Hasta ReencontrArte: Una mirada a la escena virtual Porteña

La precarias condiciones en las que laboran día a día los artistas que no cuentan con contrato, seguro de cesantía, derecho a salud, ni garantías de una pensión se ha agudizado con este casi año y medio de Pandemia.
Valparaíso y el teatro intenta sobrevivir con o sin proyectos concursables, la vida continúa en los cerros y las soluciones que ofrece el Estado son parches que poco a poco se fisuran…Conversaremos del paso del convivio al tecnovivio, la reinvención de los espacios artísticos y las experiencias destacables de compañías de teatro, bandas y solistas que han pasado por Valparaíso Profundo y también tendremos la oportunidad de conocer las experiencias de La Emperatriz, Artes Escénicas.
No te lo pierdas! Mañana 2 de Julio A LAS 20:00 UTC-04, 2021.

Por https://web.facebook.com/Conversatorios-y-Talleres-Red-de-Bibliotecas-Populares-del-Gran-Valpara%C3%ADso-105766911172052

SEQUÍA EN EL SUR. ESCASEZ HÍDRICA Y CONTAMINACIÓN

El mes recién pasado se decretó escasez hídrica en La región de los Lagos, una de las regiones más lluviosas del país, mientras que en la región de los Ríos se ha registrado un 73% menos de precipitaciones respecto a un año normal. Sin embargo y pese a estos datos ¿Es realmente esto la raíz del problema?¿Qué hay de la contaminación hídrica? La evidencia demuestra que el Decreto 90 —que vela por la protección de los sistemas acuáticos— no es suficiente. La contaminación ha aumentado notoriamente en ríos, lagos y zonas costeras y lacustres. Hoy el Ministerio del Medio Ambiente está revisando este decreto y los autores plantean que es urgente subir sus exigencias: establecer cargas máximas de toxicidad y usar la tecnología para medir adecuadamente los niveles de contaminación tomando en cuenta que, si los caudales disminuyen, esto también afecta la capacidad de limpieza natural de los sistemas acuáticos.

LA GUAYABA.LA FUENTE DE LA JUVENTUD

por Macarena Herrera Abaroa

Acepté el desafío de indagar sobre la guayaba. También conocida como la reina de las frutas o bien la fuente de la juventud, Acca sellowiana, La guayaba pertenece a la familia de las Myrtaceas así como la Luma (Amomyrtus lumus),el arrayán ( Luma apiculata) y murta (Ugni molinae) también emparentados filogenéticamente. Es un árbol pero de pequeña embergadura, no más de 5 m. con abundante follaje que ofrece cuantiosas frutas comestibles que pesan entre 45 y 100 grs. Un guayabo puede seguir produciendo frutos durante 30 años. De aroma delicioso. Y gracias a la reciente interacción con otras culturas americanas, hemos podido degustar esta y otras maravillas, por mi parte he probado las calugas de guayaba que por lejos son mi delicia exótica favorita. Es rica en vitaminas B1, B2, B3, B6, B9, y C. También nos aporta minerales como el calcio, magnesio, sodio, zinc, fósforo y potasio y hasta posee proteínas. Entre sus propiedades más singulares destacan el control del azúcar en la sangre y la resistencia a la glucosa. Que ha sido estudiada desde el extracto de sus hojas. Ayuda a prevenir y mejorar los síntomas de los estados gripales. Es rico en antioxidantes. Ayuda a eliminar los radicales libres. Mejora los estados de ánimo. Combate eficazmente los estados de fatiga, irritabilidad y ayuda a prevenir la depresión. Beneficia a la glándula tiroides al contener yodo. Mejora las funciones renales. Previene la anemia. Aumenta los niveles de glóbulos rojos en la sangre. Estimula la creación de los ácidos estomacales, lo que ayuda a la digestión de los alimentos. Disminuye los riesgos de padecer enfermedades cardiovasculares. Todo esto gracias a la alta concentración de fibra y licopeno que posee su pulpa que es un carotenoide muy abundante en el fruto. Además sus hojas son también muy utilizadas en zumos e infusiones para diversas dolencias. Recomendable para mejorar nuestro sistema inmune. La prenda llamada guayabera adquirió ese nombre debido a sus bolsillos frontales tan cómodos para colocar en ellos la fruta del guayabo.

Disidencias queer-bailamos Lady gaga y leemos a Karl Marx

Muchos de nosotrxs llegamos a implicarnos políticamente en el feminismo o en el transfeminismo a través de lo que se conoce como lo queer (cuir o kuir en sus acepciones locales). Queer designa un insulto en inglés y por mucho tiempo significó una palabra que estigmatizaba a las comunidades disidentes.  Por ejemplo, en las novelas del escritor Charles Dickens los “queer street” eran las calles donde vivía la gente pobre y enferma. Con los juicios por sodomía al escritor Oscar Wilde, la palabra queer comenzó a tener un significado que involucraba directamente a las personas homosexuales. En California durante el año 1990, Teresa de Lauretis, una académica activista de los estudios del cine, realizó un encuentro donde por primera vez se utilizó la expresión teoría queer en un espacio universitario. Su idea era generar una alianza entre las prácticas políticas y las prácticas teóricas en pos de una apertura de la sexualidad y el género. Además al combinar la seriedad de la palabra teoría con lo historia de blasfemia de la palabra queer, quería desafiar las mismas normas académicas. La palabra es interesante porque no tiene una traducción directa al español, pero sí una extensa historia de resistencia política por parte de activistas que vieron en la utilización de esta palabra un modo político de devolver la injuria a través de la parodia.

Para nosotrxs, queer podría ser definido como algo raro, excéntrico o torcido. Quizás suena paradójico que no encontráramos con el feminismo a través de lo queer, pero entre nosotrxs no hay una temporalidad que implique un orden históricamente conforme, pues son aquellos momentos que nacen del juntarnos en el activismo, del cortar el tiempo personal de los proyectos pre-trazados, los que configuran una posición y nos dan un cuerpo. Es una historia local la que nos implica siempre y esto lo aprendimos también del feminismo.

Llegamos al feminismo realizando acciones, talleres, performances, escribiendo y leyendo desde el lugar que parodia la insolencia patética del mundo heterosexual en el que vivimos. Sí, leímos la teoría queer traducida desde la madre patria, que sigue colonizándonos con su estructura materna que rechazamos por rebeldía. Es cierto, sabemos desde la Malinche que toda traducción es traición, pero no queremos defender el espacio ultra-inmunitario de comprender las lenguas como territorios de guerra. Ya vivimos en el apocalipsis constante. En inglés, como también en otros idiomas, escriben muchos activistas con quienes nos relacionamos en un vínculo afectivo y de manera  trans-fronteriza. Así que más que rehuir a hablar en las palabras de un compañerx de activismo que vive en el otro lado de la tierra, debemos prepararnos para seguir estableciendo vínculos de traducción que nos permitan comprender que si bien no todxs tenemos los mismos tipos de opresiones de raza, clase o género, existe una agenda global del feminismo que entiende los espacios minoritarios y de violencia en muchos lugares del planeta como propios. Queremos leernos y conocernos, establecer vínculos que permitan enriquecer nuestras miradas con todas aquellas figuraciones y formas de leer la realidad de las cuales el feminismo queer está saturado. No tenemos teoría que defender porque la teoría somos nosotrxs mismos, encarnada en nuestras hablas, acciones y textos. Porque las disidentes sexuales siempre escribimos, no podríamos negarnos la letra. Ya no podemos negarnos nada. Estamos acostumbrados a vivir en una fragmentación que separa radicalmente el yo del nosotrxs en nuestros pequeños contextos. Una forma de pensamiento que nos ha llevado a establecer espacios de separación ahí donde nuestros cuerpos parecen dividirnos por algo que muchos llaman diferencia sexual. Pienso que la primera tarea es aquella que nos implica a dejar de ser hombres. Valeria Solanas, la feminista y escritora del manifiesto SCUM (Society for Cutting Up Men) decía que “aquello contra lo cual el hombre rebelde se rebela, es el hecho de ser hombre”. Nuestro activismos son algo de eso.

Soy un biólogo transfeminista que se identifica con una forma de investigar y vivir que tomando la materialidad corporal de lo vivo y lo no vivo, pretende volver a traducir las dimensiones del sexo como un espacio abierto a nuevas interpretaciones que se alejen de los reduccionismos.  Porque debemos ir en contra de lo que nos enseñaron en el colegio: la competencia, la prueba o la copia obligada y en desacuerdo con el difundido conocimiento darwiniano que dice que las especies tienen que competir para sobrevivir. Nosotrxs apostamos por una vida de ayuda y contención mutua. Queremos una sociedad de participación social con la amistad como forma de vida. Los actuales feminismos de intercambio libre en la web, las políticas del código abierto, las guerrillas del ciberfeminismo, las barreras inmunológicas de las cocinerías comunitarias, la política del “hazlo tú misma”, la autoformación, las relaciones sexuales y de compañía entre diferentes generaciones, el anti-especismo como forma de lucha, las transiciones de género como momentos de felicidad, las imprentas anarquistas, las editoriales independientes y el cambio de la palabra “competencia” por “afectividad radical”, son quizás las únicas salidas que tenemos para no ser devoradas por un sistema de lucro, ganancia y mezquindad.

Apostar por unas letras y un activismo que pierdan el respeto a las grandes autoridades y promueva la emancipación, la parodia, la difusión del feminismo como práctica y como teoría política nos salvará de ser carcomidas por el avarismo individualista del experimento neoliberal en el que vivimos. Ya lo han dicho: ningún partido político, ninguna institución ni escuela podrán jamás emancipar a nadie.

Ya estamos cansados de generalismos vacíos, pues tanto las realidades como nuestras materialidades son siempre más complejas que el blanco y el negro, que el norte y el sur, que el hombre y la mujer. Vivimos siempre en tonalidades de grises rabiosos y políticos. Algo así veo en las disidencias queer. Esas que están en proceso de construcción, nunca acabadas.

Somos híbridos, bailamos lady gaga y leemos a Marx y creo que no por eso tenemos que odiarnos, sino hacer de esas mismas contradicciones nuestra fortaleza.

Jorge Díaz Fuentes (1984) es biólogo y escritor disidente sexual. Realizó la Licenciatura en Ciencias Biológicas en la Pontificia Universidad Católica de Chile (2008) y el Doctorado en Bioquímica (2015) en la Universidad de Chile. En la investigación científica se ha enfocado en el área de la biomedicina, enfocándose en la migración celular de modelos de cáncer y astrocitos. Actualmente culmina una investigación post-doctoral estudiando los efectos moleculares de la inflamación sobre células nerviosas en la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile. Inició su trabajo en la escritura y el activismo de disidencia sexual en acciones performáticas, circuitos e intervenciones urbanas en los talleres de poesía Moda y Pueblo y en el Colectivo Universitario de Disidencia Sexual, CUDS. Su trabajo realiza cruces transdisciplinarios con las prácticas artísticas y el activismo de disidencia sexual. Ha publicado en varias plataformas vinculadas a la poesía, la biología y la cultura queer. Su último libro publicado es Ojos que no ven (2019) una investigación transdiciplinaria sobre la ceguera realizada en conjunto con la fotógrafa Paz Errázuriz. Su trabajo busca realizar una experimentación transdiscipinaria en proyectos colaborativos de biología, arte y feminismo tratando de cruzar géneros y fronteras del conocimiento

REPENSANDO CHILE. REALIDAD V/S EXPECTATIVAS

Ad portas de un proceso constituyente fuerzas políticas y sociales parecieran no coincidir en un concepto unificador, así las cosas, por una parte, la ceguera política de gobierno y oposición, que a la sazón siguen dando palos de ciegos e intentan proyectarse y seguir en el poder, cosa poco plausible de que suceda y, por otro lado, las y los ciudadanos que se han movilizado desde el 18 de octubre de 2019, constituyéndose en una gran fuerza social, que ganó los escaños necesarios para hacer la diferencia en la nueva constitución. Los datos duros indican que la centroderecha no alcanzó el tercio de la convención constitucional (Ciper, 2021) siendo superada por las listas que encarnan propuestas de transformación del modelo. Estos grupos también sobrepasaron a la centroizquierda, dejando a la ex Concertación como cuarta fuerza en la convención. Pero en el intertanto Chile sigue de un color gris: La cesantía asola las casas, trabajadoras y trabajadores precarizados, despidos que son sinónimo de hambre para el pueblo. En la vereda del frente un gobierno que no logra ponerse en los zapatos de la gente e insiste con políticas sociales que no satisfacen a nadie, considera pertinente que las clases presenciales deben realizarse a toda costa, a pesar de que no existen condiciones y las cifras de contagiados y muertes diarias evidencian que no se puede jugar con la vida humana y que el carné verde es un insulto a la inteligencia de este pueblo que no perdona. Nuestrxs invitadxs son protagonistas de estas historias y conversarán sobre la situación local y nacional y las expectativas que tienen para el futuro de un país que pretende ponerle fin al rol subsidiario del Estado, superar la economía extractivista, instaurar la plurinacionalidad y cambiar el sistema previsional ¿Será posible?