Category Archives: Bibliotecas populares región de Valparaíso

Voces de Plaza Echaurren

Rosa Alcayaga, poeta porteña

“A mí solo me importa el testimonio”
(José Emilio Pacheco, “A quien pueda interesar”)

La gente de Plaza Echaurren
Clarita como el agua
INCHÍN TA NEWEN “somos gente poderosa”
Escriben en las paredes
De la biblioteca popular
Que la Ghislaine y el Mario le sacan lustre
Bordando Valparaíso
De cientos de libros
Por cada cerro del puerto en llamas
Que a todo pulmón grita
Queremos NUEVA constitución
Despertó…
Despertó…
Chile despertó
Bibliotecas Populares en resistencia
La batahola cunde
No más políticos corruptos
Así lo dice el alquimista
Filósofo de tiempo completo
Payaso en sus ratos libres
¡Ánimo Jorge Farías!
El ruiseñor de los cerros porteños
Sentado en su plaza Amado entre los pobres
Esculpido en yeso lleva tatuado en su cuerpo el gris de la noche
Y la señora Pochola de 83 años que cuida
La biblioteca de Echaurren
Como si fuese propia

A la hora de once
Las mesas y las sillas blancas
Con una taza de té
Juegan al dominó tres señoras bien paradas
En otra mesa los varones
Voces que reclaman: no más militares en las calles
NUEVA Constitución
Asamblea CONSTITUYENTE
Bibliotecas Populares en resistencia
La eterna lucha por el poder silabean los vecinos
Es más antigua que la historia del Estado
Más vieja que el hilo negro
No renuncies al presente por un pasado sin futuro ¡qué se la jueguen!
No queremos más abusos
No queremos financiar al Riteil
Ni a la banca
Ni más dinero pa’ campañas políticas
Aquí en la Echaurren
Lo patrimonial habla sin quejidos armándose de valor
Sigue en pie el Liberty cuenta Yasmín Fierro hija del dueño
Es el bar restaurante más antiguo del puerto
Ciento veintidós años desde 1897
Asilo de artistas populares. De la poesía. Del fotógrafo
Jorge Contreras Wood que el Pato Cancino rescata del olvido
Y SEPA USTED SEÑOR PRESIDENTE
NO ESTAMOS EN GUERRA
Somos comunidad haciendo resistencia
Y a los que andan saqueando
Compartan la comida
No sean patudos como ellos
¡Ánimo Jorge Farías!
Ya vamos llegando si reunidos no olvidamos
La revuelta de octubre

¿Qué queremos para Chile?
Los seres humanos cosa sagrada
No más zonas de sacrificio
No más balas
Y que suban las pensiones
Quisiéramos que el presidente viviera un mes
Con la pensión básica solidaria
¿Qué haría con eso?

Los médicos reclaman: faltan medicamentos
Mueren los hospitales públicos
Salvemos el Van Buren
Que se vaya Mañalich
Salud digna
ESTA VEZ: ¡no nos harán lesos!
No más AFP: paremos el webeo
Roban nuestro dinero
Asamblea constituyente ¡AHORA!
NUEVA constitución
Que represente a TODOS los chilenos
A los pueblos originarios
Estado plurinacional
Acá en la Echaurren
Escriben sin tapujo “muerte al capitalismo”
Latinoamérica unida
Que renuncie Piñera
Este viejo tiene la culpa
Que se vaya la mafia empresarial
No más lucro
FMI a la mierda

¡Ánimo Jorge Farías!
Porque Valparaíso es bolero bajo tu nombre
 “Según tu punto de vista”
Agua para Chile
Y la señora Patricia que vende pan amasado a 150 pesos
Con su marido haciéndole ñeque a los helados York
Como a combo con los chocolitos de marca
No más violencia en contra de las mujeres
Muerte al heteropatriarcado
El litio debe ser nuestro
Y a punta de lápices y plumones mensajean
Chadwick tiene las manos manchadas con sangre
Acusación constitucional para el ex ministro
Que no se las lleve pelada
No olvidemos –escriben- esta es una segunda dictadura
Del modelo neoliberal estamos harto
Sigan nomás chiquillos
Desde Playa Ancha demandan
Soberanía para los pueblos
Todas las caletas piden derogar
La maldita ley de Pesca
Despertó…
Despertó…  
Chile despertó
Andar abrazados con los pacos y los milicos
No es cosa para alegrarse ni tomarlo a la ligera
Que bajen sus armas Eso es lo primero
Este país necesita EDUCACIÓN No sexista y gratuita
Que renuncie Cubillos
Que todo el mundo sepa
Quien es Piñera
Solo quedará el triste recuerdo de su ambición
Que la comunidad internacional lo juzgue

Nos quieren con miedo
Ellos no saben
En la Plaza Echaurren
Decimos las cosas por su nombre
En las paredes de la biblioteca popular en resistencia
Patrimonio vivo sin maquillaje y sin censura
Una vecina comenta: yo siento orgullo por mi barrio
Conocí a mis vecinos
Caceroleando
Hasta que valga la pena vivir
¡Ánimo Jorge Farías!
De pie La Joya del Pacífico
Otro mundo es posible
Queremos NUEVA constitución
Asamblea CONSTITUYENTE
Despertó…
Despertó…
¡Chile despertó!

El vestido rojo

Por Daniel Olivares

Laura y Osvaldo, una joven pareja de Valparaíso, trabajan en el Congreso Nacional, en un puesto administrativo de la Cámara de Diputados. Un día, agobiados por la corrupción de la mafia política con la que tenían que vivir y soportar a diario, deciden subir la montaña con la intención de escapar auque sea por un instante de sus cotidianos quehaceres citadinos y buscar la conexión con la naturaleza y la armonía con el cosmos. Entre varias opciones escogen subir el cerro Mauche, ubicado en la Cordillera del Melón.
Solo les faltaba encontrar la fecha adecuada. Él tiene la afición de fotografiar flores silvestres, así que escogieron el mes de septiembre y a ella en cambio le encanta ver salir la Luna, en su último día menguante, por lo que eligieron el día dieciocho.
Llegada la fecha y ya en la falda del cerro comienzan a subir por la llamada “Ruta Normal”, demarcada por un sendero que conduce directamente hacia la cima. El cerro estaba florecido por todos lados y dejándose llevar por la belleza de los mantos de colores y aromas se fueron desviando del camino. Así definitivamente perdieron la huella y se abrieron paso por entre las flores, creando una nueva ruta hacia la cima.
A mitad del cerro aparece un murallón de piedra que parecía impedir que siguieran avanzando, pero en realidad pudieron treparlo sin mayor dificultad. Al escalar la última roca se encontraron con un portezuelo habitado por un hermoso bosque de robles.
En medio de los árboles, sienten que alguien los observa y se detienen. Bajo un roble, una mujer joven vestida con un largo y elegante vestido rojo, los miraba fijamente entremedio de las ramas.
Cuando uno se encuentra con un desconocido en la ciudad, no hay necesidad de saludar, pero si se lo encuentra en el cerro el saludo es casi una obligación, así que se acercaron para hablar con ella.
Al llegar a unos pasos de la mujer notaron inmediatamente algo muy extraño, sus blancos pies descalzos no tocaban la tierra y al subir la mirada por la inmóvil verticalidad de su cuerpo en busca de su rostro, se dieron cuenta que la joven mujer estaba muerta, ahorcada del cuello con una soga atada a una rama del viejo roble. Su último rastro de vida era la danza de su lindo vestido, que se mezclaba con las rojizas hojas del bosque.
La primera reacción fue alejarse hasta dejar atrás el bosque y perderla de vista, se sentaron en una roca a conversar lo sucedido, pero la verdad es que ni las palabras ni las lágrimas salían ya que la experiencia fue tan fuerte, que las efervescentes emociones y pensamientos aun no terminaban de gestarse. Así estuvieron sin hablar un largo rato.
-Hay que bajar y avisar, alguien la debe estar buscando- dijo Osvaldo, y ella solo le da una profunda mirada reflexiva sin contestar, miro hacia el mar y volvió a ser parte del largo y cómodo silencio. Luego de unos minutos Laura respondió:
-Creo que debemos subir el cerro y continuar con nuestra idea original, si ella se suicidó en un lugar tan escondido que nosotros encontramos por casualidad siguiendo las flores, lo más probable es que no quería ser encontrada, no arruinemos el plan celestial y mañana llegando a la ciudad, avisamos a la policía-.
Osvaldo sin decirle nada, la abrazo cálidamente, tomo su mano y juntos siguieron la travesía.
Una vez en la cima del cerro, armaron campamento, buscaron leña y se sentaron sobre una pirca a observar los últimos rayos del sol que se escondían lentamente tras la inmensa quietud del mar.
Estuvieron junto a la fogata casi hasta el amanecer, observando el firmamento estrellado y sintiendo la conexión entre ellos y la mujer de una manera cada vez más profunda, dándole un nuevo significado a todas las cosas.
Respetando la decisión de la joven mujer y dejandola tranquila hasta el otro día, habían encontrado la conexión y armonía que buscaban de una manera muy extraña pero al mismo tiempo trascendental, cumpliéndose finalmente todo lo que los tres buscaban. Sentían que la esencia de ella, a travez de la soga, las ramas del árbol, su tronco y sus raíces, hubiera inundado toda la tierra, nutriendo con belleza a todas las hermosas flores que encontraron en el camino hacia ella.
De pronto, nuevamente la sensación de ser observados por alguien se les vino encima, una fuerte presencia sintieron detrás de ellos y al voltear rápidamente sus rostros, se encontraron que  los miraba fijamente, vestida de rojo,  la más hermosa y fina luna menguante.

Nos enseñaron, nos enseñamos

Por Macarena Müller

Escoce la herida profunda de lo que nos prohibieron. Derraman los hilos de sangre que dibujan nuestros pechos el encaje como si no nos perteneciera. Vestidas como muñecas, moldeadas a voluntad, la herida clava a estigma nuestro cuerpo por solo nacer mujer.
La arcilla seca del tiempo, la coraza tosca teñida en púrpura de todos los golpes aguantados, han formado una armadura de apariencia tierna que los labios amoratados enseñan al sonreír. Nos enseñaron a servir, y nos enseñaron a roer, los huesos de lo que nos han devorado mientras nos muerden los pies. Nos enseñaron a servir, y nos enseñaron a roer. Nos enseñaron a recibir el golpe y a sonreír después.
Nuestra milicia dormida vestida de púrpura aguanta el momento. No hay semilla entre toda la sangre  que pueda evitar el rebrotar. Las muñecas de arcilla se remueven silentes, la sonrisa terca se propaga y supura como infección. La herida profunda que nos enseñaron, tatuada en cicatrices grita acción. Y aunque quisiéramos fingir desconocimiento,  este cuerpo, esta sangre, piden y piden a gritos la verdad de lo que pasó. El eco gime “Nos enseñaron a servir” “Nos enseñaron a roer” “Nos enseñaron a recibir el golpe y a sonreír después” “Nos enseñaron a servir” “Nos enseñaron a roer” “Nos enseñaron a recibir el golpe y a sonreír después” No.
 Desde los cimientos de las ciudades que entre encajes nos han construido, el fuego de la indignación fosforece y puede más. La tierra se remueve, la arcilla se humedece, la violencia no es un hito, fue el arma que nos impusieron para doblegar. Pero el servilismo es humano, tan humano como la rebeldía, y las susodichas muñecas lo dijeron, somos todas humanas, y bienvenido sea quien quiera negarlo, la violencia no es respuesta, pero la injusticia sin castigo entre las conquistadas verdades pagará. La milicia dormida vestida de púrpura se incorpora, y las grietas de las ciudades se deshacen a más. El eco del mantra aprendido resuena como un testamento, las muñecas evocan armaduras que sin idea se nos confecciona para evitar redoblegar. “Nos enseñaron a servir” No. “Nos enseñaron a roer” No. “Nos enseñaron a recibir el golpe y sonreír después. No.
Nos enseñamos a resistir. Nos enseñamos a devolver. Uno a uno los golpes hasta destruir el aparente poder. “¡Nos enseñamos a Resistir!” ”Nos enseñamos el poder, vencer uno a uno los golpes, destruir el abuso, reconquistar lo que es”. Y es que en las verdades del tiempo somos una y somos uno, pero desde el abuso de lo creído cierto, se nos relegó atrás de una vez. El hombre creyó que la tierra devoraría, lo que en nuestra matriz siempre se gestó como igual. La violencia que curtió nuestra milicia, y que relegó a la crueldad a quienes la han sometido, fosforece y crea arenas nuevas, donde el abuso se vence  de manera natural.
 Nos enseñamos a resistir. Nos enseñamos a devolver. Uno a uno los golpes hasta destruir el aparente poder. “¡Nos enseñamos a Resistir!” ”Nos enseñamos el poder, vencer uno a uno los golpes, destruir el abuso. ¡Reconquistar lo que es!”
El eco se hace grito, el dolor se vuelve movimiento, la milicia de mujeres se despoja de lo impuesto, el hombre cae ante el peso natural y vuelve, vuelve a ser hijo de nuestros tiempos. A la arcilla solo se le da forma si es que se nutre en agua y esfuerzo, y nosotras hijas de nuestra obra, hemos venido a remover lo mal hecho. Nos enseñamos a resistir, y a doblegar la injusticia, las heridas de lo que nos hicieron solo nos darán más por qué definir rebeldía. Y es que en este mundo de todas y todos, aunque fuera negado, reconquistar esta tierra se transforma en nuestro verdadero legado.
Milicias púrpuras cultivan y cultivarán la tierra, lo veo y se ve. No hay más llanto. Hay tanto por labrar, tanto, que esta herida que tanto escoce, solo recuerda, lo que vivimos antes no volverá, si unimos juntas, lo que nos enseñamos. Nos enseñamos a vivir y a no retroceder, los derechos que he iremos conquistando, no serán cuestionados otra vez.
Avanzando.

Carabineros de la muerte: continuidades históricas de represión, resistencia y organización en Chile

Por Vania Cárdenas

Soy la última en la lista sin    empezar con zeta
Soy la raya en la pared y el     grafiti en la muralla
Soy de las nunca que quiso    que sacaran la historia
Soy la pancarta que dice         que esto no se ha terminado

(“Rabia”, Malú González Cortés, 2019)

El estado como institución monopolizadora de la violencia es algo más que una frase; tal como ayer y hoy lo refleja la historia chilena y latinoamericana.
Valparaíso, 1903. “La cuestión social no existe”, habían dicho los representantes de las clases dominantes negando las inhumanas condiciones de vida de los/las trabajadores/as y sus familias. En mayo de este año se desarrolló la huelga de la gente de mar a la que se sumaron otros sindicatos; las elites observaban temerosas a la multitud que salió a las calles del puerto, “descolgándose de los cerros por la plaza Sotomayor”. Un representante de la burguesía -Joaquín Edwards Bello- por estos días decía que “la calle Márquez era una cloaca productora de cirrosis, sífilis y tuberculosis, por ahí bajó al plan la chorrera del odio de clases”.
Frente a la tozudez patronal el movimiento popular quemó y apedreó tranvías, un policía asesinó de un balazo en la cabeza al obrero Manuel Carvajal y tras ello comenzó su reguero de muerte. La turba enfurecida devino en asonada, iniciando el saqueo de las oficinas navieras y depósitos del muelle. El Intendente dio carta blanca a la policía para reprimir con brutalidad, sin embargo esto estimuló aún más a las masas “como no lo hubiera podido ningún agitador”; la policía se vio sobrepasada por la turba, algunos manifestantes les quitaron los rifles y la furia masiva solo fue detenida tras la intervención del ejército.
Las cifras oficiales hablan de 50 a 100 trabajadores muertos y cientos de heridos. Washington Salvo -el policía asesino de Carvajal- iniciaría una ascendente carrera con la que obtuvo en pocos años una jefatura. Mientras tanto, la violencia desatada contra el pueblo en la Huelga de la carne de Santiago (1905) también se traducía en beneficios para la policía. El gobierno “premió” los crímenes cometidos por su brazo armado dictando una Ley de Recompensa que concedió 3 años de abono a los policías que participaron en la represión.
Después de la asonada de Valparaíso, los propietarios y comerciantes protestaron ante el intendente por considerar que el accionar policial había sido “débil” para proteger sus propiedades. En paralelo, la prensa oficial amplificaba el discurso con el cual infundía el temor a los “ciudadanos comunes del puerto” frente a los “delincuentes” que habían participado de estos hechos. Desde la prensa obrera el diario El Vaporino señalaba: “no ha bastado más que esta rebeldía de unas cuantas horas, para que todos los diarios reconocieran que la Gente de Mar tenía razón y que realmente existía la cuestión social en Chile”.
En los años siguientes, el movimiento de organización popular se incrementó, con organizaciones de trabajadores/as que crearon sociedades de resistencia y sindicatos e hicieron frente a la ofensiva patronal con resistencia a través de movilizaciones y huelgas, fundación de periódicos, veladas artísticas y bibliotecas populares. Dos décadas después este movimiento político-social contribuyó a la conformación de la Asamblea Constituyente Popular (“Constituyente chica”) que estuvo formada por asalariados, estudiantes e intelectuales.
En 1925 esta instancia de máximo poder democrático levantó una serie de demandas que habían nacido desde el pueblo, entre otras se exigía igualdad de sexos, que la propiedad privada cumpliera una “función social”, etc. Este año Alessandri respondía a las huelgas de arrendatarios, profesores y estudiantes con  represión policial y militar traducida en torturas, encarcelamientos, deportaciones y la matanza de trabajadores en la oficina salitrera La Coruña. Al mismo tiempo traicionó la promesa de Asamblea Constituyente que había hecho al pueblo, llamando a elecciones parlamentarias para que un nuevo congreso elaborara y discutiera las reformas constitucionales, para imponer una constitución antidemocrática, elaborada entre cuatro paredes.
Este fue el origen de la Constitución de 1925 que sería retocada por la  dictadura con la Constitución de 1980 y volvería a ser remozada por los gobiernos post dictatoriales. Estamos hablando de una cadena de casi 100 años de imposición constitucional antidemocrática cuyo punto en común es la consolidación del “derecho natural” y limitado de la propiedad privada por parte de unos pocos.
Sin embargo, en el Chile del siglo XXI se ha “constituido” un poder soberano y popular que si bien estuvo adormilado entre malls, individualismo y comida chatarra, despertó con todas las fuerzas de la historia para salir a las calles organizarse y dar la pelea por tanto derecho saqueado durante décadas de infamia. “Héroes del pueblo somos nosotros” dice un grandioso rallado a los pies de la estatua de Condell de la Pinto; en buena hora, pienso.

La etapa decisiva del Artículo 304 del Código del Trabajo y el derecho a negociar colectivamente
Por Osvaldo León Montenegro  /  EVocero de la CONATUCh y Presidente del Sindicato Interempresa Número 1 de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
La problemática del Artículo 304 en el mundo sindical de la educación superior ha significado un desafío crucial para nuestro sector. Desde el 2018, año en que amparándose en el artículo 304 la U. Católica del Maule se negó a negociar con el sindicato de esa casa de estudios, hasta ahora, en que el citado cuerpo legal ha impedido las negociaciones de la U. Católica del Norte y la U. Católica de Temuco, nuestras acciones han sido contundentes.
El escenario que hemos enfrentado como organizaciones sindicales reunidas en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación Superior Chilena (CONATUCh) ha sido, por un lado, complejo y, por otro, alentador. Alentador en tanto se han multiplicado los apoyos y la unidad entre nosotras y nosotros bajo un objetivo: la institucionalización de la negociación colectiva.
El Artículo 304, para quien no sepa, regula en qué instituciones o empresas es o no posible negociar colectivamente, indicando en su inciso tercero que en instituciones o empresas que reciben aportes estatales, sólo se podrá llevar a cabo la negociación si los fondos provenientes de las arcas fiscales no exceden el 50%.
Sin embargo, hasta el 2018 las organizaciones sindicales de la educación superior no habían tenido dificultades. Realidad que cambió de golpe en enero de este año, mes en que la Dirección Nacional del Trabajo emitió arbitrariamente un dictamen en que agregó aportes como los de título oneroso y gratuidad a la base de cálculo que determina el 50% que define dónde es posible llevar a cabo la negociación colectiva, provocando con ello que los fondos excedan con creces el porcentaje tope.
 Nuestras acciones
Frente a lo anterior, las organizaciones agrupadas en la CONATUCh, junto a organizaciones sindicales de otros sectores que también se ven afectadas, han emprendido una serie de medidas, entre las que destacan dos proyectos de ley entregados en el Congreso, uno a la Cámara de Diputados y otro al Senado. Ambos con el objetivo de modificar o derogar el Artículo 304 e institucionalizar, con ello, la negociación colectiva en instituciones como la nuestra.
Además, y en el mismo contexto parlamentario, la Cámara de Diputados, por 89 votos a favor, 12 en contra y 43 abstenciones, en agosto del presente año acordó solicitar al Presidente de la República el envío de un proyecto de ley al Congreso Nacional que deje sin efecto la prohibición de negociar colectivamente a empresas cuyo presupuesto ha sido financiado en más de un 50% por el Estado. La resolución debe expresamente derogar los Incisos Terceros y Cuarto del Artículo 304 del Código del Trabajo.
Este proyecto de acuerdo transversal políticamente hablando, es un respaldo enorme a la demanda levantada por la CONATUCh.
La tozudez de algunas autoridades
No obstante lo anterior, nos preocupa enormemente la nula voluntad política de algunos gobiernos universitarios adscritos a la Red de Universidades Públicas No Estatales (G-9), como la U. Católica del Norte y la U. Católica de Temuco, que se han negado sistemáticamente a negociar colectivamente a pesar de las resoluciones administrativas de las Inspecciones del Trabajo de Antofagasta y Temuco, que han legitimado estos procesos negociadores.
Párrafo aparte es la situación que enfrenta el Sindicato de Trabajadores de la U. Católica del Maule, que después de largas batallas judiciales y administrativas logró hacer efectivo el derecho a negociar colectivamente, encontrándose hoy día enfrentando una huelga legal con cerca de 30 días de paralización. Esto, debido a la posición terca, carente de voluntad de diálogo de las autoridades administrativas de ese plantel.
A modo de síntesis
Hoy día más que nunca, las instituciones de Educación Superior Chilena necesitan, por la crisis que enfrentan nuestras universidades, autoridades administrativas inclusivas, proclives al diálogo y a la unidad de las comunidades educativas como única forma de resolver los conflictos y fortalecer la convivencia interna.
Por otro lado, entramos en una etapa decisiva en esta lucha nacional. El Artículo 304 del Código del Trabajo está en un estado casi terminal, agonizante. En ello, la acción de la CONATUCh y los demás sindicatos perjudicados ha sido crucial. Sin embargo, no por esto debemos entregarnos a la pasividad. Hoy hay que redoblar los esfuerzos de unidad y movilización de las trabajadoras y trabajadores afectados por esta vulneración de un derecho fundamental.
El no negociar despotencia a los sindicatos; el negociar los fortalece. Apostamos por lo segundo. En este momento clave hay que reactivar la movilización nacional para lograr, sin condiciones, la institucionalización del derecho a negociar colectivamente.

Lenguaje Inclusivo: los peligros de la inclusión y de la guetificación

Por Lilit Herrera  /  Escritora y activista política Valpo Trans No Binarix.

Pienso en Val Flores quien señaló: “Desmontar la lengua del mandato y, al mismo tiempo, criar la lengua del desacato, rehusar la lengua del colonizador y atizar, a su vez, la lengua de la revuelta” (*)
Palabras que me llevan a imaginar, una vez más, otras posibilidades de ser, de habitarse. Porque esto de la lengua es otra forma de habitarse y afectarse creo yo, sabi. Y de ahí que me genere nerviosito ito ito este asunto del lenguaje inclusivo que le llaman. El que en rigor, debería ser lengua inclusiva, pues desde la lingüística nos explican que la que muta es ésta.
La iniciativa que, vendría a pretender una lengua neutra, básicamente vía la partícula “e”, despertó la crítica tanto de defensores de la RAE, de algunos sectores de las izquierdas marxistas, anarquismos, sectores conservadores y ciertas corrientes feministas, como la del feminismo radical de la diferencia. Más que referirme a las observaciones de los grupos detractores, me interesa manifestar mis aprehensiones
Pero antes, María Natalia: me gustaría contar mi acercamiento al lenguaje inclusivo. Y pues muy que me acuerdo que yo vengo escuchando sobre esta materia desde hace unos siete años más o menos, desde que me inicié en esto de los activismos políticos, las militancias feministas y en las izquierdas. De hecho, recuerdo que el  fue muy utilizado en el Primer Congreso por una educación no sexista (éste sí fue el primero y no como pretenden las patúas de MUMS  con ese congreso del 2017). Me acuerdo también que con compañeras militantes nos parecía gracioso, porque sonaba de una manera cómica en voces de chicas que hablaban tan correctito. Digamos que ése fue mi primer acercamiento.
Luego, en esto de compartir con amigxs de la OTD -actualmente, Organizando Trans Diversidades- se me hizo más cotidiano y real, sabi. Porque no era empleado por gente que hablaba correctito, sino que por personas a quienes lo vivían desde sus cuerpos e identidades.
Así fue hasta el 2018 que, a causa de los llamados activismos y organizaciones trans, fenómenos como la película “Una Mujer Fantástica”, y de las movilizaciones, paros y tomas feministas, se puso con mucha fuerza sobre la palestra pública y masiva, una cosita, como diría una amiga por ahí, que hasta ese momento, solo se movía en ciertos círculos.
Tons, niña, ¿qué es esto del lenguaje inclusivo desde mi perspectiva? Creo, en vista de la experiencia, que no es otra cosa que la necesidad por nombrarse desde una subjetividad no existente en la normativa binaria de la lengua colonial y androcéntrica.
Un querido amigo sostiene que la lengua es una herida viva, ya sea porque nombra desde una visión androcéntrica, binaria y heterosexual o porque no lo hace. En este sentido, como habría dicho si aún fuera militante de las izquierdas, es un avance. Y pienso que sí, en cuanto permite instalar la discusión respecto del binarismo, respecto de lo limitado de esta lengua castellana. Pero a la vez, me surgen ciertas inquietudes.
Quizá, lo primero es aquello de la inclusión. Ay, como soy LOK, le dedicaré unas palabras, sentidas palabras sentidas palabras sentidas ay y rima con admitidas, como la admisión a las universidades mediante la PSU, aaawwcita
¿En qué nos hemos de incluir cuando se habla de inclusión? ¿Cuál es el precio a pagar?
Yo sospecho y no quiero inclusión, porque rima con normalización que se pega la mea rima con domesticación.
No quiero inclusión que se tilda igual que institución.
No quiero esa inclusión que ha convertido la identidad en una fuente rica para obtener dinero.
No quiero inclusión para viajar por el mundo a costa de aprisionar a otrxs mediante el corset identitario.
No quiero la inclusión que me hará travestirme con los ropajes burocráticos del Orden Patriarcal, tomando desayuno con esos hombres acorbatados.
Ésos mismos responsables de nuestros cuerpos lastimados.
No quiero la inclusión que ha de llevarme a hablar por otrxs, jurándole a la sangrienta bandera nacional.
No quiero la inclusión de “aféitate que no pareces trans”
No quiero
Pero como dijo la mamá de la Cardo, céntrate en lo que quieres:
Y lo que sí quiero, es continuar encontrándome y reencontrándome con esxs otrxs tan diversxs, sabi.
Como dijo una LOK de la Kawin: Nos quieren uniformes como monocultivos, seamos rebeldes como bosque nativo.
Y muy me toma, pues la homogeneidad, la cual es un signficado de inclusión disfrazada de multiculturalismo, ha sido la implantada a fuego y sangre de unOS pocOS por sobre unxs cuantxs mushxs.
A ti te digo, Óscar Joaquin: tanta charla certificada a la que asistís ¿Hablai con la Claudia, la vecina transexual que vive al frente de tu casa? Vai a buscar respuestas a una charla con certificado final, pero too lo tení en frente.
Ay, espérame, Pamela: estoy tomando aire luego de palabreo tan intenso…
Ya, ahora sí, sabi: sucede que es claro -para mí- que esta inclusión, tan amiga de la igualdad, lo que nos propone es ser igual al criollo “heredero” de la lengua de los violadores, lo que se traduce en ser iguales a los conquistadores/colonizadores/violadores; es por eso que para conjugar el verbo amar en primera persona, singular, presente, indicativo, queda en yo amo. Yo AMO. Y nos resulta maravilloso. Nos incluimos en la lengua a través de la cual, se nos gritó en el pasado: ¡Puto! ¡Sodomita! Condenándonos a la borradura mediante el Pecado Nefando.
Hemos de incluirnos en la ciudadanía hija del Estado, la expresión más reciente de la política burocrática del Patriarcado Colonial/Occidental, perpetuadorxs de la democracia burguesa, la democracia del sujeto central de la historia moderna: el hombre blanco de los occidentes po, ñaña. Inclusión, igualdad y cooptación van pegaditas, bb
Me genera un ruido molesto la verticalidad que no dialoga, y por lo tanto, se impone. Creo que sobre todo quienes hemos vivido la violencia de la invisibilización, no deberíamos desdibujar los sentires y pareceres de otrxs seres que conforman, lo que podría llamarle comunidad, aunque es un genérico que empleo, porque como todo, ya me produce cierta desconfianza, por razones que no vienen al caso esgrimirlas ahora. Me parece que si se institucionaliza aquello del lenguaje inclusivo, pierde cualquier potencial, pues no se genera desde abajo, a propósito de reflexiones colectivas y situadas, sino que se fija desde arriba; y éste es un peligroso ejercicio colonial paradójicamente.
Si se institucionaliza, se burocratiza, se rigidiza. Y lo estático es un contrasentido para quienes hemos habitado la fluidez propia de los cuerpos inclasificables. Calificativo que porta para mí, la gracia, como diría mi mami, a lo que yo agregaría su potencial subversivo.
Por lo tanto, me gustaría invitar a abandonar las rigideces burocráticas y fluir, como fluían nuestrxs antepasadxs. Para ello, juntémonos, mirémonos a los ojos, sepamos qué piensa y qué siente xl otrx. Aquí, me gustaría plantear que hiciéramos una operación contraria a la realizada por los genocidas conquistadores: Mientras ellos dibujaron la línea divisoria como la raza para determinar quiénes eran humanos y quiénes no. Ese otro pasó a conformarse en otro como diferente e inferior, produciéndose lo que nos dice ese caballero del Ramón Grosfoguel, sabí: ser y no ser: El ser, el del sujeto, es el de lOs conquistadores y el No Ser, en consecuencia somos toas la tracalá de indios que nos llamaron.
Ay, Claudia, La Colonial Modernidad instauró en nosotrxs la imagen de ese otrx, como excluyente. Y me parece lindo y necesario recuperar la visión de la complementariedad de pueblos originarios, en donde el otro no implique exclusión, sino que una fusión, un fundirse entre sí.
¿Y esta verborrea qué tiene que ver? Todo sabi, porque no se trata -desde mi perspectiva- de gente trans y gente cis; que si eres trans no eres cis y que por lo tanto son las organizaciones trans  o un cierto grupo de personas de ámbitos más de corte universitario y académico, quiénes  bajen lo del lenguaje inclusivo, como un código ya armado. Y por tanto, de cómo hablar, de cómo inscribir nuestros nombres, nuestras subjetividades, nuestras corporalidades en una sociedad construida por el Orden Patriarcal, porque ahí operó a priori, el binarismo de la Modernidad. Es decir, mi invitación es a la construcción situada, en reflexión colectiva que incluya las tallas que siempre tiran los sauces llorones.
Además, me parece que otro elemento complejo respecto de esta separación entre lo cis y lo trans, radica en el hecho de legitimar nuestra existencia mediante un argumento construido en un laboratorio gringo, es aceptar a la transexualidad (categoría rígida po, niña). Es aceptar que habitamos el No Ser, pues ¿quién querría vivir en el cuerpo equivocado? Si vive ahí, pues claramente no es, y habita el No Ser, desde 1953.
Este punto lo he hablado con varixs amigxs y compañerxs y sé que genera reticencias, pero no soy partidaria de esta demarcación entre lo cis y lo trans, que así como la homosexualidad/heterosexualidad, lo cis solo se explica a partir de lo trans. Porque es Multiculturalismo, es diversidad, domesticación, y en consecuencia. defensa a ultranza de la identidad (política identitaria).  Lo cual nos puede llevar, desde mi perspectiva, a un peligroso fundamentalismo. Y yo, como plantean compañeras decoloniales como Ochy Curiel, creo que la identidad debería ser entendida más bien, como una estrategia y no como un fin.
Nosotrxs, la gente que nos ubicamos o se nos ha ubicado al interior del paraguas trans, sabemos lo que implica la persecución que ha caído a cuestiones tan groseras como el “cómo se luce”. Yo de ahí, wachis, por experiencia propia, prefiero ni estar medianamente cerca.
No obstante, no soy Lenin y no me interesa decirle a la gente cuál es el camino correcto. En ese sentido, quienes se habiten en lo individual, en los espacios específicos o en espacios separatistas propiamente tales, mixtos, etc. Pues muy sí: pluralidad, sabi. Pero sí me interesa, al menos que se puedan tener en consideración estos elementos, para ir tensionando la llamada política del enemigo, que es una construcción de lógica aristotélica, un delirio po, Maribel. Si no eres A, entonces eres B, y por lo tanto, aquí no entras.
Sé que son necesarios los espacios separados, de eso, yo soy una convencida y siempre lo he defendido, así como también defiendo que no gusten trazar diálogo con hombres cis heterosexuales. Porque, pienso en el Mayo Feminista, el cual, entre otras cosas, se caracterizó por varias tomas de carácter separatista, excluyente de hombres cis heterosexuales, producto de una necesidad de lxs compañerxs, para entre ellxs mismxs hablar primero sobre toda la violencia que les aquejaba (perpetrada, en su mayoría, por hombres cis heterosexuales) y, en consecuencia, qué hacer.
Porque, niña: una habla primero con sus pares, sus amigas, antes de hacerlo con quién identificas, fue el que te violentó. Esto, en general, porque es claro que una se siente segura con otras como una.
Pero, quizá mi matiz y, a propósito de mi propio devenir que fue desde las izquierdas a los separatismos, es que le veo como una transición. Tomando el mismo ejemplo de las tomas feministas separatistas. El gran problema de la violencia en contra de las mujeres y de personas trans y no heterosexuales, no es una temática exclusiva a tratar por quiénes la reciben, sino que en conjunto con toda la comunidad universitaria en tal caso, en forma horizontal, ciertamente, pues así se espanta al tiro a patudísimos como los rectores, porque para hacer comunidad, no puede haber esta jerarquía patriarcal pegada a la defensa del neoliberalismo.
¿Y por qué? Pues, primero, creo, hay que responder, por qué se tiene que guetificar una temática que es fundante del Orden Patriarcal. Y lo segundo, ¿cuáles son los efectos de la guetificación? Me atrevería a decir que, entre otros, el (trans) separatismo sororo. Cuando se dice esto es algo que me afecta a mí, por ser mujer, por ser trans y solo me reúno con quienes son mis pares y con ellxs he de resolver, pues como se plantea desde quiénes defienden la sororidad, se crea una ética en común. El problema es que si esta ética es  común solo entre determinados cuerpos y subjetividades, no se permitirá una reflexión que contribuya a avanzar en el enfrentamiento y cese de estas violencias patriarcales, sino que a obstruir aún más, caminos para construir.
Por eso entonces, la vía de comunicación que constituye la lengua ya sea oral o escrita, no debería ser un diálogo establecido solo entre un grupo reducido en comparación a la población total de la que solemos formar parte. No, si el propósito es ir pensándonos en perspectivas de proyectos vitales, si logramos ver más allá del escepticismo y del nihilismo graficado en la perspectiva del “humano basura”.
Creo que estamos viviendo una etapa de fundamentalismo conservador y religioso, en donde, en menos de 10 años, han salido a la calle una serie de grupos ideológicos quienes se oponen a cualquier posibilidad de construir un modelo de vida que haga tambalear al Patriarcado o Hetero-patriarcado capitalista. Dado que se pone en cuestión, entre otras cosas, la constitución de la familia nuclear tradicional.
 Y en ese sentido, continuar en la senda de guetificar las violencias que nos cruzan, contribuye a no contrarrestar esta oleada, sino que a hacerles más fácil la entrada a estos grupos. En circunstancias que debemos, como ahí bien, yo creo, lo plantea la Segato, es ponernos al centro, sabi: mujeres, trans, raritas, grupos racializadxs, etc. Al centro, ya no más como las periferias, porque si lo que se ha instalado es un fundamentalismo para detenernos, nuestras temáticas, no son nuestras, son lo central, y la forma de comunicarnos lo es también. Por ello, para pensar en la lengua que hemos de construir, así como las variadas formas de comunicación, tendrían que ser a partir del encuentro de la pluralidad de cuerpos, desde abajo, horizontalmente, sin jerarquías, y por ende, sin liderazgos. Porque para imponer, están los patriarcales capitalistas, y de ahí ya sabemos que solo puede existir el horror.
Y sé que se dirá que el lenguaje inclusivo ya se ha puesto al centro, si hasta Bachelet se utilizó, pero lo que allí se recrea es la lógica colonialista de la verticalidad colonial, como ya expresé antes, mostrando también, lo fácil de cooptar aquello que fue trabajado para el Poder. Y por otra parte, aparece en clave de guetificación, pues solo se considera para un grupo de gente rara que no calza en la formulación binaria de la lengua castellana. Si vamos a tener apariciones desde lo periférico, como un mero tema de género, no se logra romper en lo profundo con esa pared que hemos ido construyendo. Perdiendo, creo yo, la posibilidad de evidenciar qué sucede con los cuerpos, con sus devenires y deseos; y como éstos, han de terremotear estructuras anquilosadas en el Orden Patriarcal que debemos echar abajo, pero solxs, en clave de secta, nos traerá más muertxs, serán tantxs que ya no podremos sostenerles sobre la espalda.
Me parece que ya hay abierta una puerta, solo hay que empezar a moverse con astucia, desconfiando de esa radicalidad irreflexiva y de corte fascistoide, en pos de la defensa identitaria, sin confianza en un diálogo con esos de arriba, por tanto, veo la horizontalidad que jamás se podrá encontrar en la burocracia institucional.
Y en definitiva, aunque desconfío del término, me pregunto lo siguiente: ¿qué tan inclusivo es un lenguaje inclusivo que no incorpora la pluralidad de visiones existentes?