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Experiencia del poder popular de mujeres, Memorias del ayer y luchas del presente

por Guillermo Correa Camiroaga

El Centro Cultural Museo y Memoria De Neltume, en colaboración con la Radio Comunitaria Los Placeres y el Centro Cultural Roberto Matta, ha venido realizando el último tiempo una serie de Conversatorios rescatando la Memoria Histórica Popular, buscando al mismo tiempo  establecer nexos entra las luchas populares de ayer y las luchas populares de hoy.

 Uno de los aspectos que ha ido incorporando el Museo de Neltume durante el desarrollo de estas actividades es el relacionado con el papel de la mujer en la lucha popular y revolucionaria, aspecto que ha sido invisibilizado por la sociedad capitalista y patriarcal, donde la historia ha sido escrita y es difundida por las clases dominantes y especialmente por los hombres.

En el campo popular esta mirada no ha sido ajena y solo en estos últimos años, producto de la lucha llevada adelante por las propias mujeres, comienza a asumirse por parte de estos sectores que el cambio estructural del sistema de sociedad solo será realmente efectivo si se eliminan de raíz todos los componentes de dominación y de opresión, es decir, con una mirada anticapitalista y antipatriarcal, asumiendo y llevando a la práctica la consigna “La Revolución será Feminista o no Será”.  Desde luego que el respeto a la diversidad, a las opciones de vida y de género forma parte de  este proceso de liberación, pero desde una posición de clase.

Es indudable que además hay que incluir en este concepto de revolución la mirada de los pueblos ancestrales que dicen relación con el “buen vivir”, concepto en donde está englobado el respeto a la naturaleza, a los recursos naturales  y a todos los seres vivos que forman parte de los diferentes ecosistemas que pertenecen a la madre tierra.

El pasado 29 de agosto el Centro Cultural Museo y Memoria de Neltume, con el apoyo de la Radio Comunitaria Los Placeres y el Centro Cultural Roberto Matta, realizó el Conversatorio “Experiencia del Poder Popular de Mujeres, Memorias del Ayer y Luchas del Presente” en el que participaron las compañeras ELBA DUARTE, militante popular integrante de la Coordinadora No+AFP de Valdivia, ex militante del MIR; PATRICIA FLORES GALLARDO, profesora, pobladora campamento Nueva La Habana, ex militante del MIR; BÁRBARA NAHUAS, mujer, madre, militante feminista revolucionaria, perteneciente al Círculo de Mujeres en Resistencia María Loreto Castillo; PILAR VRSALOVIC, docente feminista, moderadora del Conversatorio.

TRANSCRIPCIÓN DE LAS INTERVENCIONES

PILAR VRSALOVIC:

Sin feminismo no hay socialismo, el poder popular desde una perspectiva histórica de resistencia.

Me gustaría que abordáramos la experiencia de poder popular histórica en clave de mujeres, en clave feminista. De qué forma estuvo presente esto en los espacios donde ustedes se articularon, cuáles fueron los nudos críticos en torno a la coyuntura política de ese entonces y cuáles fueron los principales espacios liderados por mujeres.

PATRICIA FLORES:

Respecto a los temas planteados, cuando me mandaron la información pensé que el concepto de Poder Popular es un tema enorme, con muchas aristas y que se expresa y se ha expresado en la historia de múltiples maneras. A veces, siendo capaz la experiencia de Poder Popular de  construirse y mantenerse durante tiempos, otras veces es solo una expresión que se prende y que se apaga y sobre eso tienen que ver los contextos, las condiciones políticas, los momentos históricos, entonces el Poder Popular yo creo que es un mecanismo de expresión, es una forma de expresión multidimensional, pero que sin embargo tiene un punto de inicio, tiene una condición y creo que eso ha estado presente en la historia. Esa condición es el ánimo, el espíritu, no sé cómo llamarlo, la decisión de resistir. O sea, la resistencia es una condición para que se construya lo que se tenga que construir después de eso. Si no hay ese espíritu de resistencia, entonces no es muy fácil, o las condiciones se tienen que dar de una manera muy favorable. Pero creo que en las condiciones más desfavorables, las más duras y las más difíciles en que ha vivido nuestro pueblo en la historia, la presencia del ánimo de la resistencia, de resistir a lo que se nos impone, de resistir a las condiciones que se dan, permite ese camino que después construye Poder Popular. Como digo, multidimensionalmente, que a veces es una expresión de un día, a veces son procesos que han durado años y estoy hablando solo de Chile. En otros espacios, en otros lugares de América Latina o del mundo, son procesos que han sido mayores. Dicho esto como una reflexión, que no pretende ser más que eso, una reflexión que yo misma me hice respecto al tema planteado para esta conversación.

En la lucha de la historia de nuestro pueblo, solo para hablar del siglo XX, las mujeres estuvimos presentes en todas, pero hay algunos hitos populares que han sido constantes en el tiempo como por ejemplo la lucha por la vivienda. Creo que en las primeras luchas por la vivienda que se dieron en el país estuvieron las mujeres liderando aquello y eso ha continuado hasta el día de hoy permanentemente. Ha sido la lucha por el espacio, por el hogar, por la constitución de la comunidad, ha sido una lucha liderada permanentemente por mujeres. A veces han sido las que lo impulsan, las que han logrado concretar esa lucha por la vivienda, pero no siempre la lideran y ese es el tema que está puesto aquí como el quid de la cuestión.

También han estado presente en la lucha por los salarios o por el ingreso mínimo para la alimentación de la familia, por eso cuando eso no se ha conseguido también una experiencia histórica de la mujer en el país ha sido con la Ollas Comunes. Las nuevas generaciones la vieron ahora, los jóvenes la ven ahora durante la pandemia, pero las Ollas Comunes son una experiencia histórica de nuestro pueblo también, y por supuesto han sido concretadas, no solo concretadas, han sido las mujeres las que las han impulsado, las que las levantan como iniciativa en los momentos más difíciles.

Hay experiencias muy antiguas también en las condiciones en que las mujeres se han levantado para resistir que poco se conocen, como por ejemplo en las Salitreras cuando hacían las “Huelgas de Cocinas Apagadas”, la historia poco recoge aquello. Los hombres, sus maridos, sus parejas no se atrevían a levantarse contra las condiciones de súper explotación que tenían y eran sus mujeres las que no cocinaban, apagaban las cocinas y no se volvían a prender hasta que los hombres no hubiesen levantado un petitorio de lucha, no hubiesen hecho una acción que mejorara las condiciones.

Desde distintas posiciones y desde el inicio del movimiento obrero en Chile sin duda que la mujer ha estado presente, que han sido impulsoras de muchas luchas, que han sostenido también esas luchas, pero no siempre las ha liderado finalmente. El liderazgo considerado como quiénes se convierten en los portavoces. Los proceso eran distintos, el feminismo como feminismo también aparece a principios del siglo XX, pero fundamentalmente situado en los sectores con mayor capital cultural, donde hay una priorización al respecto y las luchas que se dan son en algunos aspectos que no tienen que ver con la sobrevivencia de la familia y del pueblo, entonces el feminismo no llega a los sectores populares desde el comienzo de su aparición en este país. Ese es un hecho de la causa también.

ELBA DUARTE:

En la reflexión que hace Patricia esto nos mueve nuevamente a ir hacia atrás y tratar de traer a la memoria, que es un ejercicio importante para mantener vivo aquello y pueda servir para el futuro.

Yo vi, palpé o pude vivir el Poder Popular primero desde un punto de vista de la discusión, soy ex militante del MIR también, entonces hubo un plano en la discusión teórica en las bases y por otro lado está la vivencia de cómo implementar el Poder Popular.

Pensaba tres cosas, por un lado al ir escuchando esto del Poder Popular estaba puesta la pregunta si podíamos hablar de Poder Popular solo frente a un período pre revolucionario, como el que vivimos entre los años 70 al 73, es decir, el Poder Popular se expresó mayoritariamente o se expresa exclusivamente en los períodos pre revolucionarios en donde entendemos, grosso modo, que hay un alza del movimiento social, altos niveles de conciencia, de organización, entonces la pregunta que me hacía es si el Poder Popular sólo se alcanza en los períodos pre revolucionarios.

La segunda es si es posible que haya otras expresiones del Poder Popular en otros momentos y a lo largo de la lucha, como bien expresaba Patricia a comienzos de siglo las luchas, como por ejemplo anticlericales y contra toda la cosa religiosa, o lo mismo que ella decía la de las “cocinas apagadas” ¿eran expresiones también de Poder Popular?  ¿Podemos pensar en otras expresiones del Poder Popular en otros momentos de la lucha, como por ejemplo ahora en que podríamos decir que si bien hubo un despertar de nuestro pueblo, pero está lejos de los niveles de organización, de conciencia, del período 70 al 73, podemos hablar de Poder Popular?, es otra pregunta que también planteo. ¿Cómo se estaría expresando y cómo podríamos expresar el Poder Popular?

En tercer lugar me preguntaba, a partir de lo que vivimos desde el 70 al 73, ¿cómo sostener ese Poder Popular si es que lo llegamos a alcanzar y lo vamos teniendo, cómo nos posicionamos ahí y seguimos avanzando sin que nos avasallen? Esa una tercera pregunta y como un contexto.

Al mismo tiempo podría decir que dentro del aspecto de la discusión política fue bastante álgida, sobre todo del 72 al 73, respecto al Poder Popular, porque se entendía, el MIR plantea una posición, pero había una diferencia con algunos partidos más tradicionales, en concreto con el PC, que finalmente a partir de la Crisis de Octubre y otros, a partir de sus bases comienza a plegarse a esta posición política de generar y crear Poder Popular y esto ¿por qué?  Porque hay una contradicción que se expresa en el momento de que el presidente Allende asume como gobierno, porque siempre veníamos luchando, y es lo que plantea Patricia en el Campamento Nueva La Habana desde antes que asumiera Allende, entonces esa expresión de lucha era contra un Estado dominante, capitalista, etcétera, donde el Ejecutivo, el Legislativo, todo estaba en manos del poder dominante, sin embargo aquí, una parte de ese Estado, el gobierno, expresa un sentir popular, que es Allende.

Entonces cómo generamos Poder Popular, cambiando desde adentro la estructura del Estado o desde afuera. Y esa fue una pregunta, estoy haciendo una síntesis muy gruesa, y esa fue una gran discusión porque desde la CUT incluso, en algún momento  intentaron crear Cordones Industriales, como que la CUT los coordinara, y fueron rechazados, porque ya estaban los embriones del Poder Popular.

Entonces por un lado está la gran discusión respecto a qué es el Poder Popular, cómo se expresa el Poder Popular en ese minuto. Se supone que el Poder Popular entre el 70 al 73 era una forma superior de lucha porque era autónomo, porque no dependía directamente ni estaba al servicio sólo y exclusivamente de defender al gobierno de Salvador Allende, ya que al mismo tiempo teníamos una autonomía para poder desarrollar formas superiores de lucha en términos de control obrero, de control de la producción con las instancias que se formaron al interior de las industrias más allá de la figura del Interventor, que fue puesto por Allende en algunos momentos. Interventor que a partir de las tomas de los trabajadores exigieron a Allende que la empresa pasara al Área Social.

Es muy largo esta cuestión del Poder Popular, al menos en ese período y cómo se va expresando, porque además no termina ahí. Una expresión son los Cordones Industriales, Cerrillos, Vicuña Mackenna, Macul, San Joaquín, etcétera, pero al mismo tiempo ahí no terminaba porque la idea del Poder Popular es un poder comunal, que no logró constituirse, es verdad, pero se hicieron los intentos. ¿Qué significa eso?, que por ejemplo el Cordón Vicuña Mackenna dialogaba con La Legua, dialogaba con El Pinar, con los pobladores de alrededor y con todo lo que había alrededor. Es decir, el Poder Popular entendido como territorio, como localidad, como comuna, entre las industrias, las poblaciones, los colegios, todo eso, como un Comando Comunal. Cerrillos dialogaba en ese minuto, por ejemplo, con la Caro Ochagavía, donde estaba Clara Estrella, José María Caro, etcétera. Entonces para allá íbamos, pero vino el golpe, y no solo eso.

Desde un punto de vista teórico así era la discusión y yo diría que los grados máximos de expresión a nivel político, fue por ejemplo la Asamblea General en julio del 73 en Concepción, donde el acuerdo de todos los partidos políticos de izquierda, incluidos los de la UP, salvo el Partido Comunista, más las organizaciones sociales, acordaron constituir un ente extraparlamentario, cerrar el Parlamento y constituir una Asamblea Popular. Esa fue la mayor expresión del avance y de la visión política de cómo desarrollarnos. Eso como una cuestión vamos a decir teórica.

Desde el punto de vista de la experiencia, yo vivía en la población La Faena, nosotros llegamos a esa población, o sea nos constituimos como tal desde los conventillos de la calle Exposición en el año 69,  la compañera Patricia también nos puede contar más de eso porque ella vivió en un Campamento y sabe toda la lucha de la vivienda, entonces nosotros a través de la Operación Sitio, teníamos que tener 68 cuotas, yo salí el año 71 del colegio, del Darío Salas, entonces el año 69 vivíamos en un conventillo, sin agua, con un solo pozo séptico para veinte familias; íbamos a buscar agua a Sepúlveda Leyton con calle Exposición  a un bebedero de agua de los animales y de ahí traíamos los tarros de agua hasta los conventillos, habían cinco conventillos. Desde ahí nos erradicaron a Peñalolén, nos sacaron de ahí y nos llevaron a los límites de la ciudad, a Peñalolén, Operación Sitio, sitios pelados, y ahí entre todos se genera, aunque no había un buen nivel de conciencia política todavía, porque la mayoría de la gente se sentía muy agradecida  de la DC, porque había sido más o menos este proyecto de la DC esto que estaba ahí, hasta mi propia madre que no eras militante ni mucho menos, pero ella sentía que Frei había sido un buen presidente; sin embargo mi tío que vivía al otro lado, que era suplementero, a él le gustaba la Mireya Baltra y el Partido Comunista, entonces por lo menos ahí había algo que me hacía ver estas dos cosas.

Nos fuimos allá, y para ser breve, ¿cuál fue la experiencia ahí de Poder Popular? La población no era de las más avanzadas. Yo salgo del liceo el año 71, con un movimiento estudiantil apoyando a Allende, además mi Liceo era muy radicalizado, sin embargo en mi experiencia, de una familia así, todavía no tenía un despertar muy claro, a pesar de que el colegio era bastante evolucionado en ese sentido, pero yo todavía estaba pensando el año 71 en el socialismo, que no se qué, todavía tenía mis dudas, participando en las marchas, etcétera. Salgo del colegio, tenía algunos contactos en el Liceo, entro al FER y de ahí al MIR directamente.

¿Cómo se expresa ahí, quizás de alguna manera, esto que llamamos el Poder Popular? Empezamos en el sindicato, yo estudiaba en el Hospital Salvador, a democratizar el casino, había un casino para los pobres, para los médicos, para los otros trabajadores, una serie de cuestiones que había que levantar en función de democratizar los espacios, y el compartir, etcétera. Eso fue una manera, muy básica, tal vez  de carácter reivindicativo todavía, mi participación era más bien ahí, en el GPM 5, que son los Grupos Políticos Militares que tenía el MIR a lo largo de Santiago y del país, como formas o instancia orgánicas para desarrollar eso como estrategia.

En mi población estaba la JAP, la Junta de Abastecimientos y Precios; frente al desabastecimiento la gente se empieza a organizar; había sus conflictos porque alguna gente se guardaba un poco de alimentos para dárselo a sus más amigos, pero ahí la gente fue de a poco pidiendo un abastecimiento directo, alcanzó a llegar muy poquito antes del 73 la “Canasta Popular”, que sería una expresión un poco más avanzada en el sentido  de la participación más directa de la población.

PATRICIA:

Lo que Elba señala es importante también compartir, porque tiene que ver con el tema de la memoria, la memoria no es lo mismo que la historia, pero se representa en la historia de cada una.

Quería señalar, respecto a las preguntas que hace Elba, antes de dar una experiencia más personal, que el Poder Popular en el periodo 68, 69 al 73, que sería el periodo que abarca el momento en que el pueblo de Chile vive una acumulación importante, es un periodo en términos de contexto que facilita y favorece mucho aquello. No tenemos que olvidarnos que ese momento histórico es el momento de los procesos de avance de la revolución mundial. Había un Campo Socialista que se venía configurando desde el término de la Segunda Guerra Mundial, pero también se había ido sumando nuevos procesos. Cuba fue la expresión más señera de aquello, pero también en África y en otras partes del mundo, y se le denominaba como un período de ascenso de la revolución mundial. Entonces en términos internacionales había un contexto favorable.

En términos nacionales se había acumulado también un proceso de luchas del movimiento popular de décadas, que se expresa mucho más abiertamente, radicalmente, con mucha más acumulación desde el gobierno de Frei Montalva hasta el golpe de Estado. Pero también había partidos políticos con proyectos de país, con una voluntad de transformación, que son los que conforman el gobierno de la Unidad Popular y también algunos que están afuera como el MIR, que no era un partido, era un Movimiento, pero que tenía esa misma voluntad. Por lo tanto había condiciones también orgánicas y esos partidos eran legítimos, eran legitimados por la gente, había una concepción de militancia también, que es bastante distinta a la que se desarrolla después.

He trabajado bastante con jóvenes también del sector más excluido y cuesta mucho que comprendan que la política no es lo que ellos conocieron. Hay que hacer un proceso pedagógico importante para que entiendan que no es la única forma de expresión política y que ellos no tienen que oponerse a la política, sino a las prácticas de los políticos que ellos conocen, estoy hablando de la década del 90 en adelante.

Ese período anterior tenía esas condiciones y todo eso favorece expresiones como, en el lugar donde yo habité, que fue el Campamento Nueva Habana, una experiencia muy bonita, muy importante, muy significativa para todos quienes vivimos allí o quienes conocieron esa experiencia. El Nueva Habana no es una toma de terreno, sino se producen tres tomas de terreno anteriormente, que son impulsadas por el MIR, Macario Honorato, Elmo Catalán y Ranquil.  Esas tres tomas eran sitios eriazos, pero no eran terrenos suficientemente grandes para toda la gente que necesitaba una vivienda, entonces cuando asume el gobierno de Allende, el MIR hace una negociación con el Ministerio de Vivienda y el Ministerio compra un fundo, que es el fundo Los Castaños de La Florida hacia arriba, hacia Tobalaba y allí son trasladadas las familias de estos tres campamentos y conformamos el Campamento Nueva Habana, por lo tanto no es una toma el Campamento Nueva Habana, sino que es un asentamiento de tres tomas anteriores.

La organización durante los tres años, del 70 al 73, fue una organización que de verdad es como para emularla, poder recogerla y hacerla práctica en otras experiencias. A mí me ha pasado en otras experiencias que he vivido posteriormente en mi vida siempre he tenido la experiencia de Nueva Habana, a pesar de que fue ese corto período, como una escuela de aprendizaje de cómo se puede crear una organización que es popular, que es radical, que es democrática y que es capaz de construirse al margen del Estado que conocemos, a pesar de que había un gobierno de carácter popular y todo, a pesar de eso.

En ese campamento éramos cerca de 1500 familias y todas las dimensiones de la vida las resolvió el propio campamento. La mayoría de los hombres trabajaban en la construcción y trabajaron en la construcción de las casas para las familias, porque las casas se empezaron a construir inmediatamente. Para la salud se conformó un Consultorio dentro, un Policlínico dentro del campamento, Cuba regaló una ambulancia, una doctora se fue prácticamente a vivir allá para poder dirigir aquello. Se hicieron acuerdos con el Hospital Sotero del Río y mujeres pobladoras del campamento se fueron a capacitar al hospital para formarse en lo que hoy día conocemos como TENS, es decir las Técnicas de Enfermería eran las propias pobladoras.

La escuela fue una Escuela Básica creada dentro del campamento con buses viejos de la ETC, que los trasladaron y transformaron en salas de clases. El Centro Cultural también se creó ahí. Nosotros no tuvimos la JAP, tuvimos directamente Almacén Popular y la gente que estaba organizada en torno al almacén iban a comprar directamente a los fundos que estaban en la zona poniente de Santiago, a la zona de Maipú, que había fundos tomados, y los campesinos estaban produciendo y la mayor parte de las verduras que nosotros consumíamos se las iban a comprar directamente a ellos, no se pasaba por intermediarios. Las otras cosas se compraban en DINACOS, que era un centro de comercialización más directo. Todas las familias, todas las semanas comíamos lo mismo y la diferencia entre una familia y otra era la cantidad de miembros de la familia, entre una canasta y otra era la cantidad de miembros de la familia. Si esa semana llegaba pollo, todos comíamos pollo, si otra semana llegaba pescado, todos comíamos pescado, así era de igualitario.

Pero además todos estábamos organizados, porque cada manzana tenía un Delegado o Delegada, hacíamos una reunión semanal, había una Asamblea de Delegados y se llevaban a esa asamblea todas las situaciones de las manzanas, y había un Directorio del Campamento.

Incluso cuando llegamos se cortó el trigo que estaba plantado en el fundo y se vendió, y con el producto del trigo se hizo un sistema de altoparlantes que cruzaba todo el campamento, así cualquier cosa se anunciaba y todos sabían. En ese tiempo no había nada de las tecnologías actuales y así todo el mundo se informaba, un anuncio, una información un llamado que se estaba haciendo, porque se había hecho ese sistema de comunicación.

El tema de vigilancia también era propio del campamento, había Brigadas de Vigilancia. Había Brigadas de Salud, de Cultura, de Educación, había un Jardín Infantil que se creó también. Vino una compañera brasileña que vi muchos años después, que participó en la fundación de ese Jardín Infantil, que estaba exiliada en ese tiempo acá y que afortunadamente salvó su vida. Incluso había Brigadas de Aseo para no producir enfermedades, entonces se pasaba por las casas a ciertas horas del día para sacar la basura, que no se acumulara aguas servidas, etcétera.

O sea, como les decía, todas las dimensiones de la vida, o la mayor parte de las dimensiones de la vida estuvieron organizadas. Después me encontré con Pablo Freire y en sus libros habla del Campamento Nuevo Habana porque lo visitó, dice “esa pequeña ciudad gobernada a sí misma.”

Es triste el proceso posterior, que también me ha hecho preguntarme muchas veces en mi vida, como algo tan sólido, con nuestros vecinos tan conscientes, tan dispuestos, tan convencidos, no duran si las condiciones no los favorecen, y hay un retroceso tremendo posteriormente. Yo permanecí ahí tres años más viviendo después del golpe, con mis hijas pequeñas y mi abuela y vi la transformación de aquel sueño que vivimos, que fue real, pero que se transformó dramáticamente.

Eso como una experiencia de memoria también para señalar, por el tema del conversatorio, donde las mujeres estuvimos en todas las tareas, incluso algunas tareas estaban en manos de la mujer, como la salud.

ELBA:

Quiero agregar en eso que nos relatas, que de verdad emociona, que es muy triste pensar después en todo lo que pasó. Quiero recordar, como memoria, a los compañeros que fueron asesinados en el Campamento Nueva La Habana, el compañero Jaime Espinoza, Juan Carlos Ávila, José Rodríguez, Luis Espinoza y Waldemar Monsalve Toledo, que es Detenido Desaparecido. También quiero recordar al “Mickey”, Alejandro Villalobos, que fue el dirigente máximo del campamento, que fue asesinado después en un enfrentamiento en Viña del Mar en enero del 75, clandestino, trabajando como militante. Es muy significativo porque Alejandro se despidió de su gente cuando ya vio que no era posible y dirige unas palabras a la gente del campamento y les dice que él tampoco puede estar ahí porque eso va a acarrear más represión y más asesinatos, y se tiene que marchar, eso fue muy emotivo para la gente que lo escuchó.

BARBARA NAHUAS:

Acompaño el dolor de las compañeras porque se lo difícil que es mencionar los nombres de quienes lucharon y caminaron un periodo histórico tan versátil, tan  doloroso pero también tan altivo, tan combativo. Mostrarse frente a esa realidad, sobre todo sobrevivir a todo lo que les pasó es la mejor batalla que ustedes han librado. El estar hoy día contando la historia, ya eso hace la diferencia.

Dentro de las preguntas ustedes hacen referencia al presente en relación a la historia. En relación a eso nosotros hicimos un ejercicio en la toma Violeta Parra de Barrancas, en el sector de Elena Chain, que era donde nosotros construíamos una experiencia distinta, un quehacer distinto. Pasábamos el video del documental de Nueva La Habana. ¿Por qué lo hacíamos?, precisamente porque ahí se recogían las formas de organización a las que nosotros queríamos aspirar, reconocíamos dentro de lo que pasó dentro de esa organización, recogimos la experiencia y la tratamos de trasmitir a nuestros vecinos y a nuestras vecinas ahí en el territorio. Esto trascendió, nosotros queríamos que no solamente que se conociera dentro de la toma, sino que también por fuera de la toma. Sin esa experiencia nosotros no hubiéramos dado saltos cualitativos de organización, de profundización de conciencia y de pedagogía popular en el hacer, sin haber contado la historia, sin haber tenido el contacto, la experiencia.

Nosotros tuvimos contacto con Cristián Castillo, él fue quien nos hizo una apertura de diagnósticos de la situación frente a la tenencia de la tierra y lo que quedó después de la dictadura y quién tiene propiedad al respecto, y cómo eso se podía transformar en un construir barrio no como lo propone el sistema, sino barrio de comunidad, barrio de un buen vivir, cultura barrial, lo que hemos perdido producto de toda esta contingencia de más de 45 años de dictadura.

Retomando el tema central de lo que es el Poder Popular, tengo la sensación que hay un olvido, no sé si consciente o inconsciente producto de la derrota histórica, de lo que es realmente la construcción del Poder Popular, como definición política, como definición de clase, es poder contra poder, y cómo nosotros nos ubicamos dentro del sistema desde una perspectiva de clase, de una perspectiva revolucionaria y construimos, independiente de cuáles van a ser nuestras variantes o cuáles van a ser las distintas formas de construir ese Poder Popular. En aquella época las compañeras mencionaron los Comandos Comunales y los Cordones Industriales, pero estaban entrelazados, no eran expresiones distintas, estaban ejerciendo un poder que era un poder programático, era una alternativa obrera y popular para el período y frente a eso había que retomar una senda.

Efectivamente la derrota histórica que había sufrido la URSS o los países socialistas, producto de lo que pasó con la Tercera Internacional, impide que por ejemplo el Partido Comunista tome la senda de construir el socialismo, renuncia a eso y llama a hacer todo lo que hemos vivido con el Partido Comunista aquí o en cualquier parte, independiente de lo que yo piense de lo que pasa en Cuba, de lo que yo piense de lo que pasó en Venezuela, en China o en Corea o en todas las otras expresiones de gobierno que vienen de ahí.

Específicamente en Chile la construcción del Poder Popular después de los 80 se transforma, se deforma y cualquier cosa que tiene como concepción popular se entiende como algo que ya de por sí es revolucionario, y eso no es así. Por ejemplo en Pudahuel nosotros tenemos la comuna popular; no hay nada más contrarrevolucionario que regimentar la organización popular, no podemos nosotros permitir eso, los resultados de eso son nefastos y concuerdo con Patricia cuando dice la derrota que nosotros vivimos en Nueva La Habana nos hizo retroceder, después de la dictadura, años. 45 años después recién aparece un atisbo de construcción, dentro de una toma minúscula, de no más de 2500 familias, para construir en uno de los sectores la propuesta política de construcción barrial distinta, recogiendo la experiencia histórica.

Nosotros sacamos un documento, lo publicamos en nuestra página, se los voy a hacer llegar, en donde decimos “Desde Nueva La Habana a la derrota de la Violeta Parra”, porque ahí la narcopolítica, la intervención de los partidos políticos, el intervencionismo del Estado a través de los organismos municipales, etcétera, etcétera, permite que hoy día todo lo que está pasando respecto a las leyes que regimenta el derecho a la vivienda o los derechos sociales se profundice y no haya una punta de lanza para disputarle esos derechos al Estado, y nos regimentan a través de leyes, criminalización, encarcelamiento, muertes, desaparición. Si bien nosotros no vivimos la dictadura ni la persecución como la vivieron las compañeras, les compañeres en general, hoy día sigue pasando exactamente lo mismo al alero de una dictadura blanda.

ELBA:

Quisiera que nos explicaras un poco más en profundidad como se expresó esa derrota de la Violeta Parra, como experiencia para las nuevas orgánicas que se están ando, porque esto se está repitiendo; hoy día mismo producto de la pandemia han proliferado los campamentos y hay todo un trabajo ahí que hacer, entonces cómo nos puedes aportar en ese sentido para, a tiempo,  diagnosticar hacia dónde va esto y parar, un poco entendiendo el marco que tú planteas, en el sentido de ¿qué realmente entendemos por Poder Popular?, y no todo el Poder Popular en el sentido revolucionario, el hecho de usar la palabra popular no implica una transformación. Sí queremos poder, pero no sé si queremos el Estado o vamos a construir algo fuera del Estado, esta es toda una pregunta.

PILAR:

También sumar la experiencia que ellas tienen en el Círculo, si es que nos puedes contar las experiencias que ustedes han generado.

BARBARA:

Al principio fue bien hermoso construir un espacio en donde podíamos, como mujeres organizadas dentro de la toma que veníamos ya de una experiencia anterior como mujeres artesanas de Barrancas. Hicimos un acompañamiento no precisamente como pobladoras dentro de la toma, sino que como Comité de Solidaridad, que funcionaba no solamente hacia la Toma Violeta Parra, sino que también apoyaba  de una u otra forma a las otras tomas que eran del sector, que eran tres conocidas.

Nosotros nos organizamos como Círculo, no como colectiva u otra expresión, absolutamente válida, porque entendemos que esto es riesgoso. Los Círculos son expresiones políticas más cerradas en donde no todas calzan, porque la represión, la violencia estructural, de repente nos obliga a nuclearnos un poco. No es una expresión política de un partido tampoco, lo que nosotros buscamos es generar espacios de organización en donde las mujeres se puedan sentir seguras, pero también activas dentro de la propuesta política.

A partir de ese Comité de Solidaridad de la toma nosotros levantamos la Casa de la Mujer, que en sus fases de construcción las compañeras feministas, antirracistas y lesbofeministas, de tierra y territorio, el Círculo de las compañeras Puntá con Hilo, nos apoyaron junto con las otras compañeras lesbofeministas que son de otras expresiones territoriales también, entre ellas la LELAP, ellas nos apoyaron caleta para construir la casona. Construimos la casona en donde tenía que ser nuestras casas, y construimos un espacio de resguardo para las mujeres ahí, de escuela, formación, reuniones, que no fuera necesariamente el espacio comunitario, la sede comunitaria, donde pudiéramos tener nuestra autonomía como una construcción de Poder Popular dentro del Poder Popular, porque el feminismo revolucionario, si bien no es separatista en sí porque entendemos que tenemos que construir una sociedad distinta con los compañeres, entendemos que la violencia que se ejerce hacia las mujeres organizadas es mucho mayor. De hecho el proceso fue difícil, que se reconociera el espacio como un espacio con autonomía, por ejemplo, para nosotras como mujeres organizadas, de acogida para las familias que no tuvieran donde vivir mientras construían sus casas, o un espacio de acogida política para hacer las reuniones, para que los compañeros y las compañeras, los vecinos, quienes tuvieran la necesidad, pudieran participar. Ese espacio se construyó colectivamente, se construyó con aportes de organizaciones chilenas y extranjeras, lo difícil que es eso.

Cuando empezamos a trabajar con las familias migrantes logramos levantar la primera comunidad haitiana dentro de la toma y todos los otros pueblos también empezaron a organizarse, porque vieron que su identidad de pueblo no estaba activa en ese momento y queríamos que se reconociera.

Por otro lado se formó una especie de coordinación interna que permitió sacar para el primer aniversario de la Toma Violeta Parra, en el sector nuestro, que era el de Elena Chaín, un Aniversario que duró una semana, donde uno de los días era la gastronomía propia de los pueblos extranjeros, de los pueblos migrantes. Los haitianos, los peruanos, los venezolanos, los bolivianos, pudieron hacer alimentos para la comunidad, de sus orígenes. Eso para nosotros fue tremendo porque  imagínate cocinar todos los días para 200, 300 personas, y que estas personas decidieran entregar el favor es decir nosotros vamos a cocinar, pero vamos a cocinar nuestra comida, para que hubiera una interacción entre los distintos pueblos.

En la época de la Toma Nueva La Habana que efectivamente fueron varias tomas que se juntaron para ese terreno, no había tanto migrante como ahora. Era difícil encontrar una familia afro descendiente, por ejemplo, se podría encontrar tal vez peruanos, nortinos, o mapuche propiamente tal, pero no tanto extranjero, y eso tiene que ver con la contingencia actual.

La crisis que hoy día se vive en el gran capital no parte por la pandemia, parte por la crisis económica que obligó a cientos, miles, millones de familias a trasladarse de unos países a otros buscando un mejor vivir, porque en sus propios países no habían oportunidades. Entre esos está el pueblo haitiano que se viene a Chile, algunos pueblos árabes que se vinieron a Chile, hoy día la crisis en Siria; anteriormente los pueblos ecuatorianos, peruanos, bolivianos, frente a distintas expresiones y crisis en sus propios países. Entonces Chile ya no son chilenos a la vieja escuela de la década del sesenta o setenta, es una gama impresionante de diversidad cultural que nosotros acogimos en la toma y decidimos transformarla en su legítima expresión política, como pueblos migrantes que tenían derechos. Ellos igual están atravesando por un tremendo conflicto porque el Estado dicta leyes en contra de los migrantes para poder regimentarlos aún más.

Todo eso era lo que nosotras discutíamos dentro de la Casona María Loreto Castillo. En ese transcurso decidimos de una u otra forma trabajar la propuesta de género, o sea la posición de género del feminismo de clase. Nos costó asumirla, no porque no estuviéramos convencidas.

No sé si ustedes lo han vivido, pero hablar de emancipación hacia la mujeres en territorios postergados, periféricos, donde la escolaridad es muy baja, donde las oportunidades hacia las mujeres son casi nulas, a decirles sabe que vecina, compañera, hermana, usted puede decir que no, puede decir que no quiere tener un hijo, puede decir que no quiere la violencia que le ejercen dentro del hogar, que lo que usted está viviendo son violaciones, que en realidad no es el derecho del compañero, del marido, del proxeneta que tiene al lado de agredirla de la forma en lo que lo está haciendo. O por el contrario decirle vecina usted no puede agredir a los niños de esa forma, no los puede violentar de esa forma.

Se ha deteriorado profundamente la vida familiar en los territorios producto de la intervención del narcotráfico, instalado desde la dictadura. O sea, todo lo que las compañeras han vivido, vivieron y presentaron a largo plazo, hoy día nosotras lo vivimos a carne viva en las poblaciones. La resistencia a lo que ellas no querían llegar y le metieron la dictadura, y les intervinieron sus procesos políticos, de autodeterminación, tanto como clase, como pueblo y como género, si bien en esa época no se hablaba de feminismo, las mujeres eran las que hacían la organización. Sin ellas no había proceso dentro ni de Nueva La Habana, ni de los Comandos Comunales, ni de los Cordones Industriales. El protagonismo lo tenían ellas, pero la vocería la tenían ellos. Había una invisibilización.

Hay un compañero, Juan Caripan, que nos dice a través del Facebook “la derrota de la Toma Violeta Parra se traduce en que el proceso quedó en manos de la derecha, el lumpen, el narco, se perdió la organización de autogestión, autodeterminación, como expresiones del Poder Popular. El proyecto habitacional quedó en manos de la Constructora Oval, quienes decidieron quienes quedaron en la postulación de las viviendas”.

Ese concepto  de quiénes deciden de quienes entran a la postulación de las viviendas antes lo hacía SERVIU y estaba en manos de los Comités de Vivienda, hoy día con la nueva ley lo decide la constructora, todo queda en manos de la constructora, entonces los filtros son de menos oportunidades que antes. Ese es un cuidado que tenemos que tener hoy día en las tomas  o los Comités de Vivienda.

“Todo esto que a nosotros nos pasó, dice el compañero, es producto de la intervención de la Municipalidad, el SERVIU, el PC, mientras estuvimos ahí. No fuimos capaces de contener la ofensiva privada.”

En el momento que nosotros salimos de la toma todo el mecanismo de la nueva ley de integración social que se estaba regimentando en ese período, se instaló para los Comités de Vivienda acá en Cerro Navia y se definieron quiénes tenían que tener el acceso a la vivienda. Eso que nos pasó a nosotros en la toma está pasando a nivel nacional. Hoy día no son los Comités de Vivienda quienes deciden de quiénes tienen derecho o no a una vivienda dentro del Comité, son las constructoras. O sea, estamos siendo absolutamente filtrados por el capital financiero privado a través de la expresión de las constructoras.

Eso quedó decretado hace por lo menos 20 años atrás cuando empezaron las reformas a las decisiones que se tomaban respecto a cuáles eran los mecanismos de obtención de la vivienda. Por eso nosotros en aquella época llamábamos a un encuentro nacional por el derecho a la vivienda.

Hoy día la Ley Anti Tomas no es más ni menos que una expresión de criminalización para quienes hoy día tienen como única opción la toma de terrenos o la recuperación de tierras. O sea tiene dos aristas, primero te instalan una ley para contener, criminalizar y encarcelar a los dirigentes sociales que impulsan la toma de terrenos como presión para obtener vivienda, y por otro lado justifican la detención e incluso la muerte de los dirigentes mapuche o de los pueblos originarios que están en proceso de recuperación de tierras. O sea, tienen el chancho tirado, como diríamos. Tienen la respuesta política para poder intervenir, de la misma forma en que lo hicieron en la época de la Unidad Popular con la Ley de Control de Armas. Este es el símil. La Ley de Control de Armas desarticuló y desarmó al pueblo, y hoy día la Ley Anti Tomas lo que hace es criminalizar la lucha. Estamos en peores condiciones.

Por último, antes de la pandemia, igual producto de la crisis, había cuarenta mil familias en situación de tomas, hoy día hay más de ochenta mil familias que no tienen solución habitacional y tienen que ir, porque no pueden pagar arriendo, organizarse y tomarse un terreno. Estamos en una situación similar a lo que pasaba en los 80.

Si esto no da para explicar cuál es la necesidad de organizarse por los derechos sociales que parten de la vivienda y terminan por el sistema y el Estado, entonces ya no sabría que podría motivar a la población a movilizarse.

PILAR:

En base a la síntesis que tú estás dando, no sé como movilizar ahora a las personas, pero sí creo que la experiencia que ustedes están contando son parte para la construcción de lo que nosotras y nosotros queremos y que sirven también para rescatar, uno la memoria, dos conocer nuestro proceso que queremos llevar o cuáles son las aristas que podemos tomar, y tres que no estamos solas y que siempre podemos acceder a otros espacios donde nos encontramos articulándonos constantemente.

Para continuar me gustaría abordar la siguiente pregunta, que es para todas. ¿De acuerdo a las memorias expuestas sobre las experiencias de lucha y resistencia del pasado reciente y presente, el Poder Popular y su perspectiva estratégica sigue teniendo validez en el escenario actual de luchas políticas; qué reflexiones proponemos desde los feminismos populares?

BARBARA:

Desde el feminismo no se arroga la voz de todo el feminismo, por ejemplo nosotras como Círculo de Mujeres  Resistentes María Loreto Castillo, si bien somos un grupo de mujeres y entendemos el feminismo, nosotras nos decimos mujeres organizadas y resistentes, en nuestro nombre no dice feminismo revolucionario ni nada por el estilo, porque para nosotros la lucha de clases es la lucha tanto de las mujeres como de los compañeros, entonces nos organizamos como mujeres, hacemos el ejercicio, reivindicamos las demandas de nuestras compañeras,  de nuestros compañeres, principalmente desde una posición descolonizante y todo lo que eso implica, pero  no nos arrogamos la historia del feminismo, porque en realidad no adherimos a él desde la perspectiva del feminismo burgués o del feminismo radical, somos más amigas del feminismo radical que del feminismo burgués eso sí, lo entendemos así, pero también entendemos que está la lucha de clases y no por ser mujeres nos representamos.

¿Cuánto tiempo estuvo en el gobierno Michelle Bachelet? Yo recuerdo las marchas de las mujeres de blanco, pero no movió ni un pie por las mujeres que habían perdido sus hijos, que habían perdido a sus nietos, que habían perdido a sus familias en época de dictadura y el pacto de silencio jamás lo hizo retroceder, hoy día la impunidad sigue tan latente como aquella época y esa mujer a mí no me representa, de la misma forma que no me representa ninguna mujer que hoy día esté dentro del sistema negociando por nuestro pueblo y nuestra clase.

Frente a eso el feminismo tiene  demasiado de prostitución política y se rinden al mercado para seguir garantizando tasas de ganancia.

Ahora, sí somos revolucionarias, sí entendemos que queremos hacer una revolución y a partir de eso nos organizamos frente a ese principio.

Entiendo que son fuertes declaraciones y que lo que nos vamos a encontrar es misoginia, posiciones reaccionarias, probablemente comentarios machistoides, micro machismo y todo lo que pueda darse, pero como dijo Patricia al comienzo, las mujeres siempre hemos estado presentes, pero la historia la cuentan hombres, entonces no hay un relato desde la perspectiva de clase de una mujer contando de cómo fue que presionaron a los compañeros, porque primero dejaron de cocinar para las movilizaciones por el derecho a mejores condiciones laborales, en la minería por ejemplo, a finales de 1800 a principios del 1900, y después el derecho a cama; cómo podían ellos  decir abiertamente que la razón por la que se habían movilizado  era porque no les habían cocinado y no habían tenido relaciones sexuales por un buen tiempo. Eso no se debería decir.

Por qué  deberíamos decir que las movilizaciones de la lucha de la carne habían sido impulsadas por las mujeres. El tema del alza del precio de los arriendos en los cités. Las matanzas que se dieron fueron hombres y mujeres las que cayeron, niños, niñas, jóvenes, adolescentes y migrantes, que lucharon codo a codo con nosotros porque se posicionaban desde una perspectiva de clase en contra de lo que estaba en ese momento rigiendo cada uno de los representantes del gobierno en el Estado.

En última instancia siempre es un Estado aplastando la movilización social, y quiénes son las que sentimos en primera instancia la carencia social, nosotras, porque somos las que no tenemos qué cocinar, nosotras somos las que criamos, nosotras somos las que mantenemos el hogar y sabemos  y nos duele cuando no hay dinero para poder parar la olla. Por eso la importancia de la experiencia del Comprando Juntos, por ejemplo, o de las distintas expresiones para tener acceso a la alimentación, el acceso a la educación, el acceso al transporte, el acceso al vestir, a la  mantención del estudiante de cualquier estadio de la educación, y la importancia de que se reconociera toda esa experiencia o todo ese protagonismo de las mujeres en la lucha de clases, la lucha reivindicativa y popular en la historia de nuestro país y en la historia mundial.

ELBA:

Bárbara se ubica principalmente desde una posición del feminismo de clase, lo que compartimos, por el mismo hecho de dónde militamos y la experiencia que tenemos; hace un recuento de lo que ha sido la lucha de la mujer y su protagonismo, y de alguna manera sostenemos la reproducción del capital desde las instancias más íntimas, en el sentido de reconvertir aquello en la alimentación, en la salud, en los cuidados, todo eso, y sin embargo ese protagonismo no siempre es visualizado, sino que generalmente han sido los varones.

Pero también nosotros como mujeres lo vivimos al interior de nuestras organizaciones políticas, pero dada la urgencia de la lucha de clases que vivíamos quizás no fue tan antagónico como lo que se puede ver hoy día, por lo menos desde mi experiencia.

Yo no me sentí tan discriminada como mujer dentro del MIR. Quiero decir que el MIR en sí como tal, quizás como otra orgánica había cierto autoritarismo con algunas decisiones, pero eso nos cruzaba a todos, hombres y mujeres y nosotros con mayor razón por nuestra propia condición, no por una condición que el MIR impusiera, sino por una condición social en la que estábamos.

Hoy día reconozco la lucha que se ha dado en ese sentido y creo que hay pasos importantes respecto de los derechos, pero también reconozco lo que dice Bárbara, que tenemos que hacer claridad respecto de ese feminismo, de qué lado nos situamos, y la lucha de clases es con hombres y con mujeres.

Entonces la pregunta es qué hacemos, cómo es, a propósito del Poder Popular, como hoy día está la posibilidad de ir generando mayores expresiones de Poder Popular, entendidas desde esta posición, desde una posición de clase, desde una posición revolucionaria en términos de los cambios estructurales que queremos.

Cómo nos situamos para ir generando, a pesar de la tremenda adversidad, porque si bien Bárbara hablaba de la Ley de Control de Amas poco antes del golpe militar, que evidentemente desarmó en parte a nuestro pueblo. De alguna manera existía la esperanza, la posibilidad de que el gobierno apoyaría más esa autonomía y se preparase para la defensa de las conquistas que se habían logrado, viene esta Ley de Control de Armas en función casi de claudicar, de sentir la amenaza del golpe y en vez de apoyarse más en el pueblo, en las masas, el gobierno busca más una salida por ese otro lado, aunque la Ley de Control de Armas la apoyó la derecha y la oposición, pero Allende pudiera haberla vetado, haber llamado en contra de aquello que estaba ocurriendo.

Si bien esa ley desarma, creo que hoy día la condición del desarrollo de ese sujeto que está llamado a hacer los cambios, las transformaciones, siento que hoy los niveles de politización y de conciencia son muy inferiores a los sujetos históricos de ese momento.

Creo que ese es el gran desafío ¿cómo hacemos?, y en eso incluyo a las propia mujeres. La Bárbara lo decía, lo difícil que es decirle a la vecina que hoy es posible decir que no a esto, es posible decir que no a esto otro, no tenemos por qué someternos hasta ese punto, no estamos solas, somos un grupo, como decía Bárbara el Poder Popular dentro del Poder Popular, con una cosa más cercana, más segura para que las mujeres se atrevan a desarrollar aquello, pero sumando hombres y mujeres, cuál es el sujeto histórico que hoy día debiera ser.

Cómo hacemos para lograr ese desarrollo de ese sujeto que no sea capaz de claudicar, de subordinarse a toda esta maquinaria que acaba de describir Bárbara respecto de la institucionalidad, de cómo las empresas constructoras, los municipios manejan todo aquello, etcétera. Cómo hacemos para generar ese espacio nuestro, autónomo y desarrollar aquel sujeto histórico, hombres y mujeres, que sea capaz de encabezar esa lucha, esa transformación y que eso para mí sería Poder Popular.

PATRICIA:

De alguna manera conozco la realidad que describe Bárbara, porque he trabajado mucho, no en este momento porque trabajo en una Escuela, pero trabajé muchos años en Santiago en la José María Caro, en La Legua Emergencia, en la población Yungay en La Granja, en varias poblaciones en el tema de prevención y tratamiento del consumo de drogas de adolescentes, y trabajé desde antes de la vuelta a este sistema supuestamente democrático.

Desde el 89 comencé a trabajar con los niños neopreneros, los que consumían neoprén y vimos todo el proceso de ingreso de drogas que no se producían en Chile y como esto comenzó a copar las poblaciones, el nacimiento del narcotráfico, que no existía antes, a pesar de que había sustancias adictivas presentes, y no existía narcotráfico porque esas sustancias eran producidas en Chile. Había mariguana, había plantaciones de cannabis, recuerden que estaba la industria del cáñamo que dependía de  eso; había pegamento, que lamentablemente los chicos consumían porque lo vendían as ferreterías; había fármacos que vendían en las farmacias, y no estaba concentrado en monopolio de las farmacias como ahora, entonces había muchas farmacias de barrio. Por lo tanto no era necesario el narcotráfico como organización. Había drogadicción pero no había narcotráfico, y había todavía tejido social en las poblaciones, en La Pintana, en todas las poblaciones antiguas, Pablo de Rockha, 21 de Mayo, San Rafael, había organización social.

Cuando empieza a morir la organización social es cuando se instala primero la pasta base y luego las redes de narcotráfico y entonces termina de morir un tejido social que había permanecido, a pesar de que políticamente se había tratado de neutralizar.

Lo que ustedes viven ahora, lo que ustedes están enfrentando para levantar organización social, levantar movimiento social, levantar expresiones de Poder Popular, se enfrenta a un enemigo que es terrible, y que además la presencia de ese enemigo en Chile es culpa del Estado chileno.

Nosotros en aquellos años decíamos si tuvieron un poderío enorme durante la dictadura, en términos de inteligencia, en términos de fuerzas de seguridad, en términos de fuerzas represivas para perseguir al pueblo chileno que estaba organizado políticamente, por qué ahora no lo tienen para perseguir el narcotráfico que está entrando.

No lo tienen porque no quisieron tenerlo y la responsabilidad de la situación que tenemos hoy día es responsabilidad del Estado, con todos los gobiernos que lo administraron durante todo este tiempo. Por eso yo las felicito y las admiro porque es de verdad estar luchando contra una corriente que es súper fuerte, y que pretende seguir avanzando, porque en los países que viven situaciones mucho más dramáticas como México, la realidad de Colombia, es porque esta fuerza ya está  coludida con los políticos, la clase política y la clase empresarial se han tomado el país, se han tomado el Estado.

El riesgo que tenemos hoy día es mucho, mil veces mayor  que el que vivimos en  nuestra época, es mucho más peligroso y creo que los sectores que desarrollan un mayor nivel de conciencia y de compromiso, tenemos que ir generando lazos, unidades, más allá de que estemos de acuerdo en todo, y estemos de acuerdo en lo fundamental.

Porque todos disgregados, eso es lo que yo veo, no por quienes componen este conversatorio, sino lo que veo en lugares donde participo y estoy relacionada, que nos falta mucha unidad, de ponernos de acuerdo en cosas fundamentales para poder ir acumulando una fuerza que permita, algo que es fundamental para este momento, el desarrollo de mayor conciencia.

Es verdad que no podemos decirle a la compañera que le diga que no a su pareja, si ella no tiene conciencia para comprender aquello si ella cree fehacientemente, cree realmente, que eso que vive es justo; para que ella descubre que es injusto tiene que hacer un proceso que también es propio, pero eso se facilita cuando el entorno, cuando el contexto, como decíamos antes, va favoreciendo el desarrollo de la conciencia. La tarea es bastante grande.

Creo de todas maneras, lo que dije al comienzo, que estamos en un mejor momento. Desde el 18 de octubre del 2019 estamos en un mejor momento, más allá de las adversidades que cada uno viva en su propio lugar de participación, de lucha. Tampoco apostando todo a lo que está pasando ni con la constituyente, pero sí estamos en un mejor momento porque el pueblo se movilizó de todas maneras. Cómo continuar con eso es una tarea también.

BÁRBARA:

Que terrible es tener la sensación de que estamos en un mejor momento, porque efectivamente el 18 octubre es un mejor momento, que es la síntesis de un período histórico, que es un antes y un después, pero que desemboca en una mesa negociadora donde se pacta una salida que en realidad no era lo que nosotros queríamos cuando nos movilizamos.

Si bien estaba centralizada la movilización, se logró articular a nivel nacional y el resultado de eso fue el terror de la derecha, el terror de la centro- izquierda y terminaron negociando en una mesa que hoy día levanta, independiente de las voluntades y de las esperanzas y de todo lo que eso implica, una constituyente que ya está negociada.

Insisto, creo que el que pertenezcas, que seas parte de algo, no necesariamente eso te garantiza que estás luchando desde una perspectiva de clase y de carácter revolucionario.

Creo que toda esa fuerza motriz, igual que en una olla a presión, se le sacó el pituto con la mesa y ahí tenemos al Boric metido en la cabeza, negociado por el PPD, tanto en la mesa por la constituyente a través de la lamngen, mano derecha de Bachelet, tanto como en la Lista del Pueblo o el escándalo vergonzoso que podría ser cada una de las candidaturas que se han estado dando.

Nada que muera o nazca en el sistema para mi es una salida que pudiera darle cierta oportunidad a nuestra clase y a los sectores populares, porque mientras nos dan con la mano, nos borran con el codo.

PATRICIA:

Sí, pero ellos no son el pueblo, y el pueblo se movilizó igual y dijo lo que quiso expresar, lo vimos durante días y días. La pregunta es cómo hacer para que no se desmovilice. Yo digo que es un mejor momento porque se logró aquello, desde el noventa estábamos esperando que eso pasara. Después de las protestas, en los últimos años de dictadura, la clase política hizo todo lo posible por desmovilizar, y eso pasó, lo lograron.

ELBA:

Comparto lo que señala Bárbara y lo que señalas tú también, pero  yo agregaría también que si bien ese despertar, hubo este acuerdo que salvó el sistema, pero al mismo tiempo creo que el repliegue que ha habido posterior a eso, porque claramente ha habido una desmovilización, y eso nos da cuenta de este acuerdo.

¿Por qué un acuerdo como este provoca esa desmovilización en los territorios, en las localidades, qué significa eso, que todo este pueblo estaba conducido por estos señores?, no, estamos claros que no.

Entonces, ¿qué ocurre? Por ejemplo yo participo en la Coordinadora No+AFP hasta ahora, pero de las cien o ciento cincuenta personas que nos juntábamos de la coordinadora durante estos años, hoy vamos como seis o siete; de la Asamblea Comunal de Valdivia, que hicimos un encuentro de doscientas personas en la Universidad Austral, y con todas las expresiones en los cabildos, etcétera, ¿hoy día cuántos somos?, tres, cuatro personas.

¿Qué sectores son?, a propósito de lo que dice Bárbara. Sigo pensando que un sector importante de la gente que se ha movilizado no es propiamente clase trabajadora, es una gama más amplia, y no estoy en contra de eso, todo lo contrario, creo que ha habido un desplazamiento en términos que hoy día la contradicción no es solo y exclusivamente capital-trabajo, sino que hay un desplazamiento en que el neoliberalismo ha llegado a los lugares más íntimos del ser humano, ha invadido todo aquello que genera la vida y por lo tanto, también a nivel de frustración, de desánimo, de malestar, en otros sectores que no necesariamente han estado en la precariedad, en todo lo que podemos describir de nuestras clases más marginales, el pobre del campo y la ciudad, entonces eso ha ampliado el espectro de un sector que no comparte, en alguna medida, lo que está viviendo, el endeudamiento, etcétera, pero no sé si está dispuesto a aquellas transformaciones.

Nosotros en algún momento podemos caracterizarlas como transformaciones más profundas, más revolucionarias, pero principalmente no son esos sectores. Nosotros como un grupo pequeño dentro de la Asamblea Comunal que hemos trabajado, todos nosotros, seguramente estuviste, nosotros estuvimos después de la revuelta o rebelión popular en los campamentos, en las poblaciones, con ollas comunes, nos movilizamos, pero ¿qué quedó ahí, qué hay hoy día en esos lugares?

 Todavía seguimos sosteniendo nuestro trabajo en un campamento, que está en un sector de Las Mulatas, el campamento se dividió, por dificultades como las que Bárbara ha descrito, que tienen que ver con el narcotráfico, pero no solo con el narcotráfico, sino que también con esa falta de vivir en comunidad, de la solidaridad, de la militancia que nosotros vivimos, de ese compromiso, de esa conciencia de que necesito del otro, no estoy aquí solamente  para conseguir una casa y después me encierro en mi lugar y chao, porque conseguí lo que quería. En eso creo que hay todo un trabajo por hacer y creo que las organizaciones territoriales, que surgieron antes, no solamente en el momento de la rebelión popular, sino que desde antes venían haciendo un trabajo, muchas organizaciones, por la vivienda, por la salud, que llevaban un tiempo en este trayecto, la lucha no comenzó solo el 19 de octubre.

Ahí hace falta más trabajo en territorio, estar más ahí de distinta manera. De hecho, en este lugar de Las Mulatas se está haciendo una Escuelita Popular, incluso está la idea de conseguir un ómnibus como tú planteabas en Nueva La Habana para tener, porque hay una sede y la sede la ocupan los pescadores, pro lo fundamental es el trabajo ahí, en los territorios, en las localidades, y creo que eso está muy débil, realmente muy débil.

Lo otro, eso es por arriba solamente, eso se desinfla siempre, a los cabildos vamos todos, había cientos de cabildos, por la educación, por la salud, pero se desinflaron todos. Ahora volverán a estar, no lo sé, pero la localidad permanece, los territorios creo que tienen la mayor posibilidad de permanecer y el trabajo en los territorios, desde las organizaciones que hoy día podrían estar por esa creación del Poder Popular, creo que hoy día es débil.

PATRICIA:

Estaba pensando en los primeros años del golpe de Estado lo que fue ese repliegue a nivel general. Hubo muchos años en que la presencia de una expresión política antidictatorial era mínima.

Primero, una vez más las mujeres fueron las primeras que levantaron la cabeza después del golpe, ante un pueblo aterrorizado, porque eso es lo que pasó. No fue solo un golpe de Estado, fueron las fuerzas armadas con todas sus ramas ocupando un territorio como si fuese un ejército extranjero, nosotros éramos enemigos en este territorio y ese ejército ocupó el territorio.

Imaginémonos como todos estábamos. Quiénes levantaron la cabeza primero, las mujeres. En qué, en buscar a su gente, en agruparse en los lugares donde iban a buscar a la gente, en las afueras del Estadio Nacional, en los distintos lugares que se suponía que los tenían; en las primeras huelgas de hambre, en la agrupaciones; en las poblaciones en los comedores populares, en los comités de salud, y durante un largo tiempo fueron las mujeres.

Pero fue en unas condiciones y circunstancias de un aplastamiento de la población chilena por parte del ejército y todas las fuerzas armadas. Con el terror de la prisión política, el desaparecimiento, la tortura, que todo eso era vivido, porque todos teníamos algún familiar, algún conocido o lo habíamos vivido personalmente.

Llegó el 83 y la primera Protesta Nacional a todos nos  dejó atónitos. Yo habría jurado de guata que eso no era posible, no era posible hasta que vi pasar la marcha.

Con esto quiero decir que el trabajo no es fácil, es lento, es largo, pero hay condiciones que lo pueden favorecer hoy día más que hace unos años atrás. Es cierto lo que dice Elba que el neoliberalismo se metió en todo nuestro ser y tenemos que luchar contra eso. El punto de la resistencia incluso primero está en cada uno, en cada una. En qué me estoy cayendo en esto, en qué me están succionando, esa cultura que se instaló. Creo que los procesos son así, que son difíciles, de repente uno cree que no es posible nada, que de repente todo desaparece del universo que estamos mirando, pero se acumulan fuerzas. Es verdad lo que dices Elba, es en los territorios, ahí es donde. Es súper importante en los territorios porque también hay un proceso de defensa que otra vez levantan las mujeres, ya sea en los territorios comunitarios de la ciudad, o en los territorios rurales por la defensa del agua, de la naturaleza, del buen vivir, hay otros movimientos u otras expresiones que se están poniendo sobre la mesa en las luchas sociales, y seguramente ese es un buen camino, el de la lucha en los territorios.

ELBA:

Quiero recomendar algunos libros escritos por mujeres, como “Mujeres en Rojo y Negro” y  este otro libro “Mujeres en el MIR”, escrito por Patricia Flores junto a otras tres compañeras más; aquí está este otro libro “El ABC del Poder Popular”;  también “De la Brigada Secundaria al Cordón Cerrillos”, que también habla del Poder Popular, son dos tomos; “El Poder Popular y los Cordones Industriales”, porque tenemos que leer, recuperar memoria; está “De Carranco a Carrán”, de José Bravo, del Poder Popular expresado en el Complejo Forestal y Maderero Panguipulli

BÁRBARA:

Después de la tremenda ofensiva en nuestra contra como mujeres organizadas dentro de un proceso de resistencia, como lo es una toma de terreno, en donde se agudizan aún más las contradicciones y siempre es tierra de nadie. Si con el régimen del Estado nos pasan a llevar diariamente, en cada momento, imagínense encerrados en una toma de terreno en donde el Estado es totalmente ausente, y nuestra propia organización en un estadio de descomposición social profundo en el que nos encontramos, descrito ampliamente por las compañeras, se agudiza, es difícil, pero no imposible. Eso quisiera rescatar.

Somos parte y resultado de aquellas mujeres que no pudieron matar, que no pudieron hacer desaparecer y no pudieron acallar. Somos hijas, nietas y bisnietas de luchadores que, y de luchadoras que resistieron hasta morir.

Yo vengo de una familia  resistente, militantes miristas, socialistas, lamentablemente mi familia ha sufrido mucho por esta situación porque la descomposición ética dentro de las organizaciones de la izquierda también es responsable de todo esto. Si no estás de acuerdo, si no eres parte de lo que ellos imponen, eres descompuesta, vendida, traficante, delatora, se usan esos argumentos y fueron acuñados en la época del 80 por los aparatos de inteligencia del Estado y del Imperio.

El liberalismo político, el liberalismo burgués, las capas medias no hace nada más ni nada menos que sostenerse para no perder sus privilegios, y son capaces de movilizarse, en grandes movilizaciones históricas para sostener esa calidad de vida a la que a nosotros nos niegan como parte de una clase y de un sector postergado. Entonces no me extraña que sean capaces  por ejemplo de cuestionar la educación pública. Años atrás decían arancel diferenciado y ahí me quiero detener un poco.

Me parece que la memoria histórica es bastante frágil, las movilizaciones sociales no pararon durante la época del 80, no pararon durante el 90, el sector subcontratado, las movilizaciones estudiantiles, en el 99 mataron a Daniel Menco, y desde el período del pacto entre el 80 y el 90 hasta el dos mil y tantos cuántos luchadores sociales fueron asesinados por los distintos gobiernos.

El pueblo mapuche ha sido vejado constantemente, intervenido en su territorio, la última gran expresión que nosotros reivindicamos es la muerte de Macarena Valdés en un feminicidio empresarial que hasta el día de hoy ha sido impune, no ha habido justicia ni se ha develado.

Cuántos niños, jóvenes y hombres de trabajo han sido asesinados en sus obras y se les ha acusado de cualquier otra cosa, menos de lo que realmente está pasando, futuros líderes de sus propios pueblos.

También la muerte de Bau, la compañera Emilia, que fue asesinada en período de protesta, y cuántos hoy día están en cárcel para poder seguir sosteniendo esta paz social y sostener sus tasas de ganancia.

Entonces desde donde yo lo veo no lo veo con muy buenos ojos, porque nos contuvieron, nos regimentaron y nos criminalizan, y frente a eso solo puedo decir organizarse, organizarse, organizarse, no solamente en el territorio, sino que desde dentro.

Reubicarte políticamente, reconocerte parte de una clase y de una resistencia, y ahí concuerdo con Elba cuando dice las contradicciones fundamentales no han cambiado, pero hoy día hay otros ejes, otras aristas que están interviniendo.

Sin embargo, retrocedo y digo, las contradicciones fundamentales no han cambiado, hoy día sigue operando la misma lógica, el mismo principio, capital-trabajo, por lo tanto las clases antagónicas siguen siendo las mismas.

El problema es el atraso de la conciencia, la descomposición social y la precarización en todo su orden y en toda su dinámica, y frente a eso no solamente nos organizamos en el territorio.

Fuera de paso les cuento que soy presidenta del sindicato inter empresas de trabajadores del combustible, transporte, electricidad y relaciones anexas, y estamos en una lucha para que se reconozca el sindicato y la dirigencia de quien les está hablando.

Entonces no solamente nos organizamos como mujeres, nos organizamos en el territorio y también como dirigencia sindical, porque si no paramos las fábricas, no paramos la producción, el retail, las áreas estratégicas de nuestro país no nos van a escuchar.

Los estudiantes se han movilizado por años y hasta ahora no han conseguido  nada más que criminalización y leyes en sus contras. El pueblo mapuche la misma realidad.

La misma experiencia que vivieron los trabajadores de Neltume es una escuela en sí misma para comprender hasta qué punto puede llegar un Estado para detener los procesos revolucionarios, en donde los trabajadores y las trabajadoras son sus  propios protagonistas, se autodeterminan.

Por último, contarles que como Círculo de Mujeres Resistentes trabajamos en el territorio en una biblioteca popular que se llama “Los Nadie”, que la estamos recuperando en el territorio, y desde ahí nosotras hacemos campañas territoriales, entonces quedamos muy agradecidas por los libros que menciona Elba, porque dentro de lo que nosotros queremos es tener un ítem solamente de expositoras mujeres, no para dejar fuera a los compañeros, sino para que se sepa que las mujeres también escribimos, también relatamos y podemos contar la historia.

El Círculo de Mujeres Resistentes siempre está en una campaña permanente por el caso de Nabila Rifo y Ximena Cortés, dos casos de femicidio en donde uno está en manos de la justicia, y en los dos hay impunidad. En el norte Ximena Cortés fue asesinada, torturada en un recinto militar de la Aviación y la madre busca justicia, pero como la justicia no llega, imagínate si no llega a las poblaciones  cuánto más no va a llegar a las mujeres de las fuerzas armadas. Siempre estamos divulgando esta información. Y en última instancia, Nabila Rifo, ayer tiramos una rifa, logramos vender todos los números; la compañera está abandonada por el feminismo liberal, dejó de ser un caso mediático y hoy día necesita apoyo económico y nosotros siempre estamos ahí vigentes para poder hacer ese acompañamiento y la compañera siempre ha tenido la acogida de la Red Terapéutica Tierra y Territorio, pero hoy día necesita también otras cosas, por ejemplo su cocina a leña ya no funciona, vive en el sur de Chile, necesita un recambio, yo dejo ahí abierta esta posibilidad para ver si se puede hacer las redes para poder apoyarla de mejor forma.

Disidencias queer-bailamos Lady gaga y leemos a Karl Marx

Muchos de nosotrxs llegamos a implicarnos políticamente en el feminismo o en el transfeminismo a través de lo que se conoce como lo queer (cuir o kuir en sus acepciones locales). Queer designa un insulto en inglés y por mucho tiempo significó una palabra que estigmatizaba a las comunidades disidentes.  Por ejemplo, en las novelas del escritor Charles Dickens los “queer street” eran las calles donde vivía la gente pobre y enferma. Con los juicios por sodomía al escritor Oscar Wilde, la palabra queer comenzó a tener un significado que involucraba directamente a las personas homosexuales. En California durante el año 1990, Teresa de Lauretis, una académica activista de los estudios del cine, realizó un encuentro donde por primera vez se utilizó la expresión teoría queer en un espacio universitario. Su idea era generar una alianza entre las prácticas políticas y las prácticas teóricas en pos de una apertura de la sexualidad y el género. Además al combinar la seriedad de la palabra teoría con lo historia de blasfemia de la palabra queer, quería desafiar las mismas normas académicas. La palabra es interesante porque no tiene una traducción directa al español, pero sí una extensa historia de resistencia política por parte de activistas que vieron en la utilización de esta palabra un modo político de devolver la injuria a través de la parodia.

Para nosotrxs, queer podría ser definido como algo raro, excéntrico o torcido. Quizás suena paradójico que no encontráramos con el feminismo a través de lo queer, pero entre nosotrxs no hay una temporalidad que implique un orden históricamente conforme, pues son aquellos momentos que nacen del juntarnos en el activismo, del cortar el tiempo personal de los proyectos pre-trazados, los que configuran una posición y nos dan un cuerpo. Es una historia local la que nos implica siempre y esto lo aprendimos también del feminismo.

Llegamos al feminismo realizando acciones, talleres, performances, escribiendo y leyendo desde el lugar que parodia la insolencia patética del mundo heterosexual en el que vivimos. Sí, leímos la teoría queer traducida desde la madre patria, que sigue colonizándonos con su estructura materna que rechazamos por rebeldía. Es cierto, sabemos desde la Malinche que toda traducción es traición, pero no queremos defender el espacio ultra-inmunitario de comprender las lenguas como territorios de guerra. Ya vivimos en el apocalipsis constante. En inglés, como también en otros idiomas, escriben muchos activistas con quienes nos relacionamos en un vínculo afectivo y de manera  trans-fronteriza. Así que más que rehuir a hablar en las palabras de un compañerx de activismo que vive en el otro lado de la tierra, debemos prepararnos para seguir estableciendo vínculos de traducción que nos permitan comprender que si bien no todxs tenemos los mismos tipos de opresiones de raza, clase o género, existe una agenda global del feminismo que entiende los espacios minoritarios y de violencia en muchos lugares del planeta como propios. Queremos leernos y conocernos, establecer vínculos que permitan enriquecer nuestras miradas con todas aquellas figuraciones y formas de leer la realidad de las cuales el feminismo queer está saturado. No tenemos teoría que defender porque la teoría somos nosotrxs mismos, encarnada en nuestras hablas, acciones y textos. Porque las disidentes sexuales siempre escribimos, no podríamos negarnos la letra. Ya no podemos negarnos nada. Estamos acostumbrados a vivir en una fragmentación que separa radicalmente el yo del nosotrxs en nuestros pequeños contextos. Una forma de pensamiento que nos ha llevado a establecer espacios de separación ahí donde nuestros cuerpos parecen dividirnos por algo que muchos llaman diferencia sexual. Pienso que la primera tarea es aquella que nos implica a dejar de ser hombres. Valeria Solanas, la feminista y escritora del manifiesto SCUM (Society for Cutting Up Men) decía que “aquello contra lo cual el hombre rebelde se rebela, es el hecho de ser hombre”. Nuestro activismos son algo de eso.

Soy un biólogo transfeminista que se identifica con una forma de investigar y vivir que tomando la materialidad corporal de lo vivo y lo no vivo, pretende volver a traducir las dimensiones del sexo como un espacio abierto a nuevas interpretaciones que se alejen de los reduccionismos.  Porque debemos ir en contra de lo que nos enseñaron en el colegio: la competencia, la prueba o la copia obligada y en desacuerdo con el difundido conocimiento darwiniano que dice que las especies tienen que competir para sobrevivir. Nosotrxs apostamos por una vida de ayuda y contención mutua. Queremos una sociedad de participación social con la amistad como forma de vida. Los actuales feminismos de intercambio libre en la web, las políticas del código abierto, las guerrillas del ciberfeminismo, las barreras inmunológicas de las cocinerías comunitarias, la política del “hazlo tú misma”, la autoformación, las relaciones sexuales y de compañía entre diferentes generaciones, el anti-especismo como forma de lucha, las transiciones de género como momentos de felicidad, las imprentas anarquistas, las editoriales independientes y el cambio de la palabra “competencia” por “afectividad radical”, son quizás las únicas salidas que tenemos para no ser devoradas por un sistema de lucro, ganancia y mezquindad.

Apostar por unas letras y un activismo que pierdan el respeto a las grandes autoridades y promueva la emancipación, la parodia, la difusión del feminismo como práctica y como teoría política nos salvará de ser carcomidas por el avarismo individualista del experimento neoliberal en el que vivimos. Ya lo han dicho: ningún partido político, ninguna institución ni escuela podrán jamás emancipar a nadie.

Ya estamos cansados de generalismos vacíos, pues tanto las realidades como nuestras materialidades son siempre más complejas que el blanco y el negro, que el norte y el sur, que el hombre y la mujer. Vivimos siempre en tonalidades de grises rabiosos y políticos. Algo así veo en las disidencias queer. Esas que están en proceso de construcción, nunca acabadas.

Somos híbridos, bailamos lady gaga y leemos a Marx y creo que no por eso tenemos que odiarnos, sino hacer de esas mismas contradicciones nuestra fortaleza.

Jorge Díaz Fuentes (1984) es biólogo y escritor disidente sexual. Realizó la Licenciatura en Ciencias Biológicas en la Pontificia Universidad Católica de Chile (2008) y el Doctorado en Bioquímica (2015) en la Universidad de Chile. En la investigación científica se ha enfocado en el área de la biomedicina, enfocándose en la migración celular de modelos de cáncer y astrocitos. Actualmente culmina una investigación post-doctoral estudiando los efectos moleculares de la inflamación sobre células nerviosas en la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile. Inició su trabajo en la escritura y el activismo de disidencia sexual en acciones performáticas, circuitos e intervenciones urbanas en los talleres de poesía Moda y Pueblo y en el Colectivo Universitario de Disidencia Sexual, CUDS. Su trabajo realiza cruces transdisciplinarios con las prácticas artísticas y el activismo de disidencia sexual. Ha publicado en varias plataformas vinculadas a la poesía, la biología y la cultura queer. Su último libro publicado es Ojos que no ven (2019) una investigación transdiciplinaria sobre la ceguera realizada en conjunto con la fotógrafa Paz Errázuriz. Su trabajo busca realizar una experimentación transdiscipinaria en proyectos colaborativos de biología, arte y feminismo tratando de cruzar géneros y fronteras del conocimiento

Un nvtram en el turismo de marcha de 8M

Fotografía y texto: Marjorie Huaiqui

Acepté cubrir con algunos registros la marcha del 8 de marzo convocado con la consigna ¡La Huelga Feminista Va! pude realizarlo porque justo ese día no estaba trabajando y me interesaba ver los distintos manifiestos de feminismo mapuche. Supe el mismo día por medio de un afiche que había un yeyipun y un punto de prensa al que no alcancé a llegar porque justo cuando salí de mi casa, ya en la avenida Alameda iban marchando las mujeres que se auto convocaron y se tomaron la Plaza Dignidad. Pude tomar registros y ver caminar y escuchar cómo gritaban las consignas «Atención Piñera que aquí salió a la calle la hija de la obrera» ellas llevaban en sus manos wenvfoyes (banderas mapuche) wipalas (banderas de la unión andina) y también en sus vestuarios y cuerpos vestían muchas gráficas mapuche. Esta marcha pasó La Moneda, la casa de Gobierno de Chile, a pesar de que frente al Paseo Ahumada ya habían tanquetas con megáfonos que amplificaban el llamado «Se deben retirar, por favor se les pide dejar la calle» al que por supuesto, las que marchaban respondieron con piedras y gritos de respuestas aludiendo al «Paco culiao violador». Este fue el primer hecho de la marcha y hasta ahora, no lograba ver a las mujeres mapuche que extendieron la gran wenvfoye mientras marchaban desde Plaza Dignidad, las podía ver por redes gracias a otros medios que habían grabado pero yo no las encontré, así es que decidí esperar un tiempo y subir nuevamente a Dignidad. Cuando comencé a retroceder ya el panorama de la Alameda cambiaba apoteósicamente con pancartas que instaban a las consignas firmadas por 8M entre ellas «Por una constitución paritaria» yo caminando con mi cámara, mi celular y más de treinta grados celsius, solo me preguntaba ¿Cómo se iba a legitimar la paridad desde los cuerpos?

¿Me preguntarían el significado, llegarían a algún acuerdo o estarían con puntos en común dialogando? Lo impresionante era la imagen de la calle cómo poco a poco iba cambiando. Desde el cerro Welen (o Santa Lucía para Chile) ya la calle se iba viendo con más gente, al acercarme me dí cuenta que era una vereda completa de comercio ambulante y ahí me encontré con la primera ñaña. ¡Marjorie Huaiqui qué andas haciendo con cámara por aquí?! La lamngen estaba vendiendo pañueletas verdes y violetas junto a otra lamngen, no eran de ellas, si no de otra ñaña que había trabajado arduamente haciendo la serigrafía y comprando las telas para ir a venderlas ese día. Ellas estaban apañando la venta y las artesanas estaban en otro lugar, en otro punto de venta.

Seguí caminando y las manifestaciones fueron cambiando, frente al Centro Cultural GAM los gritos que se escuchaban fuerte era uno que se escuchaba al unísono y se amplificaba en ese sector gracias a la resonancia del edificio ¡Que se vayan los machitos, que se vayan los machitos! Era fácil impregnarse de la consigna pero a la vez era crudo, porque mis ojos vieron a un par de hombres en ese momento. Ellos andaban trabajando, uno vendiendo comida y otros que ví estaban vendiendo artesanías, el grito siguió y también más adelante me encontré con otro hombre, en realidad era una pareja de jóvenes enamorados con rostros de inocencia, a simple vista se notaba que él andaba acompañando a su polola que al parecer iba por primera vez.

Sus rostros eran demasiado inocentes. Seguí caminando y ya la marcha era una fiesta. Arriba del Centro Arte Alameda se escuchaba la música electrónica de «Francisca Straube y su banda Rubiomusic» yo me rodeaba de una aglomeración de mujeres jóvenes. El humo a tabaco, marihuana y las latas de cerveza eran una parte muy íntima de este evento. Todas bailaban y era entretenido, la música hacía mover el cuerpo a un ritmo suave y era grato, pero hasta ahora seguía sin ver mujeres mapuche. No veía pancartas, tampoco lienzos ni banderas que aludieran a este hecho. Como insisto la vereda era un comercio ambulante y las mujeres gritaban felices mientras tomaban cerveza y fumaban tabacos, vestidas de atuendos muy bellos, muy maquilladas, con mascarillas muy bonitas y vestuarios muy kish.

Finalmente pude llegar a Dignidad. ¡Ñaña! me gritaron. Era la lamngen Ingrid Soñañ, nos conocimos trabajando en educación, me puse muy contenta, así es que le dí un abrazo muy cariñoso. «Lamngen, fvtra kuifi, qué bueno verla» La ñaña estaba vendiendo pañueletas feministas a $1.000, igual que mi lamngen anterior, estaba apoyando a una amiga a vender, tenía un carro y un letrero. El calor ya estaba sintiéndose terrible, los pasados treinta grados eran más intensos rodeada de la aglomeración de personas. Mientras hacíamos nvtram con la lamngen, la imagen no cambiaba mucho desde el inicio. Seguía el comercio, el humo y el olor a tabaco y a marihuana, junto a las cervezas se veían mucho más. Nuestra conversación fue muy amorosa, veíamos a nuestro alrededor y ella me comentaba lo difícil que era para nuestro pueblo asumir el feminismo, yo la escuchaba atentamente y le afirmaba su comentario contándole toda mi experiencia en la marcha. «Sí lamngen, me afirmaba ella, yo tampoco he visto a muchas lamngenes, supe del yeyipun pero no alcancé a llegar». También nos pusimos al día, nos preguntábamos cómo había estado la vida hasta ahora, ella me contó que tuvo dos duelos el año pasado, entre ellos un chachay que se fue en el sueño.

Yo inmediatamente recordé a mis tres abueles que han muerto de la misma manera, afirmando como los chachay y las papay finalmente piden la muerte porque están cansados o su sensibilidad tan profunda ya no puede sostener la vida. Le comenté lo urbana que soy, ella también me agregó lo crítico y difícil que era para los territorios asumir la vida urbana mapuche. Yo le dije lo desarraigada que me sentía y que quizás debía trabajar un poco más la raíz, porque no la sentía. Me he cambiado veinticinco veces de casa y ya no me molesta volver a cambiar, ella me sonrió y me dijo «Qué bueno verla bien lamngen».

Nuestro nvtram se terminó, comenzó en mí un fuerte dolor de cabeza y una sensación de sentirme ya exhausta de la «marcha» la verdad, me sentía un poco incómoda con el olor a marihuana y también con las cervezas y risas de muchas personas que veía a mi alrededor. Frente a nosotras estaba la imagen de la Plaza Dignidad, así es que le pedí una fotografía y el consentimiento para escribir nuestra conversación, me despedí después de ello, ya eran casi las seis de la tarde y el panorama se agudizaba cada vez más con la misma atmósfera de celebración.T erminó para mí la marcha, me devolví y me encontré con otra lamngen muy querida para mí, no la veía hace mucho tiempo, así es que le dí un abrazo muy apretado y decidí seguir bajando por la calle para despedirme de la lamngen de las pañueletas, le dije que pasaría de vuelta. Al encontrarme con ella, me enteré de que las ventas de pañueletas no habían subido mucho. Ellas estaban muy preocupadas por el ingreso de las ñañas, las miré y les dije: «Tranquila lamngen, estas pañueletas se siguen vendiendo en otras ocasiones». Nos abrazamos nuevamente y nos despedimos. Guardé mi cámara y un nuevo llamado de una amiga me invitaba a vernos, yo no me sentía muy bien, más bien un poco triste así es que quedamos de vernos en otro lugar para tomarnos un té o un jugo fresco más cerca de nuestra casa.

Más tarde, me contactaron de la Revista «¿Estás bien ñaña, comenzaron los desalojos en Dignidad» » may lamngen, le respondí, yo sabía que ya era hora de irse. Me quedé con la triste sensación de haber visto pocas ñañas, también un poco pensativa con la atmósfera de celebración que guiaba la marcha, impresionada de la cantidad de comercio ambulante y ventas de todo tipo en la vereda norte y la ínfima presencia de mujeres mapuche. Las que ví en mi turismo de marcha, las ví trabajando, posiblemente las otras no van porque están en lo mismo ¿O será que la convocatoria carece de identidad contextual y significado? No tengo la respuesta, solo les dejo mi experiencia.

En este momento circula la información que los pacos le hicieron tocaciones a mujeres que fueron tomadas en la marcha También sigo viendo las noticias que muestran demandas de Wallmapu Libre en el sur y yo, debo dejar de escribir esta nota para salir a trabajar, cuidar mi salud mental y mi newen porque si no los tengo no me puedo sustentar.

Nos enseñaron, nos enseñamos

Por Macarena Müller

Escoce la herida profunda de lo que nos prohibieron. Derraman los hilos de sangre que dibujan nuestros pechos el encaje como si no nos perteneciera. Vestidas como muñecas, moldeadas a voluntad, la herida clava a estigma nuestro cuerpo por solo nacer mujer.
La arcilla seca del tiempo, la coraza tosca teñida en púrpura de todos los golpes aguantados, han formado una armadura de apariencia tierna que los labios amoratados enseñan al sonreír. Nos enseñaron a servir, y nos enseñaron a roer, los huesos de lo que nos han devorado mientras nos muerden los pies. Nos enseñaron a servir, y nos enseñaron a roer. Nos enseñaron a recibir el golpe y a sonreír después.

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Apocalipsis Patriarcal

por Taira Pizarro

Desde los Medios en todo ámbito, se anuncia un cambio. La gente lo dice en la calle, algunos se resisten, pero, -¿podremos soñar alguna vez con soltar realmente ese amor posesivo que nos hace machistas?

En las nuevas comunidades en formación y consolidación, se vive de alguna forma un cambio de paradigma.

Mujeres que hemos sabido “salir adelante solas”, y no reemplazando al macho, ni menos excluyéndole, mas bien existe una decisión, un decreto mágico para el futuro. Queremos felicidad. Hemos soltado la pena, soltando el castigo, viviendo en libertad, amándonos y ayudándonos, aprendiendo de les otres y mostrando los dones sin culpas, con amor a la infancia, porque les niñes son de todes, porque si yo no quiero tener hijos, y mi vecina tiene y le cuesta, yo la ayudo. Es así como se asume la vida desde una nuevo lugar que intenta no victimizarse, pero que aún debe lidiar con los inevitables protocolos machistas de la institucionalidad, donde se trata a la mujer como un ser inferior incapaz de ser el jefe de hogar pues hasta en el mismo matrimonio se supone al hombre en el papel y ni hablar de una familia constituida por mujeres u hombres que no se sienten machistas…

“Estamos en una emancipación constante” escuché en un seminario de autogestión femenina, y sí, me hizo tanto sentido esta frase, que hasta hoy siento que debemos repetirla, para generar más tolerancia entre nosotres. Y esta respuesta de una constante evolución hacia una forma libre del ser mujer, se debe dar siempre cuando estamos exigiendo a nuestres pares, un comportamiento idealizado, criticando formas de vida y no permitiendo el error.  Sin dar el espacio a equivocarse que es como se hace la vida. Si tomamos el comportamiento machista de la sociedad, su lenguaje, por sobre todo violento y absolutista, con nuestres amigues que de pronto hacen comentarios que jamás pensamos harían sobre nuestras luchas. Y es que creo que al movernos desde la rabia y con desdén estamos repitiendo los mismos valores que tanto criticamos.

El reconocernos en un constante proceso de emancipación, estamos enalteciendo la lucha de toda mujer en cada uno de sus escenario, ya sea en una comunidad religiosa, levantando recién la voz para ser sacerdotisa o en una junta de vecinos, demostrando empoderamiento y organización al independizarse del sistema piramidal obligatorio de la sociedad civil patriarcal. Es así como se levanta un movimiento que, desde las  diferentes cuencas de marginalidad: Artistas, Homosexuales, Mujeres, Niñes, Abueles, y toda persona que no se sienta capaz de vivir feliz con este sistema del valor monetario y de la libre competencia, que deja siempre a un explotador y un explotado. Alza la voz desde el ejemplo, desde una mirada mucho más que pacifista, es una mirada que activa lo dormido, la creatividad, el amor propio, el respeto por la madre tierra, y son valores que el ecologismo y el humanismo recogían pero que en estas comunidades se vive y se dirige hacia la horizontalidad de forma abierta y participativa.

Hemos tenido que aprender el lenguaje de las instituciones pero estamos traduciendo nuestra horizontalidad para posteriormente establecer las comunidades no piramidales como otra forma de vida y de “persona” en la organización social, es más que un cambio de paradigma. La lucha de clases se basa en esa pirámide, y el feminismo la destruye, al construir con bases sólidas formas de vida no competitivas que estuvieron por miles de años escondidas.  Entonces creo que presenciamos el comienzo de una nueva era, quien sabe cómo se empoderará la madre naturaleza y de qué forma tomará lo arrebatado. Tendremos que todas juntes soltar la materia que tanto nos movía. Conocer nuevamente el mundo, desaprender  toda las culpas y esterilidades.

Sembrar nuestras semillas, buscar el agua en el aire, unirte a otres si lo necesitas, bullar por la justicia, animar a la alegría, trabajar en la igualdad, no violentarnos, reconocer el error propio, no exponerse a la violencia, no exponer a les niñes, crear, no apropiarse de la naturaleza, no destruirla, vivir adaptándose a sus formas y organizar nuestra forma de vida hacia la sustentabilidad.

Emancípate.