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¿Qué pasó con la revuelta social?

por Joel González

La revuelta del 2019 generó análisis afiebrados capitalizados por la «izquierda» convencional y la izquierda dura, nadie profundizó en dilucidar si las multitudes movilizadas realmente eran críticas al modelo neoliberal, si es que querían romper con los cerrojos de la dictadura, o bien si se trataba de un ramillete de demandas parciales, de anhelos particulares, frustraciones o aspiraciones personales que se encontraban en lo colectivo con tantas otras que desde lo sintomático tenían similitud, pero que no necesariamente lograban convocarse en un relato ideológico en común. En un país donde el ritmo del movimiento social no logró traducirse en un referente de representatividad política dentro de los plazos electorales, donde los niveles de abstención dan cuenta de la desvinculación con los bloques que han sido parte de las disputas de poder, donde los medios de comunicación instalan percepciones y opiniones, donde la derecha dura sigue estando al mando de los grandes conglomerados económicos, la aparición de un Kast era previsible. Lo evidente es que tendremos un país con una convención Constitucional protagonizada por actores de los movimientos sociales y representantes de la izquierda, un Parlamento vario pinto que por lo pronto no define un desbalance de fuerzas y una segunda vuelta que establece matices absolutamente polarizados, pero que logró dar rostro electoral a quienes adhieren al legado de la dictadura y el sectarismo social. Este país indefinido, lleno de ambigüedades, donde al parecer es más relevante quien ofrece garantías de satisfactores personales por sobre un proyecto país tendrá un desafío mayúsculo en la segunda vuelta. Si me lo permiten, KAST POR NINGÚN MOTIVO!!!

ESTALLIDO SOCIAL

RELATO 1:  Wally Saéz, 24 años, estudiante de Diseño de Ambientes. Quilpué, Chile. 14 de octubre de 2019.

El 14 de octubre inicié mi práctica laboral en una tienda de retail, la cual constaba de dos meses de trabajo. El viernes 18 de octubre sucedió lo que vendría siendo el inicio del estallido social, marcando un hito en Chile.

El lunes 21 de octubre a lo que se le llamaba normalidad desapareció, desde mi punto de vista, siendo algo bueno, ya que había un descontento social de hace muchos años y las injusticias en el país son demasiadas.

Simplemente se generaría un “atraso” en lo que vendría siendo mi práctica, no me sentía molesta, me dejé llevar ya que estaba de acuerdo con lo que estaba sucediendo.

Con el pasar de los días la incertidumbre se hacía presente en aquellos que apoyaban y los que no, ¿Qué sucedería con trabajos y estudios? En mi caso, la preocupación de mi práctica y término de carrera universitaria, ya que me encontraba en portafolio, día a día el estrés colectivo que generaba la televisión y el encierro hacía mella en mi, crisis de pánico, ansiedad, generando sentimientos encontrados en mí, ya que por un lado estaba de acuerdo con todo pero a la vez quería esa falsa normalidad en la que vivíamos.

RELATO 2: Vicente Morales, 38 años. Subgerente Tecnología en TOCTOC.com. Providencia, Santiago, Chile. 18 octubre de 2019.

Aquel viernes, 18 de octubre, estaba trabajando como cualquier día en la oficina, la cual queda a media cuadra del metro Pedro de Valdivia, en Providencia. A medida que se acercaba el mediodía, todos los colegas que salían a almorzar regresaban diciendo “¡Está la cagá en el metro!”

Ya cerca de las 15 horas, la oficina prácticamente dejó de trabajar, ya que todos estaban preocupados de cómo regresar a sus casas, luego de saber que el metro comenzó a cerrar estaciones y que muchos locales comerciales estaban cerrando producto de ventanales quebrados.

Normalmente salimos a las 19:00 horas, pero aquel día dieron libertad para retirarse antes, así que cerca de las 18:00 horas salí en dirección a mi casa, en Quilpué.

No había metro, las micros y taxis repletos, asi que caminé por la Alameda cerca de 3 horas hasta el terminal Pajaritos.

Me tocó esquivar piedras, lacrimógenas y chorros de agua del guanaco, pero logré llegar a mi hogar en Quilpué, en donde me sentí más tranquilo por mi familia, pero con alegría de este despertar de la gente.

Respecto de cómo me sentí ese día, creo que se resume en lo que sentí al pasar por Plaza Italia: “ya fue suficiente, necesitamos DIGNIDAD”.

RELATO 7: Fernando Herrera. 20 años. Estudiante universitario. Quilpué, Chile. 11 de noviembre de 2019.

Estaba viendo las noticias, de algo que era lejano para mi en ese momento, Santiago y el profesor en la estación de metro, me fue indiferente.

Un día, uno de mis amigos fue al centro a manifestarse, fue una de las marchas pacíficas que se dieron en Quilpué (al menos pacífica hasta ese momento). Mi universidad estaba en paro así que lo acompañé. 

Partimos cerca de un semáforo, en calle los Carrera y fuimos avanzando durante la tarde, con calor. Yo iba con mi bicicleta siguiendo a la masa de gente por la vereda cuando en una esquina algunos manifestantes empezaron a romper la entrada de una farmacia. Yo quedé impactado porque todo fue muy brusco y repentino, además, la gente estaba super amontonada en la entrada y los ruidos de golpes a otras vitrinas de tiendas hacían pero todo.

Cuando pensé que la cosa no podría ponerse más turbia llegaron los milicos, recuerdo haberlos visto a unas dos cuadras. Es ahí cuando la masa de manifestantes armaron barricadas y empezaron a lanzar bombas lacrimógenas, en ese momento muchos compañeros de primera línea se encargaban de impedir el avance de los uniformados.

Lo raro era la distancia que los milicos guardaban con nosotros, siempre en un rango de dos cuadras, se sentía que nos dejaban hacer destrozos. En un momento veo bombas de humo en plena calle, y entre el humo vi como los militares hacían como cruces tacticos, uno veía la calle llena de humo y estos tipos acercándose de lado a lado, vereda a vereda para meternos miedo, y en efecto, todos salimos corriendo.

Luego de recorrer casi todo el centro y destruirlo todo, perdemos de vista a los militares, y eso ya fue luz verde para los que estaban allí.

La municipalidad de quilpué estaba quemándose, yo vi con mis propios ojos cómo metieron por una de las ventanas una bomba encendiera, y así de a poco, saqueo al super, celulares robados de Claro y celebración en la plaza municipal.

Yo ya estaba harto, sentí que era un exceso de todo.

Durante el camino a mi casa veía pasar furgones de carabineros y ambulancias, y sabía que no les quedaba mucho a los que seguramente siguen ahí en la mini, quemándolo todo.

Tuve que irme por pasajes y fue todo muy tenso.

La Revuelta de las Pueblas

Lilit Herrera Contreras

Kawinsadora

En los baños del colegio, solíamos escondernos muchxs que para un espacio de normales, no cumplíamos con ese guión… el de La Normalidad. Ésta, a mi entender, es un pilar fundamental del Sistema-Mundo Modernidad en el que vivimos, la cual comienza como un sistema-mundo a partir del 12 de octubre de 1492, dado que Europa se pone al centro, y todos los otros territorios se constituyen en periferias. Un Mundo que  va emerger desde la Unicidad, desde la Única Posibilidad de existencia, es decir: El Mundo del Uno. Allí, en donde se construye «La Normalidad», la que a su vez erige un muro para contrarrestar a lxs anormales que nunca fueron un grupito aislado.

La primera división fue la raza, una que a diferencia de lo que muchxs puedan pensar, no tuvo el color como el elemento fundamental, esto fue posterior, con el brutal proceso de colonización de lo que en la actualidad se llama África. Esta división dijo: nosotros lOs Conquistadores somos los normales, somos los humanos, mientras que ustedes no. Con el tiempo, fue cambiando esta visión, pero los conquistadores impusieron la feminización e infantilización de los seres de estas tierras, a quienes se les llamó indios indistintamente de sus especificidades territoriales, ubicándoles en un No Hombre, en una mujer social, al decir de Francesca Gargallo. Se dijo que no se podían hacerse cargo de sus bienes, pues eran como niños y por tanto, necesitaban tutelaje. Se constituyeron así, esos otros. Otros que compartían con otrxs muy otrxs en sus territorios, muchxs de lxs cuales fueron perseguidxs por lxs propixs coterránexs. Pues la urgencia por La Normalidad caló profundo, vía Colonización, en cada ser, en cada lugar de estos territorios.

Con la construcción del estado-nación, esto se acentúa. Y es que a partir del siglo XIX, se generan lo que algunos caracterizan como una transición entre la colonia y la república, entre una educación dominada por la religión hacia una laica y también liberal. Sin embargo, lo que no considera esta caracterización, es que a mi parecer, la colonización no se ha detenido ni en nuestros territorios ni en nosotrxs que ansiamos ser normales y buscamos con desenfreno estar rodeadxs de normales..

El Proyecto Nacional de la República, que echa mano de lo que ellos entienden como la libertad, se construye fuertemente, con algunos de los siguientes elementos:

-Orden Social, Progreso: Hay que ordenar según el paradigma social hegemónico, para avanzar hacia la constante maravilla del futuro.

-Ordenadores o desordenadXs: Unos elegidos dedicados a decirles a lxs otrxs que deben comportarse de un modo adecuado a su visión.

-Elite o Bajo Pueblo/Cultura Popular: Una marcada división entre un selecto grupo dominante y una gran pluralidad de existencias con sus propios códigos.

-Dispositivos Médico-Judiciales para disciplinamiento y control de los cuerpos en pos del Proyecto Nacional: Todo el control/disciplinamiento y represión se realiza mediante una institucionalidad determinada.

Este Orden Social se entendía como ese cuerpo que necesitaba que todas sus partes fueran funcionales, de lo contrario, se enfermaba, como lo explicaba Orrego Luco. Entonces, nadie que no cumpliera con el contrato social, es decir, que no fuera persona ciudadana normal iba a colaborar con este cuerpo sano. Lo enfermaría, lo contaminaría con su propia enfermedad. Tal enfermedad se alojaba en cualquier existencia no ciudadanista: prostitutas, homosexuales (sodomitas), alcohólicxs, vagabundxs, etc.

El no ser capturadxs en ciudadanxs, mediante la firma del llamado contrato social, les volvía peligrosxs, y necesitaban ser degradadxs a nivel de discurso. Algo muy bien representado por los llamados vagabundos, como  lo consigna Mario Góngora: 

«Andan desamparados por aquel reino. dice de ellos González de Nájera a comienzos de siglo- e, hay muy pocos que puedan ya sustentar de vestido: que es lo más costoso en aquella tierra a sus pobres hijos«

Pero, no es que anduvieran desamparadxs, sino que fluían por fuera del Orden, pues no respetaban sus reglas de establecimiento rígido.

Creo que a partir de octubre del 2019, se hace evidente una grieta de todo este impuesto orden social, cuando estudiantes secundarixs, aquel 09 de octubre, saltan el torniquete por primera vez para evadir el pago del pasaje del metro, lo cual ya se había hecho antes, pero en esta ocasión era distinto. Principalmente, creo, dado que estamos viviendo lo que algunos han denominado un cambio de ciclo. 

Un cambio suavizado por lo que era una fuerte institucionalidad, dique de contención que impedía llegar a impugnar realmente a la casta política, a los grandes empresarios. Pero se comenzó a agrietar el 2011 para terminar de romperse hace  un año. Una grieta manifestada en una crisis política, sin poder ser salvada por la deslegitimación institucional, a causa de escándalos como la colusión de las farmacias, los casos de pedofilia al interior de la Iglesia Católica, el fraude de Carabineros, o el desfalco de personeros como Ponce Lerou, de más de 128 millones de dólares.  

La élite y la casta política, casi en su totalidad, lo intentaron parchar con el espurio acuerdo para proteger al humano relativo que, según toda esa tracalá de iluminados dueños del país, unos pocos deben tutelar a muchxs. En circunstancias que amplios sectores decidieron que debía arder todo, que debían irse todos. En noviembre, sin embargo, hubo un intento de freno a este: la institucionalidad daba manotazos de ahogado. Pues el dique está roto, la corriente continuará arrasando con todo. Ya se llevó la Constitución de Pinochet, y me pregunto: ¿qué más se llevará? Creo que todo y más, a pesar de la trampa colonial del binarismo que nos atrapó en apruebo/rechazo.

Un binarismo que tuvo su capítulo célebre este 25 de octubre, en lo que la elite denominó como “fiesta democrática”. No resulta extraño entonces, que seres del talante de Andrónico Luksic haya escrito en su cuenta de twitter, el viernes 23, lo siguiente:

“Q tengan un fin de semana en paz, con tiempo para la reflexión libre e independiente. Que el domingo todos puedan manifestar lo que les dicta su propia conciencia, sin violencia y sin miedo, según lo que crean mejor para el futuro de Chile. Mis mejores deseos para uds y familia”

O que el mismo Paul Vásquez, integrante de lo que fue la dupla humorística Dinamita Show, llamara a no marcar con AC el voto, para evitar el peligro de ser anulado. Pues hay que seguir con El Orden.

Estamos asistiendo y construyendo un cambio de ciclo que, a mi entender, es más profundo que el fin del Neoliberalismo, enterrado simbólicamente el 11 de septiembre pasado. Es, como plantea la feminista decolonial Karina Ochoa,  del develamiento del fracaso de la Modernidad, es decir, un fracaso civilizatorio. Es, incluso, una caída del Patriarcado, como lo plantearan ya las Mujeres de la Librería de Milán en los noventa, pues ha caído el Patriarcado de los patriarcas, quienes han recrudecido en sus métodos de violencia, ante la inminente derrota.

Se dijo que la Normalidad era el problema, es decir, 500 años son el problema, y como sin Patriarcado no hubiera sido posible la colonización, entonces, 10 mil años son el problema.

Ahora es claro que esta institucionalidad pretende llevar agua a su molino, con las trampas de la Convención Constitucional. Por ejemplo, mediante el quorum de los 2/3, a través del cual, la nefasta derecha ya se prepara en unidad, recordemos el llamado de Piñera al respecto; un escenario muy distinto del que enfrenta la llamada oposición.

Frente a esto, es fundamental seguir con los códigos de la Revuelta: la calle no se suelta, con un imaginario  propio. Ser, una colectividad compuesta de múltiples colectividades, como la Revuelta que no tiene hasta hoy, un interlocutor. En tal sentido, la invitación es a constituirse  Monstrux. Según la RAE, su escritura correcta es Monstruo y quiere decir lo siguiente:

“Producción contra el orden regular de la naturaleza, ser fantástico que causa espanto, cosa excesivamente grande o extraordinaria, persona o cosa muy fea, persona muy cruel y perversa y, persona de extraordinarias cualidades para desempeñar una actividad”.

Que la propia RAE esté dispuesta a reconocer que se puede existir contrario al orden regular, da cuenta de una posible destrucción de esa camisa de fuerza del Mundo Normal.

Una x que implique no saber qué es o cuántxs, considerando que solo puedan ser entendidxs como merxs individuxs. Ser una monstruosa incógnita, en desacato al binarismo. En tal sentido, lo no binarix,  o existencias no binarixs se vuelven una posibilidad, pues implica incertidumbre como Monstrux. Porque fluyen, fluyen, y son en sí fluidos, más que el proyecto inacabado que busca tener una culminación. Es un desafío a esta Modernidad, que ya dijeron por ahí, su historia empieza y acaba con Europa. 

En estas existencias No Binarixs, la colonización se desgrana, es arena que se pierde entre los dedos, en su propio descompuesto olvido. Los conquistadores/colonizadores se mueren, llevándose consigo, agonizantes, a los binarismos… rígidos y excluyentes binarismos que se parapetan tras sus propios muros del Mundo del Uno. Van brotando las existencias no binarixs, tensionando y poniendo contra las cuerdas al Pensamiento Binario, a la existencia que es una sola, porque es del Mundo del Uno. Es un binario que excluye lo que no sea y curiosamente, corta, con su cuchillo, su propio cuello.

Siendo, sin ser evidentes para ellos. La invitación es volver a ser La Revuelta Plural, La Revuelta… de las Pueblas. Es decir, romper el contrato social, romper la captura ciudadanO. 

Discurso de una joven estudiante de Limache

Paulina Osses / alumna de 4° medio

Buen día a todos los presentes, esperando que se encuentren muy bien, mi nombre es Paulina Osses y soy alumna de 4to medio. Espero que el siguiente discurso los motive.
No son un secreto las grandes protestas que se han manifestado en el país durante la última semana, mi intención no es entregarles más cifras, datos, casos, años y más, sino que hacerles notar nuestro poder.
Muchos aquí somos nietos de la generación con miedo a protestar, con miedo a hacerse oír, a quienes le dieron la opción de hablar o recibir una bala en la cabeza, o desaparecer. Pero permítanme comentarles que todo lo que está pasando demuestra que esa generación ya está terminando su acto y da paso a nosotros.
El gobierno durante años ha apretado más y más la educación por un gran motivo: NOS TIENEN MIEDO. ¿Qué mejor forma de demostrarlo que con militares en la calle tras protestas iniciadas por alumnos? Sí, alumnos de liceos/colegios, personas como tú y yo, quizás mayores o menores, a quienes, por cierto, no se les aumentó la tarifa, pero va mucho allá de ellos, estamos hablando de consciencia de clase y todas las injusticias sociales que movieron a estos estudiantes.
¿Qué ganaron? A todo un país gritando, luchando, protestado, haciéndose oír. Estados de excepción y un toque de queda que no frenó el enojo. Al payaso que tenemos de presidente le quedó grande el problema porque nos subestimó, falta que nosotros logremos salir de nuestra burbuja y darnos cuenta del poder que tenemos.
Queridos oyentes, dejemos de pedir permiso a la generación con miedo, dejemos de preguntar cómo solucionar los problemas que la misma generación nos dio, hagamos cumplir nuestro derecho constitucional que debería ser el más importante en nuestra mente, que es la facultad de protestar. No somos demasiados chicos, no somos demasiados inmaduros, y por supuesto, no es nuestra culpa, somos la solución para esa desigualdad a las pensiones indignas, a la salud publica decadente, la deuda histórica con la educación, a la desigualdad de género y más.
Estamos escribiendo la historia que tanto buscan censurar y nos toca ser quienes decidan como va a terminar, recordemos quienes son los verdaderos delincuentes, aquellos que se creen dueños del agua o de nuestros años de trabajo, no a quien tenemos al lado.
Lean, aprendan, estudien, pero que siempre sea con la verdad, es tiempo de dejar de pensar en que los delincuentes son los que salen a protestar, dejemos de creer que los alumnos gritan solo por perder clases, porque el verdadero delincuente tiene el título de presidente.
Esto va mucho más allá de partidos, tendencias, clases, etc. Estamos hablando de derechos básicos y fundamentales y es nuestro deber recuperarlos. Luchen a su manera, pero nunca paren de luchar siempre del mismo lado y con la mente siempre en quienes son los verdaderos culpables.
No permitan más privatización, no permitan más represión, no permitan que nos pongan en contra de nosotros mismos, no permitan que la derecha les diga que no es la forma cuando ellos bombardearon la moneda cuando algo no les gustó, no permitan más el miedo en las generaciones, pero sobretodo, no permitan que les roben la voz y la lucha, porque éso queda en nosotros.
Disculpen si durante el transcurso de este discurso me temblaba la voz, pero es rabia, rabia porque allá afuera hay gente asesinada, torturada, violada y desaparecida, por ellos no podemos parar, porque aún no hemos ganado nada.

Muchas gracias y nos vemos en la lucha..

Este discurso fue leído por Paulina, el día Lunes 28 de octubre ante compañeros de diversos cursos en jornada de diálogo escolar respecto a la actual crisis que vive la política Chilena. Como profesor fui uno de los atentos y emocionados oyentes, sus palabras dan cuenta de una persona sensible frente a la injusticia y la inequidad, con conocimiento de la realidad política nacional y con la voluntad puesta en construir una nación y una sociedad más justa para todos y todas.
Joel González.