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El sacerdote Miguel Woodward cumplió hoy 48 años como detenido desaparecido, pero su ejemplo de lucha sigue vivo y vigente

por Guillermo Correa Camiroaga

«Se prolonga tu vida

en la casa brotada de tus manos,

la casa verde de alma roja

plantada en lo más alto del cerro Placeres,

entre los pobres más pobres de tu pueblo”

(“Invocación a Miguel”. Jaime Contreras)

El sacerdote Miguel Woodward, un cura obrero, militante político y popular, comprometido con las causas de los más humildes, fue detenido por la Armada de Chile pocos días después del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, llevado a distintos lugares de detención y torturado en numerosas ocasiones lo que finalmente le causó la muerte estando prisionero en el Buque Escuela Esmeralda. Su cuerpo fue enterrado clandestinamente en una fosa común o en algún otro lugar del cementerio Playa Ancha el 25 de septiembre de1973, según consta en los libros del propio cementerio. Hasta el día de hoy la Armada de Chile ha mantenido un pacto de silencio sin entregar ningún dato a sus familiares y amigos para poder encontrar sus restos.

Los familiares y la Agrupación de Amigos de Miguel Woodward han realizado numerosas diligencias para encontrar el cuerpo del sacerdote asesinado por agentes de la marina, pero aún hoy después de cumplirse 48 años de su desaparición sus restos no han podido todavía ser encontrados.

Hoy sábado 25 de septiembre del 2021, a mediodía, como se viene haciende desde hace ya muchos años,  se realizó una romería y un acto en el Memorial de Miguel Woodward ubicado frente al mar en el cementerio N° 3 de Playa Ancha, lugar hasta el que acudieron representantes de diversas organizaciones de Derechos Humanos de la V Región. En esta ocasión estuvieron presentes también compañeros provenientes de Santiago, pertenecientes al Comité Oscar Romero, quienes acudieron junto al sacerdote Eugenio Pizarro.

Javier Rodríguez, a nombre de la Agrupación Amigos de Miguel Woodward, al dar por iniciada esta ceremonia,  expresó lo siguiente:

“Han pasado muchas cosas desde que nos vimos en directo por última vez. Vino el estallido social, casi derrocamos a Piñera, salimos con una Convención constituyente y así pasaron cosas y cosas. Pero al mismo tiempo no pasaron cosas, no hemos encontrado más compañeros detenidos desaparecidos, no se ha hecho verdadera justicia y estas cosas son las que duelen.

Estar acá mirando todas las caras presentes, que hacía tiempo que no nos encontrábamos, me llena de orgullo, de satisfacción al poder decir que una vez más estamos presentes, porque el olvido es lo peor que nos puede pasar. El olvido es matar al compañero y la compañera otra vez. Por eso nuestra presencia hoy es por no olvidar y no perdonar.

Muy pronto va a terminar el juicio de miguel y habrá una sentencia, pero no porque termine el juicio Miguel no seguirá siendo buscado. Nuestro compromiso es seguir luchando por encontrar su cuerpo.

Dentro de las cosas malas que están pasando en nuestras poblaciones está el hambre, pero la cara “buena” de todo esto es que los jóvenes se han organizado y en forma autogestionada han levantado Ollas Comunes, organizándose silenciosamente, solidariamente. Esto ha sucedido en todo Valparaíso, en todo Chile. También en el cerro Placeres la juventud de la organización Amigos de Miguel lograron crear una Olla Común y llamamos a solidarizar con esta iniciativa.

Tenemos que estar muy atentos también porque desde la dirección del cementerio nos pidieron reunirse porque quieren hacer una transformación de este lugar, de este memorial. Quieren eliminar la escalera, pero nosotros ya nos negamos rotundamente a que se haga alguna transformación. Por eso llamamos a estar atentos para no encontrarnos con hechos consumados.”

Debido a las restricciones derivadas de los protocolos sanitarios como consecuencia de la pandemia de coronavirus, esta vez no se realizó un acto artístico cultural, por lo que luego de la introducción de Javier se ofreció la palabra en forma libre para que los y las asistentes expresaran las reflexiones que estimaran pertinentes realizar en esta oportunidad.

Transcribo a continuación, extractos de las distintas intervenciones:

 “Soy integrante de la Agrupación de Ejecutados y Ejecutadas Políticas, Detenidos y Detenidas Desaparecidas de Valparaíso y hemos querido estar  en este acto de conmemoración a Miguel Woodward, como cada año lo hacemos, pero con un sentimiento cada vez mayor de rabia, más pena, más dolor, porque vamos sabiendo de a poco, de a goteras, de todos los tormentos que tuvieron que pasar nuestros compañeros y compañeras; rabia y dolor por la imposibilidad de justicia, esa justicia negada desde siempre, pero también con el convencimiento que con el amor y el ejemplo que ellos nos entregaron seguimos rescatando la memoria popular combativa de ellos.

Estamos convencidos que es necesario rescatar esta memoria para hacerla carne en cada cosa que hagamos, entregando esta memoria a las nuevas generaciones, contándoles quienes fueron ellos, ellas, qué hicieron, como vivían, por qué lucharon, por qué los mataron. No creemos en la justicia porque está secuestrada hace mucho tiempo, sabemos que es un brazo más de la represión a la que es sometido el pueblo cuando levanta su voz, cuando exige derechos arrebatados. Por eso jamás perdón, jamás olvido y exigir justicia, verdad, reparación.

Tenemos que construir una alternativa popular combativa para lograr justicia social avanzando de a poco, organizándonos, creando autodefensa popular. Es necesario empezar a defendernos, ya basta de que nos golpeen, que nos maten. Tenemos que seguir exigiendo la libertad de todos nuestros jóvenes que siguen presos, exigir la liberación de Mauricio Hernández, un combatiente ejemplar. En él sitúa todo el odio está clase dominante porque a través del castigo de él pretenden castigar a todo el pueblo. Tenemos que seguir juntándonos, organizándonos y continuando esta lucha hasta la victoria.”

 “En representación de la Comisión Chile de Derechos Humanos de Valparaíso y como responsable de Cultura de la organización no puedo dejar de mencionar la dolorosa pérdida de Patricio Manns.

Todos y todas las que estamos acá tenemos claro que nuestra misión es rescatar el legado del compañero, junto a todos los compañeros y compañeras que hoy recordamos, como es el caso del sacerdote Miguel Woodward, quien era mucho más que un sacerdote, era un trabajador y un luchador social, al igual como otros sacerdotes como Alsina, como Llidó. También nuestros otros detenidos desaparecidos, ejecutados y ejecutadas eran mucho más  que un trabajador o una trabajadora, eran militantes y eso es súper importante que lo reivindiquemos. Es decir hay que rescatarlos en su integralidad.”

“Estoy aquí para recordar a mi amigo y compañero de Seminario, Miguel Woodward. A un sacerdote como él quiero rendirle un homenaje en este día depositando en su memorial este clavel rojo.  Miguel era de una risa incomparable, magistral, que revelaba su gran corazón y vida interior (…) Miguel entregó su vida por la causa de los marginados, los más pobres, el pueblo (…) Hoy día Chile puede renacer si el pueblo, que es el soberano, se organiza y se moviliza. Si ya lo hizo un 18 de octubre, cuando hizo temblar a la clase política, a Piñera y a toda la clase política sin distinción ninguna (…)

Chile es una gran mentira política. Si ustedes escuchan hoy día a los candidatos ¿quiénes están hablando de un cambio del neoliberalismo; quién está hablando realmente de que la Convención Constitucional no es lo mismo que Asamblea Constituyente, como el pueblo demandaba?

En la Convención Constitucional prima el 1/3 y los 2/3 inventado por la clase política (…) los políticos asustados por el despertar del pueblo el 18 de octubre se reunieron hasta las cuatro de la mañana, sin distinción de izquierda, derecha, centro, y firmaron y rayaron la cancha del proceso constituyente. El pueblo pedía Asamblea Constituyente. Ganó el Apruebo, pero pusieron una segunda pregunta, Convención Mixta o Constitucional, no Asamblea Constituyente.

Si los independientes y los que están con el pueblo no se unen en la Convención es muy difícil que superen los 2/3, por lo tanto no habrá cambios.

Tengo la esperanza, a lo mejor un poco lejana y vaga, de los que están en la Convención Constitucional, que no son del empresariado y la derecha, logren llegar a los acuerdos para que se alcancen estos dos tercios y esos cambios favorables al pueblo se puedan realizar”

 “Miguel Woodward formó parte del MAPU, Movimiento de Acción Popular Unitaria y llegó a nuestro partido para combatir, no para llorar, no para rezar. Recuerdo que en la Célula donde compartimos  nunca Miguel trató de adoctrinarnos en ningún catecismo. Él rompió con el sitial tranquilo de una parroquia, de un sacerdocio donde podía tener el apoyo de una iglesia poderosa y al romper con esa iglesia, la iglesia lo expulsó (…) Miguel fue un verdadero militante cuyo objetivo, igual que el de todos nosotros, los mapucistas, los comunistas, los socialistas, los radicales, los miristas, era construir el socialismo en Chile. Y para construir el socialismo no bastaba con tener el sartén, había que romper los huevos y había que contar con todos los medios de lucha (…) El poder popular no surgió de ningún escritorio, de ningún libro, surgió de la base popular. Miguel fue presidente de una JAP, Junta de Abastecimientos y Precios, que surgieron para proveer de abastecimientos, de  alimentos a los pobladores, a los trabajadores, mientras la derecha y sus monopolios acumulaban los alimentos, acumulaban todo lo que el pueblo necesitaba de manera de crear un mercado negro para combatir al gobierno popular. En esa lucha por el socialismo participó Miguel Woodward, y por eso lo mataron, como a muchos compañeros.

Lo del 18 de octubre fue una rebelión popular contra todo este sistema neoliberal organizado por la dictadura y continuado por la Concertación. Ahora estamos en una nueva etapa, donde las banderas de Miguel, las banderas del socialismo, las banderas del poder popular vuelven a surgir y nos acompaña ahora una nueva bandera, la bandera del pueblo mapuche (…) Recordamos a Miguel no para llorar, recordamos para tomar conciencia de que estamos tomando la posta de otros compañeros que cayeron por la misma causa (…) Hoy día nuestro país todavía sigue dependiendo de los grandes monopolios internacionales, sigue dependiendo del imperialismo, por eso he recordado esto, porque la palabra pueblo trabajador, clase obrera, lucha de clases, socialismo, lucha contra los monopolios, contra los latifundios, contra el imperialismo, tiene que volver a surgir en la conciencia de todos los compañeros, tiene que volver a surgir para que hagamos una verdadera unidad de todos los trabajadores, de todo el pueblo, para seguir avanzando en la lucha por la liberación. Ese es el mejor homenaje que le podemos hacer a Miguel Woodward.”

 “En Placeres Alto los jóvenes del Grupo Amigos de Miguel tenemos una Olla Común. En Placeres Alto Miguel vivió con los más pobre, han pasado cincuenta años desde eso y Placeres Alto sigue teniendo a los más pobres. Hemos entregado por más de un año, por lo menos una vez a la semana, alrededor de cien raciones de comida. Como la Olla Común se llama Miguel Woodward, las familias que llegan de repente nos comentan “ah, el curita, sí, yo lo conocí”. Todas las casas y las tomas de terreno en las que Miguel ayudó siguen estando ahí y siguen siendo igual de pobres. Hay sectores que no tienen agua potable y estaba ahí escondido. Vivíamos al lado y no nos dimos cuenta que tan cerca de nosotros la pobreza está muy vigente y hay niños, hay familias que a veces no tienen para comer. Al fondo de la quebrada hay familias que no tiene agua potable y no tienen que comer. Frente a eso es la figura de Migue la que nos impulsa a seguir trabajando allí (…)

Las empresas que apoyaban a los “comedores populares” como ellas les ponían, porque Olla Común les asusta un poco, porque es del pueblo, cuando sabían que nuestra Olla Común se llamaba Miguel Woodward no nos apoyaban. Esa ayuda nos fue llegando de rebote de las otras Ollas Comunes y de la solidaridad de compañeras y compañeros. Todavía seguimos teniendo muchas necesidades y por eso hacemos un llamado a la solidaridad”.

“Estamos haciendo un acto de memoria, pero también estamos haciendo un acto de militancia, dando testimonio de lo que hemos sido, el rol que hemos jugado y lo que estamos haciendo ahora, en distintos lugares y en distintas instancias son actos de militancia. Las Ollas Comunes son un ejemplo de esto. Es importante reconocer el aporte de muchos hombres comprometidos con la iglesia. Hace algún tiempo nos dejó el padre Mariano Puga, un hombre que al igual que Miguel hizo su apostolado, no solamente en términos de una iglesia, sino en términos de compromiso con su gente, con su pueblo, con los humildes. La Comisión Ética Contra la Tortura, de la cual soy parte, se estructuró en torno al sacerdote José Aldunate, también recordar a los sacerdotes Alsina y Llidó…”

“Yo quiero rescatar el trabajo que hizo Miguel en la población, en Los Placeres, el compromiso con este concepto del cura obrero, que se despoja de todas sus pertenecías y solamente viste con la ropa del pueblo. El rescate de Miguel como político, militante, de compromiso con el poder popular, con la construcción del poder en lo cotidiano, en el día a día. Pertenezco a un colectivo que se llama Pueblo Organizado, que es reciente, que lleva muchos años conversando y trabajando, pero recién nos pusimos nombre. Al calor de lo que ustedes dicen de la rebelión popular, al calor del poder popular, nosotros nos agrupamos en torno a eso, en la lucha cotidiana, en la lucha del día a día, una lucha alegre y combatiente contra las injusticias. Estamos tratando de agrupar a distintas organizaciones sociales, centros culturales, dirigentes sindicales, en nuestro pequeño colectivo.

Hoy hay diversos caminos que  enfrentamos, uno de ellos es el camino Constitucional de la nueva Constitución, otro camino es el camino del poder popular. Algunos no abrazamos el camino de la Constitución porque creemos, con mucho respeto lo planteo, que cualquier camino que parta de un pacto con la burguesía a nosotros nos causa sospecha. Creemos que esta Constitución, por mucho esfuerzo que se haga, es una Constitución que ya viene amarrada, viene tutelada por el Poder Judicial, hay normas que le impiden avanzar, aunque se corra el cerco. El legado de Miguel no es correr el cerco, es construir poder popular real, verdadero, autónomo, desde fuera de todas las instituciones burguesas  (…) Nuestro colectivo pertenece a una agrupación mucho más grande que se llama Polo Clasista, donde hay más de 40 organizaciones populares que no están por el camino que nos ofrece la burguesía hoy día, por el camino institucional, sino estamos por el camino autónomo, desde abajo, como también escuché decir aquí (…) En Chile también hay jóvenes que si bien no están por el camino institucional, estamos por el camino de la construcción real, del poder autónomo,  sin recursos y desde la autonomía estamos tratando de levantar los sueños de Miguel, como tantos otros Migueles también, el sueño de construir una sociedad distinta.”

“Pertenezco al Comité Oscar Romero y es primera vez que vengo a este acto. Invité a Eugenio Pizarro, un cura amigo con el que hemos estado muchos años caminando juntos. Nuestro comité está preocupado también  de los problemas temporales, de los problemas actuales,  y no solo para recordar el asesinato de Monseñor Romero.

En este mismo acto en que hacemos un homenaje al sacerdote Miguel Woodward, recordamos a tantos caídos como a Joan Alsina, que lo recordaremos dentro de sus 48 años de martirio; Gerardo Poblete también, otro sacerdote que fue asesinado en Iquique; Antonio Llidó, que está como detenido desaparecido; André Jarlan, que fue asesinado en plena dictadura, en la población La Victoria.

 Miguel Woodward nos da una inspiración para seguir junto con estos otros sacerdotes que optaron por un compromiso político real para poder cambiar las condiciones de los más humildes. Hace poco falleció otro de los grandes, Pablo Richard, también militante, perseguido por la iglesia católica, perseguido por la dictadura y falleció en Costa Rica donde tuvo un largo trabajo intelectual, poblacional, al lado de la gente, por eso  nosotros también hacemos memoria de todos ellos. Junto a Miguel recordamos también a muchos otros caídos. Lo más importante es la organización, volver a los cabildos, volver a los comités de adelanto de las poblaciones, en los centros universitarios. No dejar de lado nunca la organización.”

Gritos del mar: Homenaje en Valparaíso a los últimos cinco compañeros detenidos desaparecidos en Dictadura

por Guillermo Correa Camiroaga

La Fundación Julio Guerra realizó este domingo 12 de septiembre de 2021 un acto en homenaje a los cinco combatientes del Frente Patriótico Manuel Rodríguez que fueron secuestrados entre el 05 al 10 de septiembre de 1987 y desde esa época pasaron a formar parte de la abultada lista de Detenidas y Detenidos Desaparecidos, crimen de lesa humanidad que constituye una de las formas más siniestras del terrorismo de Estado implementado por la dictadura cívico militar en nuestro país. En esta operación participaron coordinadamente agentes de la Central Nacional de Informaciones (CNI), de la Brigada de Inteligencia del Ejército (BIE) y del Comando de Aviación del Ejército.

Esta actividad forma parte de un trabajo que vienen realizando distintas organizaciones de derechos humanos en la V Región, pero en este caso específico es una actividad llevada adelante por la Fundación Julio Guerra de Viña del Mar, con el apoyo de la Comisión de Derechos Humanos de Valparaíso, cuyo  objetivo es ir conformando una Ruta de la Memoria mediante la instalación de Placas y Memoriales que recuerden a las luchadoras y los luchadores populares asesinados, ejecutados o hechos desaparecer durante el período de la dictadura encabezada por Augusto Pinochet. Julio Guerra es uno de los 12 combatientes del Frente Patriótico Manuel Rodríguez  asesinados en la denominada “Operación Albania” el 15 y 16 de junio de 1987.

La convocatoria realizada por la “Fundación Julio Guerra Olivares, Por el arte de Vivir con Dignidad”, organización popular de carácter cultural y social, denominó a esta actividad “GRITOS DEL MAR: LOS 5 EN LA MEMORIA”, manifestando que nada está olvidado, nadie está olvidado.

Esta ceremonia se llevó a efecto hoy a mediodía en la “Plaza de Los Loros”, ubicada a un costado de la Facultad de Odontología, por debajo de un recinto de la Armada y frente a la Playa Carvallo de Valparaíso, lugar hasta donde concurrieron familiares y decenas de compañeras y compañeros, quienes dieron vida a una emotivo acto político cultural que se inició con el impactante baile de la cueca sola realizado por Olga Jeria, hermana de un Detenido Desaparecido, coreografía que fue creada por la Agrupación de Familiares de Detenidas y Detenidos Desaparecidos (AFDD) precisamente para simbolizar la ausencia de los seres queridos.

Luego de esta poderosa y emotiva danza, María Antonieta Vega, conductora del evento, leyó uno a uno los nombres de los cinco compañeros desaparecidos: MANUEL JESÚS SEPÚLVEDA SÁNCHEZ – JOSÉ JULIÁN PEÑA MALTÉS- GONZALO IVÁN FUENZALIDA NAVARRETE- JULIO ORLANDO MUÑOZ OTÁROLA- ALEJANDRO ALBERTO PINOCHET ARENAS, y a medida que los iba nombrando las y los participantes coreaban con sus puños en alto  ¡Presente!

La música también formó parte de esta actividad, compañeros y compañeras entregaron su arte  interpretando hermosas  y combativas canciones.

A nombre de la Comisión Chilena de Derechos humanos hizo uso de la palabra Alicia Zúñiga, quien además integra el Concejo Municipal de Valparaíso, para expresar que “es un honor estar presente acá y quiero saludar a todos los compañeros y en especial a las compañeras familiares de Detenidos Desaparecidos que se encuentran hoy presentes en este acto de homenaje y memoria. Este es un acto para los cinco compañeros desaparecidos en septiembre de 1987 y quiero brindarle un gran abrazo a Verónica, puesto que este acto tiene un particular significado emotivo para ella y su familia. En ese sentido el estar acá haciendo este acto es un homenaje a nuestros compañeros en las diversas dimensiones que alcanzaron en sus vidas, hombres jóvenes llenos de fuerza, de todo ese ímpetu que los llevó a actuar sin vacilaciones en contra de la dictadura.”

Antes que se procediera a destapar la Placa en Memoria de Manuel Sepúlveda Sánchez,” un ciudadano porteño que fue parte de una historia trascendental para Chile”, como expresó la conductora del acto, la compañera Rosa Alfaro, Presidenta de la Fundación Julio Guerra, hizo uso de la palabra para manifestar:

“Es muy importante que cada uno de ustedes sea un mensajero de esta actividad y de este homenaje. Creo que de todos y cada uno de los compañeros Detenidos Desaparecidos debería haber una Placa o un Monolito. Es tarea de cada uno de nosotros recuperar esta Memoria en nuestra población, en nuestros barrios, en nuestras ciudades.

Hay que tomarse las plazas, la verdad es que nosotros hemos seguido una Ruta de la Memoria y nos hemos tomado las plazas, hemos pedido permiso para realizar los actos solamente, pero no para poner las Placas, así que es una tarea muy importante porque es nuestro compromiso con la memoria, porque el compromiso con los compañeros ya lo tenemos, estamos comprometidos eternamente con ellos, por lo tanto nuestra lucha es por la memoria y también por la justicia social.

Construir estos monumentos es necesario porque aquí en el entorno hay personas, hay una población que también tiene que saber quiénes son los responsables de las torturas, de los asesinatos. Más arriba hay un recinto militar, aquí estamos frente a ellos,  a cara descubierta y con nuestras manos limpias diciendo que seguimos en la lucha y no olvidamos.”

Verónica Bravo, cónyuge de Manuel Sepúlveda Sánchez, procedió a destapar la Placa de Memoria en donde está escrito: “HOMENAJE AL COMPAÑERO MANUEL SEPÚLVEDA DETENIDO –DESAPARECIDO EL 5 DE SETIEMBRE DE 1987”. Al cumplirse 34 años  del desaparecimiento de Manuel Sepúlveda, porteño de 28 años y militante del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, honramos su memoria y tenaz lucha por la defensa de los derechos humanos. Fue detenido y desaparecido junto a otros militantes, a través de un operativo conjunto entre la C.N.I., Batallón de Inteligencia del Ejército y el comando de aviación del Ejército durante la dictadura cívico-militar. “Quiero mirar la tierra hasta encontrarte, que tenemos que hablar de muchas cosas compañero del alma, compañero”. Su esposa e hijo. Valparaíso 12 septiembre 2021”

Una vez descubierta la Placa en Memoria de Manuel Sepúlveda comenzó a escucharse la canción “Dónde Quiera que estés”, de Joan Manuel Serrat, que en parte de su letra dice: “dondequiera que estés te gustará saber que te pude olvidar y no he querido, y por fría que sea mi noche triste no echo al fuego ni uno solo de los besos que me diste…”produciéndose un momento emotivo y muy sobrecogedor.

Posteriormente un compañero a nombre del FPMR hizo entrega de una bandera de la organización a Verónica y se repartieron claveles rojos a las y los asistentes para luego bajar por las escalinatas de la plazoleta, atravesar la Avenida Altamirano y descender a la Playa Carvallo, lugar donde se lanzaron las flores rojas al mar. Las potentes olas que reventaban en las rocas de la playa emitiendo un sonido rítmico y levantando su espuma blanca, se transformó en un espacio y un grito de libertad  que recibió en su vientre las flores, abrazándolas y transportándolas  pausadamente mar adentro con su  oleaje. Como un símbolo más de esta ceremonia el color azul del mar, el rojo de los claveles y el blanco de la espuma se mezclaron formando el tricolor de la bandera del Frente Patriótico Manuel Rodríguez.

Los cuerpos de los cinco compañeros Detenidos-Desaparecidos fueron lanzados al mar frente a la costa de la localidad de Quintay, pero transformados en energía hoy son parte del inmenso mar que baña las playas de Valparaíso y las costas de todo Chile.

Una vez terminada la actividad me acerqué a conversar con la compañera Rosa para que me relatara como nació esta iniciativa, y esto es lo que ella me expresó:

“Nosotras consideramos que era muy importante colocar esta placa, aunque a la Vero le costó un poco asumirlo, porque es una manera de hacer un duelo, un rito, de saber que hay un lugar donde puedes ir a poner una flor, sobre todo cuando se trata de compañeros desaparecidos. Nos parece muy importante para las personas, para la familia, para los hijos, saber que hay un lugar determinado donde poder ir. Lo quisimos de hacer de esta forma, mirando el mar.

En la mañana se hizo un rito en la playa muy íntimo donde participó la Vero y unas compañeras. Allí se quemó una carta escrita para Manuel y aún cuando estaba lloviendo la carta no se apagó y siguió ardiendo. Eso fue como a las 10.30. A las once estuvimos acá arriba entregándole algunos mensajes al Manuel y después vino el acto.

Esto está lleno de simbolismos, no solamente para la Vero, para todos, porque igual esto de los compañeros Detenidos-Desaparecidos también es un duelo eterno. Y en estos casos todos sabemos lo que significa el mar.

Paradójicamente Manuel venía a esta playa a tirarse piqueros y le gustaba mucho nadar en el mar, entonces también es simbólico, el mar en un momento le dio alegría y luego se convirtió en su tumba.

Este acto lo planteamos cuando fuimos al cementerio para conmemorar la operación Albania y allí la Vero dijo, “qué pena que no tenga ningún lugar donde recordar a Manuel”, entonces allí nació la idea de hacer este Memorial, de colocar esta Placa en esta plaza.”

Con estos antecedentes me acerqué a conversar con Verónica Bravo, la compañera y esposa de Manuel Sepúlveda, para consultarle si era posible incluir un relato sobre la ceremonia efectuada durante la mañana, contestándome positivamente y transcribo a continuación lo expresado por ella:

“Con anterioridad a este acto público estuvimos con unas compañeras haciendo una ceremonia para despedir a Manuel en forma simbólica. Esta despedida fue muy importante, porque lo vamos a seguir recordando, pero ya no con tanto dolor, porque el siempre va a estar con nosotros en nuestros corazones. Yo hice una carta para Manuel donde escribí todo lo que sentía, lo que siento y eso para mí tuvo un significado my importante porque son cosas que tenía muy guardadas en mi corazón. Me quedé como un poco más tranquila, porque de alguna manera lo solté, lo dejé ir. La carta la quemamos como una forma de que se transformara en fuego, en energía y así estará para mí presente en cualquier lugar.”

En memoria de Macarena VAldés

por Mujeres y Feministas del Referente Político Social (RPS)*

El movimiento de mujeres y particularmente el movimiento feminista, está viviendo un nuevo momento de institucionalización. En los ’90 la supuesta recuperación democrática trajo consigo toda una nueva institucionalidad que tenía como fin afrontar las problemáticas de las mujeres. En este tiempo pos 18 de octubre, no sólo se trata de que las demandas históricas se “resuelvan” por las vías que el aparato gubernamental ofrece, sino que además, el carácter mismo de aquellas demandas han perdido fuerza frente a una inclusión de mujeres y particularmente feministas a los procesos de rescate de una institucionalidad en crisis. Esto es lo que leemos pasa en la convención constitucional, una inclusión que permite legitimidad, oxígeno al sistema político  y un borramiento por un lado de las demandas históricas del movimiento  (aborto, violencia machista, entre otras)  y por otro, una consabida distancia entre lo que se decide en los escenarios de la elite y  las necesidades cotidianas de las mujeres. Lo ocurrido en la revuelta social, debió haber sido el fortalecimiento de las organizaciones populares, junto con la creación de comunidades organizadas que pudieran ir construyendo caminos propios para resolver la precarización de sus vidas.

Por el contrario, lo que ha provocado la apuesta institucional una vez más, es el debilitamiento de la posibilidad de que mujeres y feministas, así como el movimiento popular puedan constituirse en un sujeto político, es decir, en un movimiento que realmente sea protagonista de los procesos de transformación profunda prefigurando un proyecto de sociedad distinto. 

En el juego institucional podríamos apostar que hay un desplazamiento de las necesidades de las mujeres en pos de los asuntos que tienen cabida en la dinámica electoral, convencional y de la pretendida  “nueva paz social” vociferada por todos los sectores de los que proceden lxs 155 constitucionales. Lo anterior, queremos recalcar, ha provocado a esta altura un distanciamiento entre las mujeres y feministas de los territorios, con aquel feminismo sentado en los salones donde sesiona la convención. Los problemas que aquejan a las jóvenes, a las adultas a las viejas, simplemente no están, no son tema central. 

¿Cuál es la situación de las mujeres hoy en plena crisis del capital, ecológica a nivel mundial y del sistema político en Chile y en el Wallmapu? Creemos que existe desde el poder y desde el feminismo institucional o conservador, una invisibilización de las diversas luchas de las mujeres y feministas de carácter popular y autónomo. Por ello, pensamos que es urgente y necesario mostrar esas luchas, que se han desarrollado y se desarrollan a contrapelo de los nuevos pactos patriarcales, burgueses y coloniales que se tejen. 

Las mujeres tal como lo hizo Macarena Valdés están en el Wallmapu, en la defensa de los territorios, rompiendo con toda la lógica legalista del Estado Nación chileno; las mujeres están en la lucha por la libertad a todxs lxs presxs políticxs; las mujeres están en las organizaciones populares, en la lucha frontal contra el capital extractivista, es decir, hay toda una serie de experiencias de mujeres que desde los pueblos y comunidades en lucha se levantan, y que no tienen ninguna relación con lo que se negocia en los salones de lxs convencionales.

Particularmente, entendemos que el extractivismo es la violación de la naturaleza, es la violación de los cuerpos y la vulneración de los saberes comunitarios. Por ello, no podemos separar la lucha territorial de la lucha feminista. La imposición de una nueva “paz social” y la búsqueda por ocupar puestos de poder en la institucionalidad patriarcal, clasista y colonialista es siempre el fortalecimiento del Estado-nación, invisibilizando el actuar violento de ese mismo Estado, que se traduce en militarización, represión, y la normalización de un Estado de excepción que llegó para quedarse. El despojo de los territorios genera un empobrecimiento específico de las mujeres, exacerbando la violencia, la ruptura del tejido social, el sicariato, la violación a las infancias, mujeres, y otros cuerpos feminizados. 

Por todo lo señalado, hemos organizado como mujeres y feministas del RPS (Referente Político Social) en el marco de la campaña “Por una nueva primavera de los pueblos en lucha” este conversatorio llamado “ Mujeres, vida y territorio” en homenaje a la lucha de Macarena Valdés, así como de tantas otrxs luchadorxs sociales y nos sumamos a la demanda levantada por la Coordinadora por la justicia de Macarena Valdés, “¡La verdad ya la sabemos! Ahora exigimos justicia”

(*) El Referente Político Social, RPS, es una articulación de organizaciones y asambleas populares de distintos territorios de Chile y el Wallmapu, surge en Concepción en febrero del 2021, con el objetivo de levantar una política contraria  el camino trazado por la elite y los partidos políticos  en el marco del “Acuerdo por la paz y  una nueva constitución”. 

NO PODRÁN NEGAR EL ACTO CRIMINAL EN EL PUENTE PÍO NONO

por Ignacia Araya Dubó

Intentaron negarlo, pero todos lo vimos. El primer viernes de octubre de este año 2020, un carabinero arrojó a un manifestante de 16 años por el puente Pío Nono. De una altura de siete metros y medio el menor cayó hasta estrellarse contra el lecho, casi seco, del río Mapocho. Los resultados: un traumatismo craneano y múltiples fracturas en sus muñecas. 

Dos semanas después, la Fiscalía Centro Norte informó el inicio de una investigación en contra del joven por su presunta participación, momentos antes de ser arrojado al río, en «actos vandálicos» denuncia que fue hecha por Carabineros. 

La institución policial intenta ocupar la figura legal para establecer una “igualdad de condiciones”. No lograron negar la intencionalidad de su funcionario de empujar al joven, así que criminalizan al manifestante para validar su acción y desviar el foco mediático. Lo ocurrido el 2 de octubre de este año, es, a todas luces, preocupante. 

Los registros muestran que el menor permaneció inconsciente por varios minutos. El uniformado que lo empujó, Sebastián Zamora, se asomó por la baranda junto con sus compañeros para ver el cuerpo inerte del joven, boca abajo en el río. Los uniformados, simplemente, se retiraron. Solo la rápida acción de otro manifestante que se lanzó a socorrerlo, y del trabajo de funcionarios de Bomberos y el SAMU, le salvaron la vida. 

Mentir es la conocida fórmula fascista: algo quedará

Desde la institución, no se demoraron en negar los hechos. “Por ningún motivo Carabineros arrojó al menor”, decía el teniente coronel Rodrigo Soto, afirmando, como de costumbre, que “Carabineros jamás va a querer agredir a una persona, hacer algo tan grave como tirar a una persona al lecho del río”. 

Un par de horas después, el mismo teniente coronel se vio obligado a cambiar su discurso: “lo que Carabineros desmintió es que se haya tomado de los pies a esta persona o que haya sido lanzado al río por un chorro del carro lanza-aguas”. El conocido argumento del caso aislado: “Este lamentable accidente se produjo en un contexto intenso de detención de personas que causaban desórdenes”. Y aquí no ha pasado nada. 

El ministro del Interior, Víctor Pérez, decía que se trataba de un procedimiento policial en un momento de violencia, y que Carabineros cumplen su deber de preservar el orden público. Es curioso su concepto de orden público, donde un innecesario acto homicida parece ser un daño colateral, pero lo cierto es que no debe sorprender la falta de empatía de un partidario activo del golpe de Estado del ‘73 y quien fue alcalde designado de Pinochet. 

Más tarde ese 2 de octubre, unos carabineros realizaron cuatro llamadas a la Fiscalía Centro Norte: dos de ellas, del imputado Sebastián Zamora. Informaron que el adolescente había sido aprehendido mientras era atendido en la Clínica Santa María, hecho que no ocurrió ni nunca fue así. Posteriormente, por la desesperación de tratar de deslegitimar el ataque, elaboraron un acta falsa de detención y lectura de derechos al detenido. 

Con estos antecedentes, la fiscal a cargo del caso, Ximena Chong, evidenció que Zamora y sus compañeros intentaron instalar la idea de que el joven fue detenido, con la intencionalidad de restarle responsabilidad a Zamora. Esto llevó a la Fiscalía Centro Norte a tomar la decisión de ampliar la indagatoria a los otros uniformados involucrados en los delitos de obstrucción a la investigación, encubrimiento y falsificación de documento público. 

El día de la formalización se mostraron varios registros audiovisuales del ataque, con los que la fiscal Chong determinó que hubo “una persecución y una posterior embestida” por parte del carabinero, decretando la prisión preventiva por homicidio frustrado a Sebastián Zamora. 

Pero esto no detuvo a Carabineros. Sujetos anónimos divulgaron la dirección de la Fiscal y unos desconocidos se pasearon en motocicleta por fuera de su domicilio en un acto de provocación. Para sorpresa de la PDI, que tuvo que ir a resguardar el lugar, nada menos que un teniente mayor de Carabineros estaba estacionado frente a la casa de la persecutora. 

El Mercurio no tardó en darle espacio en sus páginas al carabinero, ya en calidad de detenido, para intentar exculparse. «Fue un accidente, algo absolutamente involuntario» decía Zamora, «A él le diría que nunca, nunca, jamás quise empujarlo para que se cayera». 

Ante esto, la respuesta de la madre del menor fue categórica «esto no fue un accidente, esto fue un homicidio frustrado», y dijo que «él lamenta que lo dieran de baja, porque su sueño era ser carabinero, pero no lamenta lo que le pasó a mi hijo”. 

Sebastián Zamora se enfrenta a un proceso de expulsión en Carabineros y no es por ser formalizado por intento de homicidio, sino por portar una cámara ajena a la institución ese mismo día.

Imposible no recordar cuando Claudio Crespo, principal sospechoso por la pérdida de ambos ojos de Gustavo Gatica, fue dado de baja por modificar el contenido de su GoPro. Con esto, Carabineros parece querer decirles a sus funcionarios que pueden herir, mutilar o asesinar a un manifestante, pero por ningún motivo les permitirá actuar a espaldas de la institución. 

No nos dejemos engañar, lo ocurrido el 2 de octubre 2020 es un hecho de máxima gravedad. Es insostenible que la fuerza policial continúe teniendo este perfil de violencia y amedrentamiento a la justicia con el visto bueno de La Moneda.

Podríamos discutir si tirar piedras a la policía es o no la forma, pero no debemos confundirnos: Nunca habrá igualdad de condiciones entre el pueblo y la fuerza represiva. Y si el gobierno no puede entender eso, merecen todos los octubres que hagan falta.

CUANDO EL PERDÓN ES UNA FARSA

por Trinidad Lathrop Leiva

Secuestraron, violaron, torturaron, asesinaron, desaparecieron los cuerpos de miles de personas. Miles… Para ello usaron todo el aparato del Estado, impunemente. Hicieron una mal llamada ley que pretendía que nunca fueran juzgados por sus crímenes. Firmaron pactos de secreto para nunca decir la verdad y amenazaron a cualquiera que pudiera tener un mínimo asomo de conciencia de sus crímenes para que no colaborara con la justicia ni para encontrar los cuerpos de los desaparecidos.


Algunos han debido sepultar los restos de los restos de sus seres queridos: hijos, padres, hermanos, hermanas, compañeras, compañeros y siguen buscando a otros. Jamás han reconocido lo que hicieron. Y ahora suman esta farsa. Esta farsa de pedir perdón con frases tales como: “si dañé a alguien lo siento…”, “había una guerra, no tenía alternativa, me mandaron”, “mis subalternos actuaron sin mi permiso, no vi nada, no supe
nada, justo estaba en otro lugar, pero si alguien ‘se sintió ofendido’ pido perdón…”. Si dañé a alguien, si ofendí a alguien…Eso sirve si por error
chocas un auto, o le dices algunas palabrotas a alguien, pero no basta si torturaste, violaste, hasta con animales, golpeaste a alguien hasta matarlo, le sacaste los ojos o le abriste el estómago con un corvo. No basta, definitivamente no basta, cuando lo hiciste no una vez, sino varias veces. No basta cuando ni siquiera eres capaz de decir la verdad. De decirles a las madres qué hiciste con el cuerpo de sus hijos, qué hiciste con su hija de 15 años, por qué fusilaste a niños de 8 y 9 años, por qué le metiste decenas de balas en el cuerpo a un chico de 13 años o por qué tiraste gente a los hornos de Lonquén. No basta que digas “perdón si dañé a alguien” cuando torturaste mujeres embarazadas, cuando te reíste si ella suplicaba por su hijo. No, no basta. No sirve de nada pedir perdón sin arrepentimiento y verdad. Son palabras vacías de quienes siguen culpando a la justicia, a las víctimas, a la sociedad completa de lo que ellos hicieron. Lo peor de esta farsa es que pretenden trastocar la moral ciudadana, haciendo quedar de víctimas a los victimarios y de crueles y rencorosos a las víctimas que piden justicia. No son quienes buscan verdad, justicia y reparación los malos de esta película, las víctimas y sus familiares no son responsables de que estén cumpliendo condena. Son sus propios actos los que los condenaron, pese a todo lo que hicieron por tratar de salir impunes.

Y en esto no hay que perderse. Está claro quiénes son culpables. Y no porque lo diga yo o las víctimas o sus familiares. El mundo entero se puso de acuerdo en una legislación internacional que sanciona estos delitos como los más graves que se han cometido. No perderse es fundamental, no solo para lograr la justicia en estos casos puntuales, sino para lograr una sociedad libre y que pueda vivir sin miedo a su propio Estado, donde los Derechos Humanos sean reconocidos y garantizados. Piden que nos reconciliemos y luego que dejemos impunes sus crímenes, porque para ellos no hay reconciliación posible sin impunidad. Hoy, 40 años después, siguen despreciando a sus víctimas, sintiéndose por sobre la ley, dueños de la vida de otros y del devenir del país. A ellos no les importa el perdón de quienes desprecian, no quieren ser perdonados, ellos quieren que los dejen salir de la cárcel. El perdón se obtiene más fácilmente si antes hay justicia. Ellos no quieren reconciliación, ellos son cobardes que no quieren asumir responsabilidad alguna por sus actos. Solo quieren impunidad. Pero hoy ya no son solo las víctimas, ni sus cercanos. Somos muchos quienes, sin haber vivido los horrores de la dictadura, pero comprendiendo lo que significó, nos oponemos con firmeza a la impunidad. Y si alguien en su fuero interno perdona o no perdona lo que le hicieron vivir, el infierno que le hicieron vivir, es un asunto íntimo y personal, que no tiene que ver con la justicia como valor social. No queremos que un pedófilo quede impune, así como no queremos que estos criminales queden impunes, porque esa impunidad daña a todo Chile. Me daña a mí, a mi hijo, a mi compañero, a mis amigas y amigos, a todos quienes podríamos llegar a ser víctimas del Estado y sus agentes. Es un imperativo moral que seamos tajantes en condenar estos crímenes y en exigir que se haga justicia hasta el final.


Ya basta de lágrimas de cocodrilo y de gente, tal vez bien intencionados, que les prestan pañuelo. Consuélenlos si les parece correcto, pero no se
interpongan en el camino de la justicia. Chile es un país con una herida abierta y esa herida no sanará echándole tierra. La única manera de que la herida empiece a cicatrizar es que se sepa la verdad, completa, que se haga justicia, que quienes cometieron estos crímenes atroces cumplan sus condenas y que las víctimas sientan que al menos su sufrimiento puede servir para que no vuelva a ocurrir esto en Chile. Que sus hijos, nietos, sobrinos no vivirán el infierno que ellos vivieron… Eso es lo que
inspira nuestra, y digo nuestra, como chilena, nuestra exigencia de justicia