Ramiro ha cumplido 15 años de una condena a 30 dictada por el Tribunal de Justicia del Estado de São Paulo por su participación en el secuestro del publicista Washington Olivetto, operación fallida que buscaba recabar fondos para la organización armada que le había dado cobijo en sus filas luego del escape en helicóptero desde la Cárcel de Alta Seguridad de Santiago. Durante estos 15 años ha estado sometido a un régimen carcelario especial, verdadera tortura penitenciaria de encierro total en aislamiento absoluto. En Chile ha sido condenado e inculpado en varios hechos de alto impacto político, entre otros los asesinatos o ajusticiamientos de Jaime Guzmán, del coronel Luis Fontaine, del agente Roberto Fuentes Morrison (El Wally); de los secuestros de Cristián Edwards y del coronel Carlos Carreño; de la emboscada a Augusto Pinochet en 1986. Mauricio Hernández cumple más que una condena por delitos punibles ante la ley. Paga también, en solitario, como si en él se concentraran todas las insubordinaciones, la voluntad de silencio y olvido de una sociedad que intenta enterrar en vida una versión de la historia nacional en que hubo quienes lucharon con las armas contra la dictadura y, luego, contra la impunidad.
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LA FOTOGRAFÍA y la MEMORIA COLECTIVA POPULAR
La fotografía dialoga con la memoria colectiva popular. Las imágenes evocan historias compartidas. No existe documento-prueba más veraz que una imagen que nos traslada a un evento, un encuentro, una emoción. La fotografía es el espejo del recuerdo visual de lo que hemos vivido, como prueba de que en el presente la memoria vive.
Hoy conversaremos sobre historias que tienen relación con la noche, los bares y Barrio Puerto, no faltes, porque segura que estas historias también son tu historia.
MUJERES NAVEGANTES Y DE ORILLA (Libro)
Esta es la historia de trece mujeres que relatan sus oficios de pescadoras, mariscadoras, recolectoras de orilla, de armadoras y de buzos, para re-descubrir y recuperar productos del mar, generalmente no conocidos o poco tradicionales en las cocinerías actuales, productos que ellas han utilizado preparando variedades culinarias, conjugando mar y tierra para alimentar primero en sus hogares y posteriormente, para su economía familiar, a los consumidores que llegan a sus territorios para degustar sus aromáticos platos preparados por las mismas manos que recogieron esos alimentos desde las aguas inquietas e intermareales.
LAS OLLAS COMUNES. RESISTIENDO EL HAMBRE
Cuando hablamos de hambre nos referimos al hambre de justicia, de equidad, de oportunidades, de no seguir siendo el patio trasero de un segmento muy bien acomodado e indolente con lxs vecinxs que han tenido otra suerte de vida, muchas veces porque no nacieron, se criaron y estudiaron lo necesario porque había que parar la olla para la casa. Sí, el simbolismo del hambre y de parar la olla camina por esa senda borrosa que el gobierno y los políticos no quieren ver en realidad, les agrede su sola presencia, y esto se ve reflejado en la invisibilización constante de las ollas comunes y aún más en la violencia con la que los desclasados de siempre ejercen sobre quienes organizan el almuerzo de cada día para vecinas y vecinos a los que ni los bonos son suficientes.
Es por esto que retomamos la olla común como bastión de resistencia del pueblo, para ello nos acompañarán quienes trabajan voluntariamente en ellas, nos contarán sus experiencias, tensionadas por un Estado opresor, decrépito e indolente, que no duda en reprimirlas aún sabiendo que son el único alimento que tienen miles de compañerxs a lo largo de Chile.
DE CUARENTENAS Y CONFINAMIENTOS
El Coronavirus se instaló hace más de un año en Chile y las políticas públicas emanadas del Estado han sido bastante nefastas. Las cifras de fallecidos aumentan día a día y los servicios de Urgencia en los hospitales están colapsados. Se invitó a las personas a salir de vacaciones, pero no se les solicitó ingresar a las regiones con un examen PCR negativo y ahora son las y los ciudadanos los irresponsables porque las cifras se desbordan. El país en un Estado de excepción constitucional de catástrofe, que da poder a las Fuerzas Armadas no sé sabe bien para qué, ya que no se encuentran colaborando en las ollas comunes, ni resolviendo emergencias sanitarias. Su rol es solo reprimir, sumado a esto un Toque de Queda, que al menos en la ciudad de Valparaíso a hecho un aporte significativo para que quienes delinquen puedan hacerlo si que nadie los moleste, ya que las calles están desiertas después de las 21 hrs. La pregunta es la misma que hace un año atrás: ¿Tiene más valor la economía del país o las vidas humanas? Este viernes conversaremos con quienes están involucrados directamente con esta Pandemia, personas como tú o yo que estamos cansados de esta situación.