Producto de la virtualización de la vida, hemos podido entrar a casas a las cuales jamás hubiéramos sido invitades en un contexto A-pandémico.
Ya no existe ese resguardo un poco pudoroso de «mi hogar lo conoce solo mi gente más cercana». Hoy prendemos la camarita y ¡upa chalupa, vamos todxs a la casa del jota!.
Y si bien es cierto, que la fuerte tendencia del «me muestro como soy», nos ha llevado a ir abandonando cada día más los filtros, lo cierto, es que no sucede lo mismo con el ambiente que nos contiene, que a lo menos, evidencia un cierto retoque o una elección muy poco azarosa.
Entonces, luego de ver esta oleada de papel mural de la sabiduría bombardeandolos en directo, rememoré mi infancia muy carente de estos artículos -por cierto-.
Y es que cuando, falta pa’ vestirse, cuando la prioridad es comer y la tierra de afuera tira fuerte, no alcanzas ni a imaginar que hay casas donde se destina una habitación completa para estos pequeñines. La verdad es que yo ni siquiera conocí los escritorios, mis cuadernos solían ensuciarse con las migas de pan o los restos de la once cuando no limpiabai’ bien la mesa. ¡Perooo!, no por eso no aprendí a leer.
Creo firmemente que la acción de leer, no es patrimonio exclusivo de los libros. Como dice la feminista María Galindo, en un texto muy lindo, se leen; «las estrías, las arrugas , los parpados, las canas, las tetas, los olores, las aceras, el cansancio acumulado en las esquinas, el dinero que tocas, la plaza, el mercado, la cárcel, el bus, el metro, la realidad, el barrio…», todo se lee. Por lo mismo me pega como patá en la guata este escuadrón encuadernao’ que protege a «lxs señorxs» como en las antiguas guerras.
Esto que para algunes no pasará de ser un vómito de una resentía , de una Ayatola1 cualquiera, es para mí una forma de tensionar a «lxs eruditxs» que entre tanto saber, no son capaces de advertir un privilegio, que aunque sea simbólico, mantiene las lógicas de segregación, de poder y del recurso de autoridad ante el cual tantos han agachao’ el moño. No es que esté en contra de las bibliotecas, muy por el contrario, ya pudiéramos todes tener una.
Por lo mismo trabajo y me vinculo desde las bibliotecas populares, para que ojalá los libros nos acompañasen desde la primera infancia. Pero en la realidad actual que nos convoca, alardear de ellos, es como tomar agua ante quien está cagao’ de sed. Cae dentro de la cultura del «yo puedo tener». Por eso no quiero que nadie se achique cuando un memorión le bombardee con millares de nombres de autores, no quiero que esas rumas de libros les hagan sombra y se sientan menos. Porque además digámoslo, la mayoría de esos estantes están masculinizados, son las voces que cuentan la supuesta historia oficial, que invisibilizan a todx aquel que no tenía derecho a escribir, son bibliotecas hegemónicas y yo no sé qué tan orgulloses se podrían sentir de ellas.
Tu, yo, todes hemos leído, todes hemos testimoniado en alguna hoja en blanco, en alguna carta, en algún diario, alguna nota, todxs lo hemos hecho. Sólo te han excluido de la forma más académica de hacerlo. Los libros llegarán en equidad como todo recurso básico que la humanidad requiere. Aprenderemos a compartir y socializar el conocimiento, a reelernos y reescribirnos. Sin jerarquías, en cooperación.
Quizás debamos partir por dejar de llamarles cosas, porque incluso en una familia de pasar carente pero educada en el desapego no se genera esa necesidad, porque hacia ese algo cosificado no hay mayores aspiraciones. No digo que sean seres vivos, pero probablemente no le hemos sabido asignar su real categoría. En fin, cuántas veces no oí a las gentes de las literaturas decirme «primero se lee, luego se escribe», con un tono no muy agradable y heme aquí ejerciendo el oficio en propiedad.
1 Ayatola : dícese de la persona que encuentra toas las weas malas.
La Red de Bibliotecas Populares del Gran Valparaíso se conforma de múltiples bibliotecas emplazadas en diferentes puntos de Valparaíso, de sus cerros, de sus calles. Para conocernos, debemos conocer a cada una de estas células que dan vida a la organización.
Sobre la Biblioteca Jorge Farías
La biblioteca nace desde el proyecto del MINVU para remodelar la Plaza Echaurren. Luego del tiempo que la plaza estuvo en remodelación quedó un container empotrado y con los vecinos discutieron por mucho tiempo que hacer con ese espacio. Los vecinos no se ponían de acuerdo.
Es entonces que Pilar, vecina Barrio Puerto, encargada y gestora de la biblioteca, conoce a Ghislaine y surge la idea de montar una biblioteca en el espacio. El año 2018 la biblioteca se une a la Red de bibliotecas y tiene 1 año y medio de funcionamiento.
Se comenzaron a realizar actividades con niños. El proyecto se fue encauzando de forma ideal, ya que en el sector no existen sedes sociales o comunitarias.
Los libros no faltaron. Siempre llegaban donaciones. Hicieron estanterías con cajones de manzanas para contener los ejemplares.
La biblioteca es un espacio de encuentro para la comunidad del Barrio Puerto. En el lugar hay sillas y mesas. Los vecinos jugaban dominó, a las cartas. Incluso teníamos termo y tecito para juntarnos en onces comunitarias.
La mayoría de las personas que se encuentran en la plaza Echaurren y por el sector son personas en situación de calle. La biblioteca lleva el nombre del cantor popular Jorge Farias, quien tiene una estatua en su memoria en la misma plaza.
Han discutido o pensado cambiar el nombre de la Biblioteca para representar a la mujer porteña porque Jorge Farias ya tiene su espacio y reconocimiento en el sector. Pilar afirma que le gustaría ponerle “Pochola”, en homenaje a una querida vecina que tiene 75 años. Y hacerle un homenaje en vida a ella y a la mujer porteña trabajadora.
Han realizado muchas actividades: conversatorios, conciertos de orquesta sinfónica infantil, jornadas musicales con artistas connotados como Chinoy, Evelyn Cornejo. Ollas comunes, once con los vecinos.
Realizamos en octubre pasado talleres de serigrafía donde los chicos realizaron stencils para las marchas. De hecho nuestro container está tapizado en ese tipo de material.
Realizan ciclos de cine. El último antes de la pandemia fue dedicado a las mujeres. Han celebrado el cumpleaños de los vecinos. Han realizado clases de ajedrez a los niños. Durante los incendios apoyaron a otras organizaciones cercanas funcionando como centro de acopio.
La biblioteca es un fuerte espacio de encuentro para la comunidad.
En los baños del colegio, solíamos escondernos muchxs que para un espacio de normales, no cumplíamos con ese guión… el de La Normalidad. Ésta, a mi entender, es un pilar fundamental del Sistema-Mundo Modernidad en el que vivimos, la cual comienza como un sistema-mundo a partir del 12 de octubre de 1492, dado que Europa se pone al centro, y todos los otros territorios se constituyen en periferias. Un Mundo que va emerger desde la Unicidad, desde la Única Posibilidad de existencia, es decir: El Mundo del Uno. Allí, en donde se construye «La Normalidad», la que a su vez erige un muro para contrarrestar a lxs anormales que nunca fueron un grupito aislado.
La primera división fue la raza, una que a diferencia de lo que muchxs puedan pensar, no tuvo el color como el elemento fundamental, esto fue posterior, con el brutal proceso de colonización de lo que en la actualidad se llama África. Esta división dijo: nosotros lOs Conquistadores somos los normales, somos los humanos, mientras que ustedes no. Con el tiempo, fue cambiando esta visión, pero los conquistadores impusieron la feminización e infantilización de los seres de estas tierras, a quienes se les llamó indios indistintamente de sus especificidades territoriales, ubicándoles en un No Hombre, en una mujer social, al decir de Francesca Gargallo. Se dijo que no se podían hacerse cargo de sus bienes, pues eran como niños y por tanto, necesitaban tutelaje. Se constituyeron así, esos otros. Otros que compartían con otrxs muy otrxs en sus territorios, muchxs de lxs cuales fueron perseguidxs por lxs propixs coterránexs. Pues la urgencia por La Normalidad caló profundo, vía Colonización, en cada ser, en cada lugar de estos territorios.
Con la construcción del estado-nación, esto se acentúa. Y es que a partir del siglo XIX, se generan lo que algunos caracterizan como una transición entre la colonia y la república, entre una educación dominada por la religión hacia una laica y también liberal. Sin embargo, lo que no considera esta caracterización, es que a mi parecer, la colonización no se ha detenido ni en nuestros territorios ni en nosotrxs que ansiamos ser normales y buscamos con desenfreno estar rodeadxs de normales..
El Proyecto Nacional de la República, que echa mano de lo que ellos entienden como la libertad, se construye fuertemente, con algunos de los siguientes elementos:
-Orden Social, Progreso: Hay que ordenar según el paradigma social hegemónico, para avanzar hacia la constante maravilla del futuro.
-Ordenadores o desordenadXs: Unos elegidos dedicados a decirles a lxs otrxs que deben comportarse de un modo adecuado a su visión.
-Elite o Bajo Pueblo/Cultura Popular: Una marcada división entre un selecto grupo dominante y una gran pluralidad de existencias con sus propios códigos.
-Dispositivos Médico-Judiciales para disciplinamiento y control de los cuerpos en pos del Proyecto Nacional: Todo el control/disciplinamiento y represión se realiza mediante una institucionalidad determinada.
Este Orden Social se entendía como ese cuerpo que necesitaba que todas sus partes fueran funcionales, de lo contrario, se enfermaba, como lo explicaba Orrego Luco. Entonces, nadie que no cumpliera con el contrato social, es decir, que no fuera persona ciudadana normal iba a colaborar con este cuerpo sano. Lo enfermaría, lo contaminaría con su propia enfermedad. Tal enfermedad se alojaba en cualquier existencia no ciudadanista: prostitutas, homosexuales (sodomitas), alcohólicxs, vagabundxs, etc.
El no ser capturadxs en ciudadanxs, mediante la firma del llamado contrato social, les volvía peligrosxs, y necesitaban ser degradadxs a nivel de discurso. Algo muy bien representado por los llamados vagabundos, como lo consigna Mario Góngora:
«Andan desamparados por aquel reino. dice de ellos González de Nájera a comienzos de siglo- e, hay muy pocos que puedan ya sustentar de vestido: que es lo más costoso en aquella tierra a sus pobres hijos«
Pero, no es que anduvieran desamparadxs, sino que fluían por fuera del Orden, pues no respetaban sus reglas de establecimiento rígido.
Creo que a partir de octubre del 2019, se hace evidente una grieta de todo este impuesto orden social, cuando estudiantes secundarixs, aquel 09 de octubre, saltan el torniquete por primera vez para evadir el pago del pasaje del metro, lo cual ya se había hecho antes, pero en esta ocasión era distinto. Principalmente, creo, dado que estamos viviendo lo que algunos han denominado un cambio de ciclo.
Un cambio suavizado por lo que era una fuerte institucionalidad, dique de contención que impedía llegar a impugnar realmente a la casta política, a los grandes empresarios. Pero se comenzó a agrietar el 2011 para terminar de romperse hace un año. Una grieta manifestada en una crisis política, sin poder ser salvada por la deslegitimación institucional, a causa de escándalos como la colusión de las farmacias, los casos de pedofilia al interior de la Iglesia Católica, el fraude de Carabineros, o el desfalco de personeros como Ponce Lerou, de más de 128 millones de dólares.
La élite y la casta política, casi en su totalidad, lo intentaron parchar con el espurio acuerdo para proteger al humano relativo que, según toda esa tracalá de iluminados dueños del país, unos pocos deben tutelar a muchxs. En circunstancias que amplios sectores decidieron que debía arder todo, que debían irse todos. En noviembre, sin embargo, hubo un intento de freno a este: la institucionalidad daba manotazos de ahogado. Pues el dique está roto, la corriente continuará arrasando con todo. Ya se llevó la Constitución de Pinochet, y me pregunto: ¿qué más se llevará? Creo que todo y más, a pesar de la trampa colonial del binarismo que nos atrapó en apruebo/rechazo.
Un binarismo que tuvo su capítulo célebre este 25 de octubre, en lo que la elite denominó como “fiesta democrática”. No resulta extraño entonces, que seres del talante de Andrónico Luksic haya escrito en su cuenta de twitter, el viernes 23, lo siguiente:
“Q tengan un fin de semana en paz, con tiempo para la reflexión libre e independiente. Que el domingo todos puedan manifestar lo que les dicta su propia conciencia, sin violencia y sin miedo, según lo que crean mejor para el futuro de Chile. Mis mejores deseos para uds y familia”
O que el mismo Paul Vásquez, integrante de lo que fue la dupla humorística Dinamita Show, llamara a no marcar con AC el voto, para evitar el peligro de ser anulado. Pues hay que seguir con El Orden.
Estamos asistiendo y construyendo un cambio de ciclo que, a mi entender, es más profundo que el fin del Neoliberalismo, enterrado simbólicamente el 11 de septiembre pasado. Es, como plantea la feminista decolonial Karina Ochoa, del develamiento del fracaso de la Modernidad, es decir, un fracaso civilizatorio. Es, incluso, una caída del Patriarcado, como lo plantearan ya las Mujeres de la Librería de Milán en los noventa, pues ha caído el Patriarcado de los patriarcas, quienes han recrudecido en sus métodos de violencia, ante la inminente derrota.
Se dijo que la Normalidad era el problema, es decir, 500 años son el problema, y como sin Patriarcado no hubiera sido posible la colonización, entonces, 10 mil años son el problema.
Ahora es claro que esta institucionalidad pretende llevar agua a su molino, con las trampas de la Convención Constitucional. Por ejemplo, mediante el quorum de los 2/3, a través del cual, la nefasta derecha ya se prepara en unidad, recordemos el llamado de Piñera al respecto; un escenario muy distinto del que enfrenta la llamada oposición.
Frente a esto, es fundamental seguir con los códigos de la Revuelta: la calle no se suelta, con un imaginario propio. Ser, una colectividad compuesta de múltiples colectividades, como la Revuelta que no tiene hasta hoy, un interlocutor. En tal sentido, la invitación es a constituirse Monstrux. Según la RAE, su escritura correcta es Monstruo y quiere decir lo siguiente:
“Producción contra el orden regular de la naturaleza, ser fantástico que causa espanto, cosa excesivamente grande o extraordinaria, persona o cosa muy fea, persona muy cruel y perversa y, persona de extraordinarias cualidades para desempeñar una actividad”.
Que la propia RAE esté dispuesta a reconocer que se puede existir contrario al orden regular, da cuenta de una posible destrucción de esa camisa de fuerza del Mundo Normal.
Una x que implique no saber qué es o cuántxs, considerando que solo puedan ser entendidxs como merxs individuxs. Ser una monstruosa incógnita, en desacato al binarismo. En tal sentido, lo no binarix, o existencias no binarixs se vuelven una posibilidad, pues implica incertidumbre como Monstrux. Porque fluyen, fluyen, y son en sí fluidos, más que el proyecto inacabado que busca tener una culminación. Es un desafío a esta Modernidad, que ya dijeron por ahí, su historia empieza y acaba con Europa.
En estas existencias No Binarixs, la colonización se desgrana, es arena que se pierde entre los dedos, en su propio descompuesto olvido. Los conquistadores/colonizadores se mueren, llevándose consigo, agonizantes, a los binarismos… rígidos y excluyentes binarismos que se parapetan tras sus propios muros del Mundo del Uno. Van brotando las existencias no binarixs, tensionando y poniendo contra las cuerdas al Pensamiento Binario, a la existencia que es una sola, porque es del Mundo del Uno. Es un binario que excluye lo que no sea y curiosamente, corta, con su cuchillo, su propio cuello.
Siendo, sin ser evidentes para ellos. La invitación es volver a ser La Revuelta Plural, La Revuelta… de las Pueblas. Es decir, romper el contrato social, romper la captura ciudadanO.
Todas las encuestas indican que las y los ciudadanos optarán de forma mayoritaria por la aprobación de una Nueva Constitución este 25 de octubre, además se establece que la «Convención Constituyente» es la fórmula con que se sienten identificadas las personas que andan a pie, como usted o yo.
Sin embargo, es relevante poner las cartas sobre la mesa, evaluar los posibles escenarios, la forma en que eventualmente la sociedad podría, de forma efectiva, tener participación en la redacción de esta anhelada Constitución, donde las diferentes miradas plasmen una carta fundamental constreñida a las limitantes que establece la ley 21.200 del artículo 135.
Con Lilit Herrera, Kawinsadora Yuri Arancibia, Vocero asamblea Auto convocada de Santa Inés Jaime Bassa, Profesor de Derecho Constitucional de la Univ. de Valparaíso Gustavo Burgo, Director Revista El Porteño
La valentía de estudiantes secundarios el 18 de octubre de 2019, abatió las puertas, las ventanas, senderos y cadenas a un Chile cansado de abusos y atropellos, hoy algunas voces de la Red de Bibliotecas Populares del Gran Valparaíso, expresan su «sentipensar», lo hacen desde sus territorios, desde su amor y rabia y desde su convicción de seguir trabajando para que el sacrificio de muchas y muchos, sea la luz que nos siga guiando hasta que la dignidad se haga costumbre
Somos una organización sin fines de lucro que busca democratizar el acceso a la cultura y a la información, apoyando a diversas Bibliotecas Populares de la Región de Valparaíso, Chile.
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