Todas las entradas de: Red de Bibliotecas Populares
La “Red de Bibliotecas Populares del Gran Valparaíso” surge durante el 2013, gracias al esfuerzo de pobladores, estudiantes y personas ligadas al campo bibliotecario de Valparaíso. Actualmente, la “Red de Bibliotecas Populares del Gran Valparaíso” agrupa a un total de siete bibliotecas populares emplazadas en la conurbación del “Gran Valparaíso”, las cuales buscan día a día brindar acceso al libro y la cultura a sus usuarios.
“A mí solo me importa el testimonio” (José Emilio Pacheco, “A quien pueda interesar”)
La gente de Plaza Echaurren Clarita como el agua INCHÍN TA NEWEN “somos gente poderosa” Escriben en las paredes De la biblioteca popular Que la Ghislaine y el Mario le sacan lustre Bordando Valparaíso De cientos de libros Por cada cerro del puerto en llamas Que a todo pulmón grita Queremos NUEVA constitución Despertó… Despertó…
Laura y Osvaldo, una joven pareja de Valparaíso, trabajan en el Congreso Nacional, en un puesto administrativo de la Cámara de Diputados. Un día, agobiados por la corrupción de la mafia política con la que tenían que vivir y soportar a diario, deciden subir la montaña con la intención de escapar auque sea por un instante de sus cotidianos quehaceres citadinos y buscar la conexión con la naturaleza y la armonía con el cosmos. Entre varias opciones escogen subir el cerro Mauche, ubicado en la Cordillera del Melón. Solo les faltaba encontrar la fecha adecuada. Él tiene la afición de fotografiar flores silvestres, así que escogieron el mes de septiembre y a ella en cambio le encanta ver salir la Luna, en su último día menguante, por lo que eligieron el día dieciocho.
Escoce la herida profunda de lo que nos prohibieron. Derraman los hilos de sangre que dibujan nuestros pechos el encaje como si no nos perteneciera. Vestidas como muñecas, moldeadas a voluntad, la herida clava a estigma nuestro cuerpo por solo nacer mujer. La arcilla seca del tiempo, la coraza tosca teñida en púrpura de todos los golpes aguantados, han formado una armadura de apariencia tierna que los labios amoratados enseñan al sonreír. Nos enseñaron a servir, y nos enseñaron a roer, los huesos de lo que nos han devorado mientras nos muerden los pies. Nos enseñaron a servir, y nos enseñaron a roer. Nos enseñaron a recibir el golpe y a sonreír después.
Soy la última en la lista sin empezar con zeta Soy la raya en la pared y el grafiti en la muralla Soy de las nunca que quiso que sacaran la historia Soy la pancarta que dice que esto no se ha terminado
(“Rabia”, Malú González Cortés, 2019)
El estado como institución monopolizadora de la violencia es algo más que una frase; tal como ayer y hoy lo refleja la historia chilena y latinoamericana.
Por Lilit Herrera / Escritora y activista política Valpo Trans No Binarix.
Pienso en Val Flores quien señaló: “Desmontar la lengua del mandato y, al mismo tiempo, criar la lengua del desacato, rehusar la lengua del colonizador y atizar, a su vez, la lengua de la revuelta” (*) Palabras que me llevan a imaginar, una vez más, otras posibilidades de ser, de habitarse. Porque esto de la lengua es otra forma de habitarse y afectarse creo yo, sabi. Y de ahí que me genere nerviosito ito ito este asunto del lenguaje inclusivo que le llaman. El que en rigor, debería ser lengua inclusiva, pues desde la lingüística nos explican que la que muta es ésta.
Somos una organización sin fines de lucro que busca democratizar el acceso a la cultura y a la información, apoyando a diversas Bibliotecas Populares de la Región de Valparaíso, Chile.
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