Archivo de la etiqueta: Mujeres

Experiencia del poder popular de mujeres, Memorias del ayer y luchas del presente

por Guillermo Correa Camiroaga

El Centro Cultural Museo y Memoria De Neltume, en colaboración con la Radio Comunitaria Los Placeres y el Centro Cultural Roberto Matta, ha venido realizando el último tiempo una serie de Conversatorios rescatando la Memoria Histórica Popular, buscando al mismo tiempo  establecer nexos entra las luchas populares de ayer y las luchas populares de hoy.

 Uno de los aspectos que ha ido incorporando el Museo de Neltume durante el desarrollo de estas actividades es el relacionado con el papel de la mujer en la lucha popular y revolucionaria, aspecto que ha sido invisibilizado por la sociedad capitalista y patriarcal, donde la historia ha sido escrita y es difundida por las clases dominantes y especialmente por los hombres.

En el campo popular esta mirada no ha sido ajena y solo en estos últimos años, producto de la lucha llevada adelante por las propias mujeres, comienza a asumirse por parte de estos sectores que el cambio estructural del sistema de sociedad solo será realmente efectivo si se eliminan de raíz todos los componentes de dominación y de opresión, es decir, con una mirada anticapitalista y antipatriarcal, asumiendo y llevando a la práctica la consigna “La Revolución será Feminista o no Será”.  Desde luego que el respeto a la diversidad, a las opciones de vida y de género forma parte de  este proceso de liberación, pero desde una posición de clase.

Es indudable que además hay que incluir en este concepto de revolución la mirada de los pueblos ancestrales que dicen relación con el “buen vivir”, concepto en donde está englobado el respeto a la naturaleza, a los recursos naturales  y a todos los seres vivos que forman parte de los diferentes ecosistemas que pertenecen a la madre tierra.

Seguir leyendo Experiencia del poder popular de mujeres, Memorias del ayer y luchas del presente

En memoria de Macarena VAldés

por Mujeres y Feministas del Referente Político Social (RPS)*

El movimiento de mujeres y particularmente el movimiento feminista, está viviendo un nuevo momento de institucionalización. En los ’90 la supuesta recuperación democrática trajo consigo toda una nueva institucionalidad que tenía como fin afrontar las problemáticas de las mujeres. En este tiempo pos 18 de octubre, no sólo se trata de que las demandas históricas se “resuelvan” por las vías que el aparato gubernamental ofrece, sino que además, el carácter mismo de aquellas demandas han perdido fuerza frente a una inclusión de mujeres y particularmente feministas a los procesos de rescate de una institucionalidad en crisis. Esto es lo que leemos pasa en la convención constitucional, una inclusión que permite legitimidad, oxígeno al sistema político  y un borramiento por un lado de las demandas históricas del movimiento  (aborto, violencia machista, entre otras)  y por otro, una consabida distancia entre lo que se decide en los escenarios de la elite y  las necesidades cotidianas de las mujeres. Lo ocurrido en la revuelta social, debió haber sido el fortalecimiento de las organizaciones populares, junto con la creación de comunidades organizadas que pudieran ir construyendo caminos propios para resolver la precarización de sus vidas.

Por el contrario, lo que ha provocado la apuesta institucional una vez más, es el debilitamiento de la posibilidad de que mujeres y feministas, así como el movimiento popular puedan constituirse en un sujeto político, es decir, en un movimiento que realmente sea protagonista de los procesos de transformación profunda prefigurando un proyecto de sociedad distinto. 

En el juego institucional podríamos apostar que hay un desplazamiento de las necesidades de las mujeres en pos de los asuntos que tienen cabida en la dinámica electoral, convencional y de la pretendida  “nueva paz social” vociferada por todos los sectores de los que proceden lxs 155 constitucionales. Lo anterior, queremos recalcar, ha provocado a esta altura un distanciamiento entre las mujeres y feministas de los territorios, con aquel feminismo sentado en los salones donde sesiona la convención. Los problemas que aquejan a las jóvenes, a las adultas a las viejas, simplemente no están, no son tema central. 

¿Cuál es la situación de las mujeres hoy en plena crisis del capital, ecológica a nivel mundial y del sistema político en Chile y en el Wallmapu? Creemos que existe desde el poder y desde el feminismo institucional o conservador, una invisibilización de las diversas luchas de las mujeres y feministas de carácter popular y autónomo. Por ello, pensamos que es urgente y necesario mostrar esas luchas, que se han desarrollado y se desarrollan a contrapelo de los nuevos pactos patriarcales, burgueses y coloniales que se tejen. 

Las mujeres tal como lo hizo Macarena Valdés están en el Wallmapu, en la defensa de los territorios, rompiendo con toda la lógica legalista del Estado Nación chileno; las mujeres están en la lucha por la libertad a todxs lxs presxs políticxs; las mujeres están en las organizaciones populares, en la lucha frontal contra el capital extractivista, es decir, hay toda una serie de experiencias de mujeres que desde los pueblos y comunidades en lucha se levantan, y que no tienen ninguna relación con lo que se negocia en los salones de lxs convencionales.

Particularmente, entendemos que el extractivismo es la violación de la naturaleza, es la violación de los cuerpos y la vulneración de los saberes comunitarios. Por ello, no podemos separar la lucha territorial de la lucha feminista. La imposición de una nueva “paz social” y la búsqueda por ocupar puestos de poder en la institucionalidad patriarcal, clasista y colonialista es siempre el fortalecimiento del Estado-nación, invisibilizando el actuar violento de ese mismo Estado, que se traduce en militarización, represión, y la normalización de un Estado de excepción que llegó para quedarse. El despojo de los territorios genera un empobrecimiento específico de las mujeres, exacerbando la violencia, la ruptura del tejido social, el sicariato, la violación a las infancias, mujeres, y otros cuerpos feminizados. 

Por todo lo señalado, hemos organizado como mujeres y feministas del RPS (Referente Político Social) en el marco de la campaña “Por una nueva primavera de los pueblos en lucha” este conversatorio llamado “ Mujeres, vida y territorio” en homenaje a la lucha de Macarena Valdés, así como de tantas otrxs luchadorxs sociales y nos sumamos a la demanda levantada por la Coordinadora por la justicia de Macarena Valdés, “¡La verdad ya la sabemos! Ahora exigimos justicia”

(*) El Referente Político Social, RPS, es una articulación de organizaciones y asambleas populares de distintos territorios de Chile y el Wallmapu, surge en Concepción en febrero del 2021, con el objetivo de levantar una política contraria  el camino trazado por la elite y los partidos políticos  en el marco del “Acuerdo por la paz y  una nueva constitución”. 

CONVERSATORIO DE PROPUESTAS Y MATICES

Iniciamos un nuevo ciclo de Conversatorios con una mirada de mujeres que postulan a ser Concejalas en la región de Valparaíso, nos contarán acerca de su propuesta política y las principales medidas que consideran esenciales para la región.

Cercanos a la elección de representantes, las candidatas a los concejos municipales nos presentarán sus visiones e ideas o programas de su futuro trabajo como concejalas, creemos que éstas han de tener cercanías y matices en cuanto a lo que se quiere como concejo municipal, pues el pulso de la calle nos dice que no se quiere más de lo mismo y urgen reales cambios, como también capacidad de control a la gestión alcaldicia y del concejo mismo. 

Un nvtram en el turismo de marcha de 8M

Fotografía y texto: Marjorie Huaiqui

Acepté cubrir con algunos registros la marcha del 8 de marzo convocado con la consigna ¡La Huelga Feminista Va! pude realizarlo porque justo ese día no estaba trabajando y me interesaba ver los distintos manifiestos de feminismo mapuche. Supe el mismo día por medio de un afiche que había un yeyipun y un punto de prensa al que no alcancé a llegar porque justo cuando salí de mi casa, ya en la avenida Alameda iban marchando las mujeres que se auto convocaron y se tomaron la Plaza Dignidad. Pude tomar registros y ver caminar y escuchar cómo gritaban las consignas «Atención Piñera que aquí salió a la calle la hija de la obrera» ellas llevaban en sus manos wenvfoyes (banderas mapuche) wipalas (banderas de la unión andina) y también en sus vestuarios y cuerpos vestían muchas gráficas mapuche. Esta marcha pasó La Moneda, la casa de Gobierno de Chile, a pesar de que frente al Paseo Ahumada ya habían tanquetas con megáfonos que amplificaban el llamado «Se deben retirar, por favor se les pide dejar la calle» al que por supuesto, las que marchaban respondieron con piedras y gritos de respuestas aludiendo al «Paco culiao violador». Este fue el primer hecho de la marcha y hasta ahora, no lograba ver a las mujeres mapuche que extendieron la gran wenvfoye mientras marchaban desde Plaza Dignidad, las podía ver por redes gracias a otros medios que habían grabado pero yo no las encontré, así es que decidí esperar un tiempo y subir nuevamente a Dignidad. Cuando comencé a retroceder ya el panorama de la Alameda cambiaba apoteósicamente con pancartas que instaban a las consignas firmadas por 8M entre ellas «Por una constitución paritaria» yo caminando con mi cámara, mi celular y más de treinta grados celsius, solo me preguntaba ¿Cómo se iba a legitimar la paridad desde los cuerpos?

¿Me preguntarían el significado, llegarían a algún acuerdo o estarían con puntos en común dialogando? Lo impresionante era la imagen de la calle cómo poco a poco iba cambiando. Desde el cerro Welen (o Santa Lucía para Chile) ya la calle se iba viendo con más gente, al acercarme me dí cuenta que era una vereda completa de comercio ambulante y ahí me encontré con la primera ñaña. ¡Marjorie Huaiqui qué andas haciendo con cámara por aquí?! La lamngen estaba vendiendo pañueletas verdes y violetas junto a otra lamngen, no eran de ellas, si no de otra ñaña que había trabajado arduamente haciendo la serigrafía y comprando las telas para ir a venderlas ese día. Ellas estaban apañando la venta y las artesanas estaban en otro lugar, en otro punto de venta.

Seguí caminando y las manifestaciones fueron cambiando, frente al Centro Cultural GAM los gritos que se escuchaban fuerte era uno que se escuchaba al unísono y se amplificaba en ese sector gracias a la resonancia del edificio ¡Que se vayan los machitos, que se vayan los machitos! Era fácil impregnarse de la consigna pero a la vez era crudo, porque mis ojos vieron a un par de hombres en ese momento. Ellos andaban trabajando, uno vendiendo comida y otros que ví estaban vendiendo artesanías, el grito siguió y también más adelante me encontré con otro hombre, en realidad era una pareja de jóvenes enamorados con rostros de inocencia, a simple vista se notaba que él andaba acompañando a su polola que al parecer iba por primera vez.

Sus rostros eran demasiado inocentes. Seguí caminando y ya la marcha era una fiesta. Arriba del Centro Arte Alameda se escuchaba la música electrónica de «Francisca Straube y su banda Rubiomusic» yo me rodeaba de una aglomeración de mujeres jóvenes. El humo a tabaco, marihuana y las latas de cerveza eran una parte muy íntima de este evento. Todas bailaban y era entretenido, la música hacía mover el cuerpo a un ritmo suave y era grato, pero hasta ahora seguía sin ver mujeres mapuche. No veía pancartas, tampoco lienzos ni banderas que aludieran a este hecho. Como insisto la vereda era un comercio ambulante y las mujeres gritaban felices mientras tomaban cerveza y fumaban tabacos, vestidas de atuendos muy bellos, muy maquilladas, con mascarillas muy bonitas y vestuarios muy kish.

Finalmente pude llegar a Dignidad. ¡Ñaña! me gritaron. Era la lamngen Ingrid Soñañ, nos conocimos trabajando en educación, me puse muy contenta, así es que le dí un abrazo muy cariñoso. «Lamngen, fvtra kuifi, qué bueno verla» La ñaña estaba vendiendo pañueletas feministas a $1.000, igual que mi lamngen anterior, estaba apoyando a una amiga a vender, tenía un carro y un letrero. El calor ya estaba sintiéndose terrible, los pasados treinta grados eran más intensos rodeada de la aglomeración de personas. Mientras hacíamos nvtram con la lamngen, la imagen no cambiaba mucho desde el inicio. Seguía el comercio, el humo y el olor a tabaco y a marihuana, junto a las cervezas se veían mucho más. Nuestra conversación fue muy amorosa, veíamos a nuestro alrededor y ella me comentaba lo difícil que era para nuestro pueblo asumir el feminismo, yo la escuchaba atentamente y le afirmaba su comentario contándole toda mi experiencia en la marcha. «Sí lamngen, me afirmaba ella, yo tampoco he visto a muchas lamngenes, supe del yeyipun pero no alcancé a llegar». También nos pusimos al día, nos preguntábamos cómo había estado la vida hasta ahora, ella me contó que tuvo dos duelos el año pasado, entre ellos un chachay que se fue en el sueño.

Yo inmediatamente recordé a mis tres abueles que han muerto de la misma manera, afirmando como los chachay y las papay finalmente piden la muerte porque están cansados o su sensibilidad tan profunda ya no puede sostener la vida. Le comenté lo urbana que soy, ella también me agregó lo crítico y difícil que era para los territorios asumir la vida urbana mapuche. Yo le dije lo desarraigada que me sentía y que quizás debía trabajar un poco más la raíz, porque no la sentía. Me he cambiado veinticinco veces de casa y ya no me molesta volver a cambiar, ella me sonrió y me dijo «Qué bueno verla bien lamngen».

Nuestro nvtram se terminó, comenzó en mí un fuerte dolor de cabeza y una sensación de sentirme ya exhausta de la «marcha» la verdad, me sentía un poco incómoda con el olor a marihuana y también con las cervezas y risas de muchas personas que veía a mi alrededor. Frente a nosotras estaba la imagen de la Plaza Dignidad, así es que le pedí una fotografía y el consentimiento para escribir nuestra conversación, me despedí después de ello, ya eran casi las seis de la tarde y el panorama se agudizaba cada vez más con la misma atmósfera de celebración.T erminó para mí la marcha, me devolví y me encontré con otra lamngen muy querida para mí, no la veía hace mucho tiempo, así es que le dí un abrazo muy apretado y decidí seguir bajando por la calle para despedirme de la lamngen de las pañueletas, le dije que pasaría de vuelta. Al encontrarme con ella, me enteré de que las ventas de pañueletas no habían subido mucho. Ellas estaban muy preocupadas por el ingreso de las ñañas, las miré y les dije: «Tranquila lamngen, estas pañueletas se siguen vendiendo en otras ocasiones». Nos abrazamos nuevamente y nos despedimos. Guardé mi cámara y un nuevo llamado de una amiga me invitaba a vernos, yo no me sentía muy bien, más bien un poco triste así es que quedamos de vernos en otro lugar para tomarnos un té o un jugo fresco más cerca de nuestra casa.

Más tarde, me contactaron de la Revista «¿Estás bien ñaña, comenzaron los desalojos en Dignidad» » may lamngen, le respondí, yo sabía que ya era hora de irse. Me quedé con la triste sensación de haber visto pocas ñañas, también un poco pensativa con la atmósfera de celebración que guiaba la marcha, impresionada de la cantidad de comercio ambulante y ventas de todo tipo en la vereda norte y la ínfima presencia de mujeres mapuche. Las que ví en mi turismo de marcha, las ví trabajando, posiblemente las otras no van porque están en lo mismo ¿O será que la convocatoria carece de identidad contextual y significado? No tengo la respuesta, solo les dejo mi experiencia.

En este momento circula la información que los pacos le hicieron tocaciones a mujeres que fueron tomadas en la marcha También sigo viendo las noticias que muestran demandas de Wallmapu Libre en el sur y yo, debo dejar de escribir esta nota para salir a trabajar, cuidar mi salud mental y mi newen porque si no los tengo no me puedo sustentar.