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La Convención, más allá del deseo y la emoción

por Guillermo Correa Camiroaga

Como decía en reflexiones anteriores, las altisonantes declaraciones de los sectores rebeldes que se plegaron a los pasos definidos en el Acuerdo Por la Paz y la Nueva Constitución durante la instalación de la Convención Constitucional  y que provocaron algunas  turbulencias mediáticas, no pasaron más allá de transformarse en gritos lanzados a los cuatro vientos que no se tradujeron en acciones concretas, sobre todo en lo que dice relación con la libertad de las y los presos políticos, ya que en este caso terminaron en una simple declaración pública solicitando al poder ejecutivo y legislativo aprobar con urgencia una Ley de Indulto. De esta manera las turbulentas aguas se fueron calmando y siguieron su cauce dentro de los marcos institucionales fijados.

El poder de las clases dominantes sigue moviendo los hilos a su antojo, ya que la movilización radical que lo hizo tambalear, producto del componente de violencia política que se expresó en la rebelión iniciada el 18 de octubre del 2019, fue desapareciendo al elaborarse y ser aceptado dicho acuerdo político institucional por un porcentaje importante de quienes rechazaban en un principio dicha institucionalidad, freno de la movilización que fue ayudado además por la instalación de la pandemia junto con los confinamientos y las restricciones que esta emergencia sanitaria trajo aparejada.

El calendario electoral que se ha instalado con fuerza en la actual coyuntura ha dejado al desnudo las debilidades políticas de un sector que se definió como independiente y popular, muchos y muchas de las cuales llegaron a ser electos como Convencionales bajo el paraguas de la autodenominada Lista del Pueblo y otras listas independientes, puesto que aparecieron con ímpetu los apetitos para obtener otras pequeñas cuotas de poder  dando nuevos pasos en la institucionalidad tan enérgicamente despreciada hasta hace muy poco tiempo, lo que  mostró de una manera brutal y vergonzosa el empleo de métodos similares a los utilizados por la tan cuestionada clase política institucional, provocando un daño en el movimiento popular rebelde cuya magnitud es muy difícil de cuantificar, aún cuando estos sectores institucionalizados no son sus únicos representantes.

Teniendo en cuenta estos bochornosos episodios, muchas compañeras y compañeros siguen definiendo los caminos institucionales como opciones necesarias y válidas para terminar estructuralmente con el sistema económico, político, social y cultural actual, otorgándole a la Convención Constitucional  características de un proceso casi “revolucionario”, promoviendo y publicitando expectativas que no posee en absoluto, apelando a las emociones y a la pasión como elementos centrales de sus discursos, olvidando o interesadamente dejando de lado los marcos institucionales en los que este proceso se desenvuelve, al mismo tiempo que se omiten los altos porcentajes de abstención en los diferentes procesos electorales realizados hasta la fecha.

Quienes están participando en este proceso institucional han invisibilizado la existencia de los otros sectores del campo popular rebelde que optaron políticamente por no aceptar ni participar de este camino propuesto  en el Acuerdo por la Paz, manteniéndose en las esferas extraparlamentarias y extra institucionales para continuar adelante un proceso de organización popular sectorial y territorial, pero cuya envergadura evidentemente es muy difícil de cuantificar, ya que dentro de quienes no han participado de los procesos electorales hay una mezcla muy heterogénea en cuanto a su composición y motivaciones para no ir a votar.

Uno de los principales argumentos esgrimidos por los sectores rebeldes para participar en este proceso institucional es decir que hay que ocupar todos los espacios para poder hacer planteamientos y mostrar allí cuáles son sus posiciones políticas, pero falta agregar en este racionamiento que hay que ocupar todos los espacios cuando estos ayudan a la acumulación de fuerzas para el campo popular y su propio proyecto de liberación, pero no cuando, por el contrario, esta participación refuerza los espacios institucionales del modelo de dominación.

Si las decisiones políticas tácticas no guardan relación con la construcción del proyecto estratégico popular y revolucionario simplemente sirven para la acumulación de fuerza y la estabilidad de la institucionalidad del sistema de  dominación y opresión vigente, aunque sea remozado con la adquisición y ampliación de nuevos derechos sociales, políticos y culturales, pero sin terminar con las bases estructurales de la explotación. La consigna que han pretendido “vender” mediáticamente de que el modelo neoliberal nació y morirá en Chile con este proceso, es otra de las falacias que se publicitan como una “idea fuerza” para justificar la participación en esta institucionalidad.

Por su parte, el sector que se ha mantenido al margen de los espacios  institucionales/electorales no ha sido capaz de retomar  y re impulsar la movilización y la protesta popular de manera importante para poder demostrar su verdadero potencial, lo que nos permite deducir que está muy disperso, atomizado y carece en estos momentos de la fuerza para hacerlo, aún cuando  mediante declaraciones públicas se han conocido algunas iniciativas de coordinación que apuntan en esa dirección.

El debilitamiento de las organizaciones populares que se crearon al calor de la rebelión de octubre y la desmovilización posterior tienen como causa, entre otras, la división que se produjo en dicho movimiento  debido a que una parte importante del mismo decidió aceptar las reglas impuestas desde la institucionalidad con el Acuerdo por la Paz, argumentando  luchar allí para provocar transformaciones profundas al sistema y terminar con el modelo neoliberal, otorgándole a esta Convención características  que están muy alejadas del espíritu con la que fue creada desde las élites políticas.

Esto nos lleva necesariamente a recordar la fisura y profunda división que se produjo en el movimiento popular antidictatorial frente al plebiscito del SÍ y el NO del año 88, el que también fue publicitado como un gran triunfo popular, desconociendo absolutamente que era la salida política que se necesitaba para la mantención del sistema de dominación, además ignorando u ocultando que este evento plebiscitario estaba planteado en las disposiciones transitorias de la constitución del 80 como parte del itinerario institucional fijado por la propia dictadura cívico militar para la consolidación del modelo instaurado.

El análisis de la coyuntura política está centrado casi exclusivamente en lo que está sucediendo dentro de la institucionalidad, particularmente en la Convención y las elecciones de noviembre próximo, donde las candidaturas presidenciales están copando cada día con más fuerza la agenda mediática.

Una demostración de lo anteriormente expuesto es el ignorado hecho político en estos análisis de lo que significó la decisión de 28 representantes del pueblo mapuche en resistencia de la zona de Malleco, que lucha por el control territorial, la autonomía y la liberación como pueblo nación, de desplazarse y marchar desde su propio territorio hasta el edificio en donde funciona la Convención Constitucional en Santiago para parlamentar el martes 07 de septiembre y dar a conocer su posición frente a este proceso. Desde la Convención, argumentando protocolos sanitarios, dijeron que solo permitirían reunirse con cuatro de ellos, proposición que fue rechazada por las autoridades y representantes mapuche, quienes procedieron a realizar una actividad en las afueras del edificio donde se está realizando la Convención.

En dicha actividad distintos representantes mapuche hicieron uso de la palabra para plantear que los escaños reservados ocupados por mapuche al interior de la constituyente no los representan ya que “ son mapuche que participan de la institucionalidad del Estado en una Convención Constitucional chilena y que no es la constitución política de los mapuche (…) hay lamentablemente mapuche, que también provienen algunos de procesos difíciles que nos ha tocado vivir, pero no porque hayan sufrido y no porque se hayan dado la voltereta política tenemos que quedarnos en el silencio y asumir de que ellos están actuando  de manera correcta. La actitud, las acciones políticas llevadas por ellos, participar de una Convención política del Estado de Chile, hoy día yo diría que los hace cómplices del negacionismo, los hace cómplices del despojo y los hace cómplices de la represión política en el territorio mapuche”, agregando además que dicha actitud solo significa “profundizar los mecanismos de la domesticación, creando subordinación política e institucional con el Estado de Chile.” Por último manifestaron, haciendo un emplazamiento a quienes participan en la Convención que “los mapuche no podemos perder el único camino que nos puede conseguir dignidad y la devolución de nuestro territorio: acumular fuerza política, conseguir el control de los territorios y establecer autonomía y libre determinación política en esos territorios lo que nos lleva a un camino de independencia (…) los mapuche en el sur, gran parte de comunidades mapuche u organizaciones más autonomistas no han perdido esta esperanza, pero los que están aquí se hicieron cargo de participar con el enemigo en una Constitución Política que no es la nuestra, eso es lo que está en juego, por eso  nos hemos dado el esfuerzo, el sacrificio de venir hasta aquí para poder decirles que ellos pueden hacer un gesto político, y aquí está el emplazamiento, que si hay conciencia política de parte de ellos debieran renunciar a su participación en la Convención que están participando. Ese hecho político de renunciar al menos los dejaría con dignidad frente a la historia y frente a las futuras generaciones mapuche (…) no me puedo hacer cómplice de mi enemigo tratando de elaborar una Constitución Política que la han enarbolado y la han planteado como plurinacional.               Hemos visto los proceso plurinacionales en otros países y a qué los ha llevado, a una domesticación colonialista hecha por otros medios, pero con el mismo propósito final, hacer que los pueblos a los que se les quitó la tierra nunca vuelvan a tener soberanía, ni independencia, ni autonomía (…)

Nos vamos al sur, pero nos vamos con la cabeza en alto. Vamos a regresar a nuestras comunidades, pero con la conciencia tranquila, con la convicción de que hemos venido hoy día decirle una vez más al Estado de Chile y a quienes se han coludido con él, que la lucha por la autonomía y la libre determinación política en las comunidades va a continuar y que los hijos que mañana nazcan en ese territorio van a poder decir hubieron hombres y mujeres mapuche que caminaron hasta ese lugar para defender ese derecho político que nos asiste desde que los mapuche defendieron el territorio mapuche a sangre y lucha de independencia, como lo hizo Kilapán, como lo hizo Lautaro …”

Las autoridades y representantes mapuche fueron recibidas y acogidas solidaria y fraternalmente al llegar a Santiago en el Comedor Popular Luisa Toledo de Villa Francia. Una de las integrantes de esta organización  también hizo uso de la palabra en esta actividad para expresar lo siguiente:

“Como Comedor Popular Luisa Toledo, en el territorio en resistencia de Villa Francia, en un lugar recuperado como es el comedor, le dimos la bienvenida a nuestros hermanos y estamos casi en las mismas condiciones porque esta Convención no nos representa, nunca nos ha representado. Este Estado chileno siempre nos ha despojado. Somos pobres porque este Estado chileno así lo quiere. La riqueza se va para algunos y nosotras terminamos en la pobreza, enfermos y un sinfín de cosas más  Dentro de nuestro territorio, que es Estación Central, donde está inserta Villa Francia, el territorio es usurpado por las grandes inmobiliarias y el resto de los pobres queda despojado y se tiene que ir a los límites de la ciudad.

Hablamos de autodefensa alimentaria con un Comedor Popular, muchos romantizan la Olla Común, eso no es así, la pobreza existe, no se vio después de esta pandemia ni se vio después del 18 de octubre, esta Convención vino a pisotear nuestros muertos, los de antes y los de después, tenemos muchos cabros dentro de prisiones, tanto en Santiago 1 como en otros territorios y también tenemos muertes. Esta Convención, los que dicen representarnos, los que se acercaron a la “mesa de la paz” sin preguntarle al pueblo chileno si es que lo quería o no, se están vendiendo hoy en día. Por lo tanto Villa Francia, como territorio, Comedor Popular Luisa Toledo también está en resistencia, también está en lucha, por eso recibimos también a nuestros hermanos, validamos su lucha, validamos la autodefensa, creemos en ella y somos partícipes de la violencia, porque la violencia es el camino hoy en día para luchar contra el Estado y contra esa Convención que solamente viene a vendernos.”

Otro hecho de características similares, que también se inserta dentro de la actual coyuntura política y ha quedado fuera de los análisis políticos que se están haciendo, fue protagonizado por otro importante grupo de organizaciones mapuche autónomas, ligadas en este caso a la Coordinadora Arauco Malleco (CAM), quienes realizaron un encuentro el 11 de septiembre en la comuna de Lanco.

En un Comunicado publicado en la página web de Radiokürruf , entre otros puntos plantean que Habiendo convocado a varios lof en conflicto asociados a la Coordinadora Arauco Malleco y territorios y personas adherentes a la política y ética de autonomía y liberación(…)como pueblo nación mapuche  no creemos que un nueva constitución permita dar un término a la colonización de nuestro territorio para volver a ser una nación libre y autónoma. Consideramos como contradicción el enaltecer a Elisa Loncon como constituyente, y la continuidad represiva en nuestros lof en conflicto, siendo el asesinato de nuestro peñi Pablo Marchant como la máxima expresión de esta incoherencia. Mientras sigan los encarcelamientos, las mutilaciones, la militarización y los asesinatos en Wallmapu, no habrá cabida para sentarse con el poder chileno o argentino. Hoy solo sirve para desviar la atención de la lucha, dando de creer que ocupados y ocupadores pueden ser amigos y entenderse.”

Estos dos hechos políticos son relevantes a la hora de analizar la Convención Constitucional, puesto que  los representantes de pueblos originarios presentes allí en los cupos de escaños reservados aparecen ante la opinión pública como los únicos y legítimos representantes de ellos y en este caso específico del pueblo mapuche, pero como se puede constatar esto no es así.

Como decía al inicio de esta reflexión, lo mismo sucede respecto de los sectores populares rebeldes, puesto que la autodenominada Lista del Pueblo junto a otros grupos de independientes presentes en la Convención también se muestran ante la opinión pública como los únicos representantes del pueblo que expresó su rabia enérgicamente en las calles a partir del 18 de octubre del 2021.

Las correlaciones de fuerza y las posiciones de clase al interior de la Convención siguen siendo todavía una nebulosa, aunque ya se pueden observar algunos ordenamientos y posicionamientos políticos que entregan señales sobre las características con las que se irá redactando su articulado, puesto que a medida que la Convención se ordena y avanza en su funcionamiento se puede deducir que la nueva Constitución que allí se redactará será el producto de una política de “amplios acuerdos”.

Al interior de la Convención Constitucional los integrantes que tienen una posición extremadamente conservadora y cuyo objetivo es  mantener inalterada la actual Constitución  son un sector minoritario, como también los es aquel sector que proviene del mudo popular, con posturas más radicales y que en sus planteamientos está el realizar cambios estructurales de fondo. La inmensa mayoría de los convencionales constituyentes que integran la Convención  tienen posiciones graduales, moderadas o reformistas y todos ellos representan además posiciones políticas institucionales puesto que participan en este sistema de dominación desde hace años en las diferentes esferas del poder, incluyendo el poder legislativo y ejecutivo.

Los sectores mayoritarios que se están conformando y coordinando al interior de la Convención están representados principalmente por integrantes afines a la ex Concertación y al Frente Amplio, más los “independientes” que también se ven representados con dichas posiciones políticas, constituyendo así un ambiguo y gelatinoso “sector progresista”, concepto que al igual que el de la “clase media chilena” se presta para todo tipo de interpretaciones. De esta manera la nueva Constitución y la “nueva democracia” que se desprenda del texto acordado tendrá estas mismas características “progresistas”, lo que se traducirá en un régimen político diferente, de nueva cara, pero siempre funcional al sistema de dominación capitalista. El concepto de “progresista” carece de una posición de clase definida y en ningún momento pone en discusión la propiedad de los medios de producción desde una posición clasista.

Más allá de nuestros deseos y la emocionalidad con la que se discutan distintos asuntos, proyectando la realidad de las fuerzas que se están expresando al interior de la Convención, el texto constitucional que finalmente se logre escribir será sin duda producto del consenso y de carácter reformista. Un texto que modificará la actual Constitución Pinochet/Lagos, realizando cambios que se traducirán en mayores derechos económicos, políticos, sociales y culturales, respeto al medio ambiente, paridad de género y reconocimiento de los pueblos originarios, pero que seguirán enmarcados dentro de la institucionalidad capitalista, patriarcal y colonial chilena.

Es indudable que la extrema derecha, los poderes fácticos y el gobierno, a medida que las aguas de la rebeldía se fueron aquietando debido a la irrupción de la pandemia, la instalación de la Convención y  los procesos electorales en curso, nuevamente empezaron  fortalecerse y recuperar el mango del sartén, y actualmente están impulsando acciones en todos los planos para intentar mantener el actual sistema de dominación de la manera más intacta posible, actuando incluso en contra de las propias reglas establecidas en el proceso constitucional en curso para evitar que los límites acordados inicialmente puedan ser ampliados o sobrepasados.

Este accionar que  ha sido definido  como un boicot o sabotaje a la Convención Constitucional y que ha escandalizado a muchos y muchas de las convencionales constituyentes, no es para nada sorprendente, puesto que dentro de la actual coyuntura política se están formando y expresando las distintas posiciones políticas en disputa y dicho accionar es parte de esto.

La legitimación de este proceso institucional es una tarea permanente y de primer orden para los diferentes sectores que integran la Convención, exceptuando a los de la derecha dura. Uno de los mecanismos que están utilizando los convencionales para cumplir dicho objetivo  es el efectuar encuentros, asambleas o cabildos en distintas localidades, hasta donde acuden con la idea de escuchar y recoger los planteamientos de las y los habitantes de dicho lugar, o de las organizaciones territoriales presentes en dicho sector, dando a entender que todo lo que allí se recoja será “vinculante”, es decir será incluido en la nueva Constitución. Esto que se muestra como un extraordinario ejercicio democrático y participativo tiene simplemente por objeto hacer creer que el proceso constituyente tiene carácter soberano y comprometer a dichos sectores en el respaldo irrestricto de la Convención Constitucional, puesto que las demandas sectoriales, sociales, culturales, de derechos humanos y de toda índole serán definidas y plasmadas en la Constitución  por los 155 integrantes de la Convención Constitucional de acuerdo a las correlaciones de fuerzas que se vayan estableciendo al interior de la Convención. Pero lo fundamental es que con este tipo de ejercicio participativo se está comprometiendo  el apoyo popular a la Constitución que salga de los acuerdos transversales que se alcancen.

Con la participación de una cantidad considerable de agrupaciones y organizaciones de derechos humanos dando a conocer sus planteamientos y demandas en la Comisión de Derechos Humanos de la Convención se busca ese mismo efecto, el mostrarse como un ente abierto, participativo, democrático, como si no existiera claridad respecto a las brutales violaciones a los derechos humanos y a la impunidad reinante en nuestro país derivada de la “justicia en la medida de lo posible”.  Lo mismo irá ocurriendo con nuevas y sucesivas audiencias para un sinnúmero de otras organizaciones sociales que acudan allí.

Evidentemente que todos estos mecanismos son ejercicios comunicacionales muy potentes, en donde el componente emotivo está presente y refuerza lo que se quiere entregar mediáticamente a la opinión pública.

Como decía anteriormente, el texto constitucional emanado será resultado de los acuerdos alcanzados y dependerá de las correlaciones de fuerzas que se den al interior de la Convención, pero ya se puede vislumbrar que el sector mayoritario que se está conformando al interior de la misma apunta a una Constitución “en la medida de lo posible”, “una casa de todos y todas” como algunos y algunas han definido.

Este texto constitucional  que resulte producto de los acuerdos alcanzados por los 155 convencionales no podrá ser de esta manera cuestionado puesto que las organizaciones populares participaron, fueron escuchadas y sus opiniones recogidas.

Los cambios y derechos estipulados en la Constitución deberán posteriormente ser llevados a la práctica y para eso se requiere tener la fuerza y los instrumentos necesarios para hacerlo. ¿O acaso piensan, por ejemplo, que solo bastará con decir que hay que refundar Carabineros y las Fuerzas Armadas para que esto se lleve a la práctica? 

Por muy profundas que sean las reformas propuestas en la nueva Constitución, seguirán siendo solo letra muerta o palabras de buenas intenciones si no se tiene la fuerza necesaria para llevar adelante dichas transformaciones, las que seguirán dependiendo de las instituciones propias del sistema capitalista, protegidas y salvaguardadas además por el monopolio de las armas sustentado en las instituciones armadas al servicio del sistema de dominación.

Pero no se puede descartar que las tranquilas aguas convencionales y electorales vuelvan a transformarse en un tsunami de rebeldía, ya que las causas que provocaron la irrupción violenta del 18 de octubre siguen presentes.

El estancamiento o adormecimiento en que se encuentran actualmente los sectores populares se debe, más allá de las limitaciones provocadas por la pandemia,  precisamente al accionar mediático de las fuerzas políticas que decidieron el Acuerdo por la Paz y la Nueva Constitución y de los sectores que rechazando originalmente este acuerdo aceptaron participar en él, quienes han levantado cantos de sirenas para hacer creer que esta Convención tiene características “revolucionarias”, como decía anteriormente, que permitirá realizar cambios estructurales al sistema de dominación, dando entender que dicho proceso posee mayores atribuciones de las que tiene, buscando establecer como idea central de  que este proceso institucional  -precisamente creado para salvaguardar el sistema de dominación-  de una vez por todas terminarán con los abusos, las desigualdades y la opresión en nuestro país.

El apacible oleaje en el cual se seguirá meciendo el sistema económico, político y social actual, solo puede verse alterado si aquellos sectores rebeldes que continúan organizándose y acumulando fuerza popular son capaces de crear los instrumentos necesarios para transformar ese mar de fondo, silencioso e invisibilizado, en un tsunami de rebeldía popular.

El repunte de las movilizaciones sociales que se ha observado en Valparaíso en el mes de septiembre no tiene absolutamente nada que ver con la idea planteada por algunos sectores de “rodear la convención” estimulando la participación y la movilización popular, sino que responden a los abusos que se arrastran por décadas y que son producto del modelo impuesto. Estas movilizaciones son expresiones de la lucha de las trabajadoras y los trabajadores, de los pobladores y las pobladoras por la exigencia del cumplimento de sus demandas, de la lucha por la defensa y la conquista de sus derechos. Lo mismo ocurre con las movilizaciones territoriales de defensa del medio ambiente, la lucha por el agua, la lucha contra del extractivismo, , etcétera. Es decir son situaciones de injusticia que están y seguirán estando presentes independientemente del texto final que se escriba en la nueva Constitución.

Por lo tanto, a mi entender, la Convención Constitucional no es la madre de todas las batallas como se ha pretendido mediáticamente establecer, sino solo una batalla más que se libra dentro del campo institucional y tampoco se debe ignorar que también existen sectores del pueblo rebelde que no están participando en este proceso.

Los sectores populares, independientemente de que participen o no participen en la institucionalidad, deben continuar organizándose para acumular fuerzas  y crear un instrumento de coordinación eficaz que levante un programa popular democrático y revolucionario tras el cual se produzca la unidad en la acción necesaria para -más allá del texto que salga de esta Convención Constitucional- luchar decididamente por romper los márgenes de la dominación capitalista vigente y transitar por el camino de la construcción de una sociedad de nuevo tipo, en donde el poder popular sea su motor fundamental. El qué hacer y cómo hacerlo solo puede ser definido y materializado por el propio movimiento popular.

El sacerdote Miguel Woodward cumplió hoy 48 años como detenido desaparecido, pero su ejemplo de lucha sigue vivo y vigente

por Guillermo Correa Camiroaga

«Se prolonga tu vida

en la casa brotada de tus manos,

la casa verde de alma roja

plantada en lo más alto del cerro Placeres,

entre los pobres más pobres de tu pueblo”

(“Invocación a Miguel”. Jaime Contreras)

El sacerdote Miguel Woodward, un cura obrero, militante político y popular, comprometido con las causas de los más humildes, fue detenido por la Armada de Chile pocos días después del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, llevado a distintos lugares de detención y torturado en numerosas ocasiones lo que finalmente le causó la muerte estando prisionero en el Buque Escuela Esmeralda. Su cuerpo fue enterrado clandestinamente en una fosa común o en algún otro lugar del cementerio Playa Ancha el 25 de septiembre de1973, según consta en los libros del propio cementerio. Hasta el día de hoy la Armada de Chile ha mantenido un pacto de silencio sin entregar ningún dato a sus familiares y amigos para poder encontrar sus restos.

Los familiares y la Agrupación de Amigos de Miguel Woodward han realizado numerosas diligencias para encontrar el cuerpo del sacerdote asesinado por agentes de la marina, pero aún hoy después de cumplirse 48 años de su desaparición sus restos no han podido todavía ser encontrados.

Hoy sábado 25 de septiembre del 2021, a mediodía, como se viene haciende desde hace ya muchos años,  se realizó una romería y un acto en el Memorial de Miguel Woodward ubicado frente al mar en el cementerio N° 3 de Playa Ancha, lugar hasta el que acudieron representantes de diversas organizaciones de Derechos Humanos de la V Región. En esta ocasión estuvieron presentes también compañeros provenientes de Santiago, pertenecientes al Comité Oscar Romero, quienes acudieron junto al sacerdote Eugenio Pizarro.

Javier Rodríguez, a nombre de la Agrupación Amigos de Miguel Woodward, al dar por iniciada esta ceremonia,  expresó lo siguiente:

“Han pasado muchas cosas desde que nos vimos en directo por última vez. Vino el estallido social, casi derrocamos a Piñera, salimos con una Convención constituyente y así pasaron cosas y cosas. Pero al mismo tiempo no pasaron cosas, no hemos encontrado más compañeros detenidos desaparecidos, no se ha hecho verdadera justicia y estas cosas son las que duelen.

Estar acá mirando todas las caras presentes, que hacía tiempo que no nos encontrábamos, me llena de orgullo, de satisfacción al poder decir que una vez más estamos presentes, porque el olvido es lo peor que nos puede pasar. El olvido es matar al compañero y la compañera otra vez. Por eso nuestra presencia hoy es por no olvidar y no perdonar.

Muy pronto va a terminar el juicio de miguel y habrá una sentencia, pero no porque termine el juicio Miguel no seguirá siendo buscado. Nuestro compromiso es seguir luchando por encontrar su cuerpo.

Dentro de las cosas malas que están pasando en nuestras poblaciones está el hambre, pero la cara “buena” de todo esto es que los jóvenes se han organizado y en forma autogestionada han levantado Ollas Comunes, organizándose silenciosamente, solidariamente. Esto ha sucedido en todo Valparaíso, en todo Chile. También en el cerro Placeres la juventud de la organización Amigos de Miguel lograron crear una Olla Común y llamamos a solidarizar con esta iniciativa.

Tenemos que estar muy atentos también porque desde la dirección del cementerio nos pidieron reunirse porque quieren hacer una transformación de este lugar, de este memorial. Quieren eliminar la escalera, pero nosotros ya nos negamos rotundamente a que se haga alguna transformación. Por eso llamamos a estar atentos para no encontrarnos con hechos consumados.”

Debido a las restricciones derivadas de los protocolos sanitarios como consecuencia de la pandemia de coronavirus, esta vez no se realizó un acto artístico cultural, por lo que luego de la introducción de Javier se ofreció la palabra en forma libre para que los y las asistentes expresaran las reflexiones que estimaran pertinentes realizar en esta oportunidad.

Transcribo a continuación, extractos de las distintas intervenciones:

 “Soy integrante de la Agrupación de Ejecutados y Ejecutadas Políticas, Detenidos y Detenidas Desaparecidas de Valparaíso y hemos querido estar  en este acto de conmemoración a Miguel Woodward, como cada año lo hacemos, pero con un sentimiento cada vez mayor de rabia, más pena, más dolor, porque vamos sabiendo de a poco, de a goteras, de todos los tormentos que tuvieron que pasar nuestros compañeros y compañeras; rabia y dolor por la imposibilidad de justicia, esa justicia negada desde siempre, pero también con el convencimiento que con el amor y el ejemplo que ellos nos entregaron seguimos rescatando la memoria popular combativa de ellos.

Estamos convencidos que es necesario rescatar esta memoria para hacerla carne en cada cosa que hagamos, entregando esta memoria a las nuevas generaciones, contándoles quienes fueron ellos, ellas, qué hicieron, como vivían, por qué lucharon, por qué los mataron. No creemos en la justicia porque está secuestrada hace mucho tiempo, sabemos que es un brazo más de la represión a la que es sometido el pueblo cuando levanta su voz, cuando exige derechos arrebatados. Por eso jamás perdón, jamás olvido y exigir justicia, verdad, reparación.

Tenemos que construir una alternativa popular combativa para lograr justicia social avanzando de a poco, organizándonos, creando autodefensa popular. Es necesario empezar a defendernos, ya basta de que nos golpeen, que nos maten. Tenemos que seguir exigiendo la libertad de todos nuestros jóvenes que siguen presos, exigir la liberación de Mauricio Hernández, un combatiente ejemplar. En él sitúa todo el odio está clase dominante porque a través del castigo de él pretenden castigar a todo el pueblo. Tenemos que seguir juntándonos, organizándonos y continuando esta lucha hasta la victoria.”

 “En representación de la Comisión Chile de Derechos Humanos de Valparaíso y como responsable de Cultura de la organización no puedo dejar de mencionar la dolorosa pérdida de Patricio Manns.

Todos y todas las que estamos acá tenemos claro que nuestra misión es rescatar el legado del compañero, junto a todos los compañeros y compañeras que hoy recordamos, como es el caso del sacerdote Miguel Woodward, quien era mucho más que un sacerdote, era un trabajador y un luchador social, al igual como otros sacerdotes como Alsina, como Llidó. También nuestros otros detenidos desaparecidos, ejecutados y ejecutadas eran mucho más  que un trabajador o una trabajadora, eran militantes y eso es súper importante que lo reivindiquemos. Es decir hay que rescatarlos en su integralidad.”

“Estoy aquí para recordar a mi amigo y compañero de Seminario, Miguel Woodward. A un sacerdote como él quiero rendirle un homenaje en este día depositando en su memorial este clavel rojo.  Miguel era de una risa incomparable, magistral, que revelaba su gran corazón y vida interior (…) Miguel entregó su vida por la causa de los marginados, los más pobres, el pueblo (…) Hoy día Chile puede renacer si el pueblo, que es el soberano, se organiza y se moviliza. Si ya lo hizo un 18 de octubre, cuando hizo temblar a la clase política, a Piñera y a toda la clase política sin distinción ninguna (…)

Chile es una gran mentira política. Si ustedes escuchan hoy día a los candidatos ¿quiénes están hablando de un cambio del neoliberalismo; quién está hablando realmente de que la Convención Constitucional no es lo mismo que Asamblea Constituyente, como el pueblo demandaba?

En la Convención Constitucional prima el 1/3 y los 2/3 inventado por la clase política (…) los políticos asustados por el despertar del pueblo el 18 de octubre se reunieron hasta las cuatro de la mañana, sin distinción de izquierda, derecha, centro, y firmaron y rayaron la cancha del proceso constituyente. El pueblo pedía Asamblea Constituyente. Ganó el Apruebo, pero pusieron una segunda pregunta, Convención Mixta o Constitucional, no Asamblea Constituyente.

Si los independientes y los que están con el pueblo no se unen en la Convención es muy difícil que superen los 2/3, por lo tanto no habrá cambios.

Tengo la esperanza, a lo mejor un poco lejana y vaga, de los que están en la Convención Constitucional, que no son del empresariado y la derecha, logren llegar a los acuerdos para que se alcancen estos dos tercios y esos cambios favorables al pueblo se puedan realizar”

 “Miguel Woodward formó parte del MAPU, Movimiento de Acción Popular Unitaria y llegó a nuestro partido para combatir, no para llorar, no para rezar. Recuerdo que en la Célula donde compartimos  nunca Miguel trató de adoctrinarnos en ningún catecismo. Él rompió con el sitial tranquilo de una parroquia, de un sacerdocio donde podía tener el apoyo de una iglesia poderosa y al romper con esa iglesia, la iglesia lo expulsó (…) Miguel fue un verdadero militante cuyo objetivo, igual que el de todos nosotros, los mapucistas, los comunistas, los socialistas, los radicales, los miristas, era construir el socialismo en Chile. Y para construir el socialismo no bastaba con tener el sartén, había que romper los huevos y había que contar con todos los medios de lucha (…) El poder popular no surgió de ningún escritorio, de ningún libro, surgió de la base popular. Miguel fue presidente de una JAP, Junta de Abastecimientos y Precios, que surgieron para proveer de abastecimientos, de  alimentos a los pobladores, a los trabajadores, mientras la derecha y sus monopolios acumulaban los alimentos, acumulaban todo lo que el pueblo necesitaba de manera de crear un mercado negro para combatir al gobierno popular. En esa lucha por el socialismo participó Miguel Woodward, y por eso lo mataron, como a muchos compañeros.

Lo del 18 de octubre fue una rebelión popular contra todo este sistema neoliberal organizado por la dictadura y continuado por la Concertación. Ahora estamos en una nueva etapa, donde las banderas de Miguel, las banderas del socialismo, las banderas del poder popular vuelven a surgir y nos acompaña ahora una nueva bandera, la bandera del pueblo mapuche (…) Recordamos a Miguel no para llorar, recordamos para tomar conciencia de que estamos tomando la posta de otros compañeros que cayeron por la misma causa (…) Hoy día nuestro país todavía sigue dependiendo de los grandes monopolios internacionales, sigue dependiendo del imperialismo, por eso he recordado esto, porque la palabra pueblo trabajador, clase obrera, lucha de clases, socialismo, lucha contra los monopolios, contra los latifundios, contra el imperialismo, tiene que volver a surgir en la conciencia de todos los compañeros, tiene que volver a surgir para que hagamos una verdadera unidad de todos los trabajadores, de todo el pueblo, para seguir avanzando en la lucha por la liberación. Ese es el mejor homenaje que le podemos hacer a Miguel Woodward.”

 “En Placeres Alto los jóvenes del Grupo Amigos de Miguel tenemos una Olla Común. En Placeres Alto Miguel vivió con los más pobre, han pasado cincuenta años desde eso y Placeres Alto sigue teniendo a los más pobres. Hemos entregado por más de un año, por lo menos una vez a la semana, alrededor de cien raciones de comida. Como la Olla Común se llama Miguel Woodward, las familias que llegan de repente nos comentan “ah, el curita, sí, yo lo conocí”. Todas las casas y las tomas de terreno en las que Miguel ayudó siguen estando ahí y siguen siendo igual de pobres. Hay sectores que no tienen agua potable y estaba ahí escondido. Vivíamos al lado y no nos dimos cuenta que tan cerca de nosotros la pobreza está muy vigente y hay niños, hay familias que a veces no tienen para comer. Al fondo de la quebrada hay familias que no tiene agua potable y no tienen que comer. Frente a eso es la figura de Migue la que nos impulsa a seguir trabajando allí (…)

Las empresas que apoyaban a los “comedores populares” como ellas les ponían, porque Olla Común les asusta un poco, porque es del pueblo, cuando sabían que nuestra Olla Común se llamaba Miguel Woodward no nos apoyaban. Esa ayuda nos fue llegando de rebote de las otras Ollas Comunes y de la solidaridad de compañeras y compañeros. Todavía seguimos teniendo muchas necesidades y por eso hacemos un llamado a la solidaridad”.

“Estamos haciendo un acto de memoria, pero también estamos haciendo un acto de militancia, dando testimonio de lo que hemos sido, el rol que hemos jugado y lo que estamos haciendo ahora, en distintos lugares y en distintas instancias son actos de militancia. Las Ollas Comunes son un ejemplo de esto. Es importante reconocer el aporte de muchos hombres comprometidos con la iglesia. Hace algún tiempo nos dejó el padre Mariano Puga, un hombre que al igual que Miguel hizo su apostolado, no solamente en términos de una iglesia, sino en términos de compromiso con su gente, con su pueblo, con los humildes. La Comisión Ética Contra la Tortura, de la cual soy parte, se estructuró en torno al sacerdote José Aldunate, también recordar a los sacerdotes Alsina y Llidó…”

“Yo quiero rescatar el trabajo que hizo Miguel en la población, en Los Placeres, el compromiso con este concepto del cura obrero, que se despoja de todas sus pertenecías y solamente viste con la ropa del pueblo. El rescate de Miguel como político, militante, de compromiso con el poder popular, con la construcción del poder en lo cotidiano, en el día a día. Pertenezco a un colectivo que se llama Pueblo Organizado, que es reciente, que lleva muchos años conversando y trabajando, pero recién nos pusimos nombre. Al calor de lo que ustedes dicen de la rebelión popular, al calor del poder popular, nosotros nos agrupamos en torno a eso, en la lucha cotidiana, en la lucha del día a día, una lucha alegre y combatiente contra las injusticias. Estamos tratando de agrupar a distintas organizaciones sociales, centros culturales, dirigentes sindicales, en nuestro pequeño colectivo.

Hoy hay diversos caminos que  enfrentamos, uno de ellos es el camino Constitucional de la nueva Constitución, otro camino es el camino del poder popular. Algunos no abrazamos el camino de la Constitución porque creemos, con mucho respeto lo planteo, que cualquier camino que parta de un pacto con la burguesía a nosotros nos causa sospecha. Creemos que esta Constitución, por mucho esfuerzo que se haga, es una Constitución que ya viene amarrada, viene tutelada por el Poder Judicial, hay normas que le impiden avanzar, aunque se corra el cerco. El legado de Miguel no es correr el cerco, es construir poder popular real, verdadero, autónomo, desde fuera de todas las instituciones burguesas  (…) Nuestro colectivo pertenece a una agrupación mucho más grande que se llama Polo Clasista, donde hay más de 40 organizaciones populares que no están por el camino que nos ofrece la burguesía hoy día, por el camino institucional, sino estamos por el camino autónomo, desde abajo, como también escuché decir aquí (…) En Chile también hay jóvenes que si bien no están por el camino institucional, estamos por el camino de la construcción real, del poder autónomo,  sin recursos y desde la autonomía estamos tratando de levantar los sueños de Miguel, como tantos otros Migueles también, el sueño de construir una sociedad distinta.”

“Pertenezco al Comité Oscar Romero y es primera vez que vengo a este acto. Invité a Eugenio Pizarro, un cura amigo con el que hemos estado muchos años caminando juntos. Nuestro comité está preocupado también  de los problemas temporales, de los problemas actuales,  y no solo para recordar el asesinato de Monseñor Romero.

En este mismo acto en que hacemos un homenaje al sacerdote Miguel Woodward, recordamos a tantos caídos como a Joan Alsina, que lo recordaremos dentro de sus 48 años de martirio; Gerardo Poblete también, otro sacerdote que fue asesinado en Iquique; Antonio Llidó, que está como detenido desaparecido; André Jarlan, que fue asesinado en plena dictadura, en la población La Victoria.

 Miguel Woodward nos da una inspiración para seguir junto con estos otros sacerdotes que optaron por un compromiso político real para poder cambiar las condiciones de los más humildes. Hace poco falleció otro de los grandes, Pablo Richard, también militante, perseguido por la iglesia católica, perseguido por la dictadura y falleció en Costa Rica donde tuvo un largo trabajo intelectual, poblacional, al lado de la gente, por eso  nosotros también hacemos memoria de todos ellos. Junto a Miguel recordamos también a muchos otros caídos. Lo más importante es la organización, volver a los cabildos, volver a los comités de adelanto de las poblaciones, en los centros universitarios. No dejar de lado nunca la organización.”

Experiencia del poder popular de mujeres, Memorias del ayer y luchas del presente

por Guillermo Correa Camiroaga

El Centro Cultural Museo y Memoria De Neltume, en colaboración con la Radio Comunitaria Los Placeres y el Centro Cultural Roberto Matta, ha venido realizando el último tiempo una serie de Conversatorios rescatando la Memoria Histórica Popular, buscando al mismo tiempo  establecer nexos entra las luchas populares de ayer y las luchas populares de hoy.

 Uno de los aspectos que ha ido incorporando el Museo de Neltume durante el desarrollo de estas actividades es el relacionado con el papel de la mujer en la lucha popular y revolucionaria, aspecto que ha sido invisibilizado por la sociedad capitalista y patriarcal, donde la historia ha sido escrita y es difundida por las clases dominantes y especialmente por los hombres.

En el campo popular esta mirada no ha sido ajena y solo en estos últimos años, producto de la lucha llevada adelante por las propias mujeres, comienza a asumirse por parte de estos sectores que el cambio estructural del sistema de sociedad solo será realmente efectivo si se eliminan de raíz todos los componentes de dominación y de opresión, es decir, con una mirada anticapitalista y antipatriarcal, asumiendo y llevando a la práctica la consigna “La Revolución será Feminista o no Será”.  Desde luego que el respeto a la diversidad, a las opciones de vida y de género forma parte de  este proceso de liberación, pero desde una posición de clase.

Es indudable que además hay que incluir en este concepto de revolución la mirada de los pueblos ancestrales que dicen relación con el “buen vivir”, concepto en donde está englobado el respeto a la naturaleza, a los recursos naturales  y a todos los seres vivos que forman parte de los diferentes ecosistemas que pertenecen a la madre tierra.

El pasado 29 de agosto el Centro Cultural Museo y Memoria de Neltume, con el apoyo de la Radio Comunitaria Los Placeres y el Centro Cultural Roberto Matta, realizó el Conversatorio “Experiencia del Poder Popular de Mujeres, Memorias del Ayer y Luchas del Presente” en el que participaron las compañeras ELBA DUARTE, militante popular integrante de la Coordinadora No+AFP de Valdivia, ex militante del MIR; PATRICIA FLORES GALLARDO, profesora, pobladora campamento Nueva La Habana, ex militante del MIR; BÁRBARA NAHUAS, mujer, madre, militante feminista revolucionaria, perteneciente al Círculo de Mujeres en Resistencia María Loreto Castillo; PILAR VRSALOVIC, docente feminista, moderadora del Conversatorio.

TRANSCRIPCIÓN DE LAS INTERVENCIONES

PILAR VRSALOVIC:

Sin feminismo no hay socialismo, el poder popular desde una perspectiva histórica de resistencia.

Me gustaría que abordáramos la experiencia de poder popular histórica en clave de mujeres, en clave feminista. De qué forma estuvo presente esto en los espacios donde ustedes se articularon, cuáles fueron los nudos críticos en torno a la coyuntura política de ese entonces y cuáles fueron los principales espacios liderados por mujeres.

PATRICIA FLORES:

Respecto a los temas planteados, cuando me mandaron la información pensé que el concepto de Poder Popular es un tema enorme, con muchas aristas y que se expresa y se ha expresado en la historia de múltiples maneras. A veces, siendo capaz la experiencia de Poder Popular de  construirse y mantenerse durante tiempos, otras veces es solo una expresión que se prende y que se apaga y sobre eso tienen que ver los contextos, las condiciones políticas, los momentos históricos, entonces el Poder Popular yo creo que es un mecanismo de expresión, es una forma de expresión multidimensional, pero que sin embargo tiene un punto de inicio, tiene una condición y creo que eso ha estado presente en la historia. Esa condición es el ánimo, el espíritu, no sé cómo llamarlo, la decisión de resistir. O sea, la resistencia es una condición para que se construya lo que se tenga que construir después de eso. Si no hay ese espíritu de resistencia, entonces no es muy fácil, o las condiciones se tienen que dar de una manera muy favorable. Pero creo que en las condiciones más desfavorables, las más duras y las más difíciles en que ha vivido nuestro pueblo en la historia, la presencia del ánimo de la resistencia, de resistir a lo que se nos impone, de resistir a las condiciones que se dan, permite ese camino que después construye Poder Popular. Como digo, multidimensionalmente, que a veces es una expresión de un día, a veces son procesos que han durado años y estoy hablando solo de Chile. En otros espacios, en otros lugares de América Latina o del mundo, son procesos que han sido mayores. Dicho esto como una reflexión, que no pretende ser más que eso, una reflexión que yo misma me hice respecto al tema planteado para esta conversación.

En la lucha de la historia de nuestro pueblo, solo para hablar del siglo XX, las mujeres estuvimos presentes en todas, pero hay algunos hitos populares que han sido constantes en el tiempo como por ejemplo la lucha por la vivienda. Creo que en las primeras luchas por la vivienda que se dieron en el país estuvieron las mujeres liderando aquello y eso ha continuado hasta el día de hoy permanentemente. Ha sido la lucha por el espacio, por el hogar, por la constitución de la comunidad, ha sido una lucha liderada permanentemente por mujeres. A veces han sido las que lo impulsan, las que han logrado concretar esa lucha por la vivienda, pero no siempre la lideran y ese es el tema que está puesto aquí como el quid de la cuestión.

También han estado presente en la lucha por los salarios o por el ingreso mínimo para la alimentación de la familia, por eso cuando eso no se ha conseguido también una experiencia histórica de la mujer en el país ha sido con la Ollas Comunes. Las nuevas generaciones la vieron ahora, los jóvenes la ven ahora durante la pandemia, pero las Ollas Comunes son una experiencia histórica de nuestro pueblo también, y por supuesto han sido concretadas, no solo concretadas, han sido las mujeres las que las han impulsado, las que las levantan como iniciativa en los momentos más difíciles.

Hay experiencias muy antiguas también en las condiciones en que las mujeres se han levantado para resistir que poco se conocen, como por ejemplo en las Salitreras cuando hacían las “Huelgas de Cocinas Apagadas”, la historia poco recoge aquello. Los hombres, sus maridos, sus parejas no se atrevían a levantarse contra las condiciones de súper explotación que tenían y eran sus mujeres las que no cocinaban, apagaban las cocinas y no se volvían a prender hasta que los hombres no hubiesen levantado un petitorio de lucha, no hubiesen hecho una acción que mejorara las condiciones.

Desde distintas posiciones y desde el inicio del movimiento obrero en Chile sin duda que la mujer ha estado presente, que han sido impulsoras de muchas luchas, que han sostenido también esas luchas, pero no siempre las ha liderado finalmente. El liderazgo considerado como quiénes se convierten en los portavoces. Los proceso eran distintos, el feminismo como feminismo también aparece a principios del siglo XX, pero fundamentalmente situado en los sectores con mayor capital cultural, donde hay una priorización al respecto y las luchas que se dan son en algunos aspectos que no tienen que ver con la sobrevivencia de la familia y del pueblo, entonces el feminismo no llega a los sectores populares desde el comienzo de su aparición en este país. Ese es un hecho de la causa también.

ELBA DUARTE:

En la reflexión que hace Patricia esto nos mueve nuevamente a ir hacia atrás y tratar de traer a la memoria, que es un ejercicio importante para mantener vivo aquello y pueda servir para el futuro.

Yo vi, palpé o pude vivir el Poder Popular primero desde un punto de vista de la discusión, soy ex militante del MIR también, entonces hubo un plano en la discusión teórica en las bases y por otro lado está la vivencia de cómo implementar el Poder Popular.

Pensaba tres cosas, por un lado al ir escuchando esto del Poder Popular estaba puesta la pregunta si podíamos hablar de Poder Popular solo frente a un período pre revolucionario, como el que vivimos entre los años 70 al 73, es decir, el Poder Popular se expresó mayoritariamente o se expresa exclusivamente en los períodos pre revolucionarios en donde entendemos, grosso modo, que hay un alza del movimiento social, altos niveles de conciencia, de organización, entonces la pregunta que me hacía es si el Poder Popular sólo se alcanza en los períodos pre revolucionarios.

La segunda es si es posible que haya otras expresiones del Poder Popular en otros momentos y a lo largo de la lucha, como bien expresaba Patricia a comienzos de siglo las luchas, como por ejemplo anticlericales y contra toda la cosa religiosa, o lo mismo que ella decía la de las “cocinas apagadas” ¿eran expresiones también de Poder Popular?  ¿Podemos pensar en otras expresiones del Poder Popular en otros momentos de la lucha, como por ejemplo ahora en que podríamos decir que si bien hubo un despertar de nuestro pueblo, pero está lejos de los niveles de organización, de conciencia, del período 70 al 73, podemos hablar de Poder Popular?, es otra pregunta que también planteo. ¿Cómo se estaría expresando y cómo podríamos expresar el Poder Popular?

En tercer lugar me preguntaba, a partir de lo que vivimos desde el 70 al 73, ¿cómo sostener ese Poder Popular si es que lo llegamos a alcanzar y lo vamos teniendo, cómo nos posicionamos ahí y seguimos avanzando sin que nos avasallen? Esa una tercera pregunta y como un contexto.

Al mismo tiempo podría decir que dentro del aspecto de la discusión política fue bastante álgida, sobre todo del 72 al 73, respecto al Poder Popular, porque se entendía, el MIR plantea una posición, pero había una diferencia con algunos partidos más tradicionales, en concreto con el PC, que finalmente a partir de la Crisis de Octubre y otros, a partir de sus bases comienza a plegarse a esta posición política de generar y crear Poder Popular y esto ¿por qué?  Porque hay una contradicción que se expresa en el momento de que el presidente Allende asume como gobierno, porque siempre veníamos luchando, y es lo que plantea Patricia en el Campamento Nueva La Habana desde antes que asumiera Allende, entonces esa expresión de lucha era contra un Estado dominante, capitalista, etcétera, donde el Ejecutivo, el Legislativo, todo estaba en manos del poder dominante, sin embargo aquí, una parte de ese Estado, el gobierno, expresa un sentir popular, que es Allende.

Entonces cómo generamos Poder Popular, cambiando desde adentro la estructura del Estado o desde afuera. Y esa fue una pregunta, estoy haciendo una síntesis muy gruesa, y esa fue una gran discusión porque desde la CUT incluso, en algún momento  intentaron crear Cordones Industriales, como que la CUT los coordinara, y fueron rechazados, porque ya estaban los embriones del Poder Popular.

Entonces por un lado está la gran discusión respecto a qué es el Poder Popular, cómo se expresa el Poder Popular en ese minuto. Se supone que el Poder Popular entre el 70 al 73 era una forma superior de lucha porque era autónomo, porque no dependía directamente ni estaba al servicio sólo y exclusivamente de defender al gobierno de Salvador Allende, ya que al mismo tiempo teníamos una autonomía para poder desarrollar formas superiores de lucha en términos de control obrero, de control de la producción con las instancias que se formaron al interior de las industrias más allá de la figura del Interventor, que fue puesto por Allende en algunos momentos. Interventor que a partir de las tomas de los trabajadores exigieron a Allende que la empresa pasara al Área Social.

Es muy largo esta cuestión del Poder Popular, al menos en ese período y cómo se va expresando, porque además no termina ahí. Una expresión son los Cordones Industriales, Cerrillos, Vicuña Mackenna, Macul, San Joaquín, etcétera, pero al mismo tiempo ahí no terminaba porque la idea del Poder Popular es un poder comunal, que no logró constituirse, es verdad, pero se hicieron los intentos. ¿Qué significa eso?, que por ejemplo el Cordón Vicuña Mackenna dialogaba con La Legua, dialogaba con El Pinar, con los pobladores de alrededor y con todo lo que había alrededor. Es decir, el Poder Popular entendido como territorio, como localidad, como comuna, entre las industrias, las poblaciones, los colegios, todo eso, como un Comando Comunal. Cerrillos dialogaba en ese minuto, por ejemplo, con la Caro Ochagavía, donde estaba Clara Estrella, José María Caro, etcétera. Entonces para allá íbamos, pero vino el golpe, y no solo eso.

Desde un punto de vista teórico así era la discusión y yo diría que los grados máximos de expresión a nivel político, fue por ejemplo la Asamblea General en julio del 73 en Concepción, donde el acuerdo de todos los partidos políticos de izquierda, incluidos los de la UP, salvo el Partido Comunista, más las organizaciones sociales, acordaron constituir un ente extraparlamentario, cerrar el Parlamento y constituir una Asamblea Popular. Esa fue la mayor expresión del avance y de la visión política de cómo desarrollarnos. Eso como una cuestión vamos a decir teórica.

Desde el punto de vista de la experiencia, yo vivía en la población La Faena, nosotros llegamos a esa población, o sea nos constituimos como tal desde los conventillos de la calle Exposición en el año 69,  la compañera Patricia también nos puede contar más de eso porque ella vivió en un Campamento y sabe toda la lucha de la vivienda, entonces nosotros a través de la Operación Sitio, teníamos que tener 68 cuotas, yo salí el año 71 del colegio, del Darío Salas, entonces el año 69 vivíamos en un conventillo, sin agua, con un solo pozo séptico para veinte familias; íbamos a buscar agua a Sepúlveda Leyton con calle Exposición  a un bebedero de agua de los animales y de ahí traíamos los tarros de agua hasta los conventillos, habían cinco conventillos. Desde ahí nos erradicaron a Peñalolén, nos sacaron de ahí y nos llevaron a los límites de la ciudad, a Peñalolén, Operación Sitio, sitios pelados, y ahí entre todos se genera, aunque no había un buen nivel de conciencia política todavía, porque la mayoría de la gente se sentía muy agradecida  de la DC, porque había sido más o menos este proyecto de la DC esto que estaba ahí, hasta mi propia madre que no eras militante ni mucho menos, pero ella sentía que Frei había sido un buen presidente; sin embargo mi tío que vivía al otro lado, que era suplementero, a él le gustaba la Mireya Baltra y el Partido Comunista, entonces por lo menos ahí había algo que me hacía ver estas dos cosas.

Nos fuimos allá, y para ser breve, ¿cuál fue la experiencia ahí de Poder Popular? La población no era de las más avanzadas. Yo salgo del liceo el año 71, con un movimiento estudiantil apoyando a Allende, además mi Liceo era muy radicalizado, sin embargo en mi experiencia, de una familia así, todavía no tenía un despertar muy claro, a pesar de que el colegio era bastante evolucionado en ese sentido, pero yo todavía estaba pensando el año 71 en el socialismo, que no se qué, todavía tenía mis dudas, participando en las marchas, etcétera. Salgo del colegio, tenía algunos contactos en el Liceo, entro al FER y de ahí al MIR directamente.

¿Cómo se expresa ahí, quizás de alguna manera, esto que llamamos el Poder Popular? Empezamos en el sindicato, yo estudiaba en el Hospital Salvador, a democratizar el casino, había un casino para los pobres, para los médicos, para los otros trabajadores, una serie de cuestiones que había que levantar en función de democratizar los espacios, y el compartir, etcétera. Eso fue una manera, muy básica, tal vez  de carácter reivindicativo todavía, mi participación era más bien ahí, en el GPM 5, que son los Grupos Políticos Militares que tenía el MIR a lo largo de Santiago y del país, como formas o instancia orgánicas para desarrollar eso como estrategia.

En mi población estaba la JAP, la Junta de Abastecimientos y Precios; frente al desabastecimiento la gente se empieza a organizar; había sus conflictos porque alguna gente se guardaba un poco de alimentos para dárselo a sus más amigos, pero ahí la gente fue de a poco pidiendo un abastecimiento directo, alcanzó a llegar muy poquito antes del 73 la “Canasta Popular”, que sería una expresión un poco más avanzada en el sentido  de la participación más directa de la población.

PATRICIA:

Lo que Elba señala es importante también compartir, porque tiene que ver con el tema de la memoria, la memoria no es lo mismo que la historia, pero se representa en la historia de cada una.

Quería señalar, respecto a las preguntas que hace Elba, antes de dar una experiencia más personal, que el Poder Popular en el periodo 68, 69 al 73, que sería el periodo que abarca el momento en que el pueblo de Chile vive una acumulación importante, es un periodo en términos de contexto que facilita y favorece mucho aquello. No tenemos que olvidarnos que ese momento histórico es el momento de los procesos de avance de la revolución mundial. Había un Campo Socialista que se venía configurando desde el término de la Segunda Guerra Mundial, pero también se había ido sumando nuevos procesos. Cuba fue la expresión más señera de aquello, pero también en África y en otras partes del mundo, y se le denominaba como un período de ascenso de la revolución mundial. Entonces en términos internacionales había un contexto favorable.

En términos nacionales se había acumulado también un proceso de luchas del movimiento popular de décadas, que se expresa mucho más abiertamente, radicalmente, con mucha más acumulación desde el gobierno de Frei Montalva hasta el golpe de Estado. Pero también había partidos políticos con proyectos de país, con una voluntad de transformación, que son los que conforman el gobierno de la Unidad Popular y también algunos que están afuera como el MIR, que no era un partido, era un Movimiento, pero que tenía esa misma voluntad. Por lo tanto había condiciones también orgánicas y esos partidos eran legítimos, eran legitimados por la gente, había una concepción de militancia también, que es bastante distinta a la que se desarrolla después.

He trabajado bastante con jóvenes también del sector más excluido y cuesta mucho que comprendan que la política no es lo que ellos conocieron. Hay que hacer un proceso pedagógico importante para que entiendan que no es la única forma de expresión política y que ellos no tienen que oponerse a la política, sino a las prácticas de los políticos que ellos conocen, estoy hablando de la década del 90 en adelante.

Ese período anterior tenía esas condiciones y todo eso favorece expresiones como, en el lugar donde yo habité, que fue el Campamento Nueva Habana, una experiencia muy bonita, muy importante, muy significativa para todos quienes vivimos allí o quienes conocieron esa experiencia. El Nueva Habana no es una toma de terreno, sino se producen tres tomas de terreno anteriormente, que son impulsadas por el MIR, Macario Honorato, Elmo Catalán y Ranquil.  Esas tres tomas eran sitios eriazos, pero no eran terrenos suficientemente grandes para toda la gente que necesitaba una vivienda, entonces cuando asume el gobierno de Allende, el MIR hace una negociación con el Ministerio de Vivienda y el Ministerio compra un fundo, que es el fundo Los Castaños de La Florida hacia arriba, hacia Tobalaba y allí son trasladadas las familias de estos tres campamentos y conformamos el Campamento Nueva Habana, por lo tanto no es una toma el Campamento Nueva Habana, sino que es un asentamiento de tres tomas anteriores.

La organización durante los tres años, del 70 al 73, fue una organización que de verdad es como para emularla, poder recogerla y hacerla práctica en otras experiencias. A mí me ha pasado en otras experiencias que he vivido posteriormente en mi vida siempre he tenido la experiencia de Nueva Habana, a pesar de que fue ese corto período, como una escuela de aprendizaje de cómo se puede crear una organización que es popular, que es radical, que es democrática y que es capaz de construirse al margen del Estado que conocemos, a pesar de que había un gobierno de carácter popular y todo, a pesar de eso.

En ese campamento éramos cerca de 1500 familias y todas las dimensiones de la vida las resolvió el propio campamento. La mayoría de los hombres trabajaban en la construcción y trabajaron en la construcción de las casas para las familias, porque las casas se empezaron a construir inmediatamente. Para la salud se conformó un Consultorio dentro, un Policlínico dentro del campamento, Cuba regaló una ambulancia, una doctora se fue prácticamente a vivir allá para poder dirigir aquello. Se hicieron acuerdos con el Hospital Sotero del Río y mujeres pobladoras del campamento se fueron a capacitar al hospital para formarse en lo que hoy día conocemos como TENS, es decir las Técnicas de Enfermería eran las propias pobladoras.

La escuela fue una Escuela Básica creada dentro del campamento con buses viejos de la ETC, que los trasladaron y transformaron en salas de clases. El Centro Cultural también se creó ahí. Nosotros no tuvimos la JAP, tuvimos directamente Almacén Popular y la gente que estaba organizada en torno al almacén iban a comprar directamente a los fundos que estaban en la zona poniente de Santiago, a la zona de Maipú, que había fundos tomados, y los campesinos estaban produciendo y la mayor parte de las verduras que nosotros consumíamos se las iban a comprar directamente a ellos, no se pasaba por intermediarios. Las otras cosas se compraban en DINACOS, que era un centro de comercialización más directo. Todas las familias, todas las semanas comíamos lo mismo y la diferencia entre una familia y otra era la cantidad de miembros de la familia, entre una canasta y otra era la cantidad de miembros de la familia. Si esa semana llegaba pollo, todos comíamos pollo, si otra semana llegaba pescado, todos comíamos pescado, así era de igualitario.

Pero además todos estábamos organizados, porque cada manzana tenía un Delegado o Delegada, hacíamos una reunión semanal, había una Asamblea de Delegados y se llevaban a esa asamblea todas las situaciones de las manzanas, y había un Directorio del Campamento.

Incluso cuando llegamos se cortó el trigo que estaba plantado en el fundo y se vendió, y con el producto del trigo se hizo un sistema de altoparlantes que cruzaba todo el campamento, así cualquier cosa se anunciaba y todos sabían. En ese tiempo no había nada de las tecnologías actuales y así todo el mundo se informaba, un anuncio, una información un llamado que se estaba haciendo, porque se había hecho ese sistema de comunicación.

El tema de vigilancia también era propio del campamento, había Brigadas de Vigilancia. Había Brigadas de Salud, de Cultura, de Educación, había un Jardín Infantil que se creó también. Vino una compañera brasileña que vi muchos años después, que participó en la fundación de ese Jardín Infantil, que estaba exiliada en ese tiempo acá y que afortunadamente salvó su vida. Incluso había Brigadas de Aseo para no producir enfermedades, entonces se pasaba por las casas a ciertas horas del día para sacar la basura, que no se acumulara aguas servidas, etcétera.

O sea, como les decía, todas las dimensiones de la vida, o la mayor parte de las dimensiones de la vida estuvieron organizadas. Después me encontré con Pablo Freire y en sus libros habla del Campamento Nuevo Habana porque lo visitó, dice “esa pequeña ciudad gobernada a sí misma.”

Es triste el proceso posterior, que también me ha hecho preguntarme muchas veces en mi vida, como algo tan sólido, con nuestros vecinos tan conscientes, tan dispuestos, tan convencidos, no duran si las condiciones no los favorecen, y hay un retroceso tremendo posteriormente. Yo permanecí ahí tres años más viviendo después del golpe, con mis hijas pequeñas y mi abuela y vi la transformación de aquel sueño que vivimos, que fue real, pero que se transformó dramáticamente.

Eso como una experiencia de memoria también para señalar, por el tema del conversatorio, donde las mujeres estuvimos en todas las tareas, incluso algunas tareas estaban en manos de la mujer, como la salud.

ELBA:

Quiero agregar en eso que nos relatas, que de verdad emociona, que es muy triste pensar después en todo lo que pasó. Quiero recordar, como memoria, a los compañeros que fueron asesinados en el Campamento Nueva La Habana, el compañero Jaime Espinoza, Juan Carlos Ávila, José Rodríguez, Luis Espinoza y Waldemar Monsalve Toledo, que es Detenido Desaparecido. También quiero recordar al “Mickey”, Alejandro Villalobos, que fue el dirigente máximo del campamento, que fue asesinado después en un enfrentamiento en Viña del Mar en enero del 75, clandestino, trabajando como militante. Es muy significativo porque Alejandro se despidió de su gente cuando ya vio que no era posible y dirige unas palabras a la gente del campamento y les dice que él tampoco puede estar ahí porque eso va a acarrear más represión y más asesinatos, y se tiene que marchar, eso fue muy emotivo para la gente que lo escuchó.

BARBARA NAHUAS:

Acompaño el dolor de las compañeras porque se lo difícil que es mencionar los nombres de quienes lucharon y caminaron un periodo histórico tan versátil, tan  doloroso pero también tan altivo, tan combativo. Mostrarse frente a esa realidad, sobre todo sobrevivir a todo lo que les pasó es la mejor batalla que ustedes han librado. El estar hoy día contando la historia, ya eso hace la diferencia.

Dentro de las preguntas ustedes hacen referencia al presente en relación a la historia. En relación a eso nosotros hicimos un ejercicio en la toma Violeta Parra de Barrancas, en el sector de Elena Chain, que era donde nosotros construíamos una experiencia distinta, un quehacer distinto. Pasábamos el video del documental de Nueva La Habana. ¿Por qué lo hacíamos?, precisamente porque ahí se recogían las formas de organización a las que nosotros queríamos aspirar, reconocíamos dentro de lo que pasó dentro de esa organización, recogimos la experiencia y la tratamos de trasmitir a nuestros vecinos y a nuestras vecinas ahí en el territorio. Esto trascendió, nosotros queríamos que no solamente que se conociera dentro de la toma, sino que también por fuera de la toma. Sin esa experiencia nosotros no hubiéramos dado saltos cualitativos de organización, de profundización de conciencia y de pedagogía popular en el hacer, sin haber contado la historia, sin haber tenido el contacto, la experiencia.

Nosotros tuvimos contacto con Cristián Castillo, él fue quien nos hizo una apertura de diagnósticos de la situación frente a la tenencia de la tierra y lo que quedó después de la dictadura y quién tiene propiedad al respecto, y cómo eso se podía transformar en un construir barrio no como lo propone el sistema, sino barrio de comunidad, barrio de un buen vivir, cultura barrial, lo que hemos perdido producto de toda esta contingencia de más de 45 años de dictadura.

Retomando el tema central de lo que es el Poder Popular, tengo la sensación que hay un olvido, no sé si consciente o inconsciente producto de la derrota histórica, de lo que es realmente la construcción del Poder Popular, como definición política, como definición de clase, es poder contra poder, y cómo nosotros nos ubicamos dentro del sistema desde una perspectiva de clase, de una perspectiva revolucionaria y construimos, independiente de cuáles van a ser nuestras variantes o cuáles van a ser las distintas formas de construir ese Poder Popular. En aquella época las compañeras mencionaron los Comandos Comunales y los Cordones Industriales, pero estaban entrelazados, no eran expresiones distintas, estaban ejerciendo un poder que era un poder programático, era una alternativa obrera y popular para el período y frente a eso había que retomar una senda.

Efectivamente la derrota histórica que había sufrido la URSS o los países socialistas, producto de lo que pasó con la Tercera Internacional, impide que por ejemplo el Partido Comunista tome la senda de construir el socialismo, renuncia a eso y llama a hacer todo lo que hemos vivido con el Partido Comunista aquí o en cualquier parte, independiente de lo que yo piense de lo que pasa en Cuba, de lo que yo piense de lo que pasó en Venezuela, en China o en Corea o en todas las otras expresiones de gobierno que vienen de ahí.

Específicamente en Chile la construcción del Poder Popular después de los 80 se transforma, se deforma y cualquier cosa que tiene como concepción popular se entiende como algo que ya de por sí es revolucionario, y eso no es así. Por ejemplo en Pudahuel nosotros tenemos la comuna popular; no hay nada más contrarrevolucionario que regimentar la organización popular, no podemos nosotros permitir eso, los resultados de eso son nefastos y concuerdo con Patricia cuando dice la derrota que nosotros vivimos en Nueva La Habana nos hizo retroceder, después de la dictadura, años. 45 años después recién aparece un atisbo de construcción, dentro de una toma minúscula, de no más de 2500 familias, para construir en uno de los sectores la propuesta política de construcción barrial distinta, recogiendo la experiencia histórica.

Nosotros sacamos un documento, lo publicamos en nuestra página, se los voy a hacer llegar, en donde decimos “Desde Nueva La Habana a la derrota de la Violeta Parra”, porque ahí la narcopolítica, la intervención de los partidos políticos, el intervencionismo del Estado a través de los organismos municipales, etcétera, etcétera, permite que hoy día todo lo que está pasando respecto a las leyes que regimenta el derecho a la vivienda o los derechos sociales se profundice y no haya una punta de lanza para disputarle esos derechos al Estado, y nos regimentan a través de leyes, criminalización, encarcelamiento, muertes, desaparición. Si bien nosotros no vivimos la dictadura ni la persecución como la vivieron las compañeras, les compañeres en general, hoy día sigue pasando exactamente lo mismo al alero de una dictadura blanda.

ELBA:

Quisiera que nos explicaras un poco más en profundidad como se expresó esa derrota de la Violeta Parra, como experiencia para las nuevas orgánicas que se están ando, porque esto se está repitiendo; hoy día mismo producto de la pandemia han proliferado los campamentos y hay todo un trabajo ahí que hacer, entonces cómo nos puedes aportar en ese sentido para, a tiempo,  diagnosticar hacia dónde va esto y parar, un poco entendiendo el marco que tú planteas, en el sentido de ¿qué realmente entendemos por Poder Popular?, y no todo el Poder Popular en el sentido revolucionario, el hecho de usar la palabra popular no implica una transformación. Sí queremos poder, pero no sé si queremos el Estado o vamos a construir algo fuera del Estado, esta es toda una pregunta.

PILAR:

También sumar la experiencia que ellas tienen en el Círculo, si es que nos puedes contar las experiencias que ustedes han generado.

BARBARA:

Al principio fue bien hermoso construir un espacio en donde podíamos, como mujeres organizadas dentro de la toma que veníamos ya de una experiencia anterior como mujeres artesanas de Barrancas. Hicimos un acompañamiento no precisamente como pobladoras dentro de la toma, sino que como Comité de Solidaridad, que funcionaba no solamente hacia la Toma Violeta Parra, sino que también apoyaba  de una u otra forma a las otras tomas que eran del sector, que eran tres conocidas.

Nosotros nos organizamos como Círculo, no como colectiva u otra expresión, absolutamente válida, porque entendemos que esto es riesgoso. Los Círculos son expresiones políticas más cerradas en donde no todas calzan, porque la represión, la violencia estructural, de repente nos obliga a nuclearnos un poco. No es una expresión política de un partido tampoco, lo que nosotros buscamos es generar espacios de organización en donde las mujeres se puedan sentir seguras, pero también activas dentro de la propuesta política.

A partir de ese Comité de Solidaridad de la toma nosotros levantamos la Casa de la Mujer, que en sus fases de construcción las compañeras feministas, antirracistas y lesbofeministas, de tierra y territorio, el Círculo de las compañeras Puntá con Hilo, nos apoyaron junto con las otras compañeras lesbofeministas que son de otras expresiones territoriales también, entre ellas la LELAP, ellas nos apoyaron caleta para construir la casona. Construimos la casona en donde tenía que ser nuestras casas, y construimos un espacio de resguardo para las mujeres ahí, de escuela, formación, reuniones, que no fuera necesariamente el espacio comunitario, la sede comunitaria, donde pudiéramos tener nuestra autonomía como una construcción de Poder Popular dentro del Poder Popular, porque el feminismo revolucionario, si bien no es separatista en sí porque entendemos que tenemos que construir una sociedad distinta con los compañeres, entendemos que la violencia que se ejerce hacia las mujeres organizadas es mucho mayor. De hecho el proceso fue difícil, que se reconociera el espacio como un espacio con autonomía, por ejemplo, para nosotras como mujeres organizadas, de acogida para las familias que no tuvieran donde vivir mientras construían sus casas, o un espacio de acogida política para hacer las reuniones, para que los compañeros y las compañeras, los vecinos, quienes tuvieran la necesidad, pudieran participar. Ese espacio se construyó colectivamente, se construyó con aportes de organizaciones chilenas y extranjeras, lo difícil que es eso.

Cuando empezamos a trabajar con las familias migrantes logramos levantar la primera comunidad haitiana dentro de la toma y todos los otros pueblos también empezaron a organizarse, porque vieron que su identidad de pueblo no estaba activa en ese momento y queríamos que se reconociera.

Por otro lado se formó una especie de coordinación interna que permitió sacar para el primer aniversario de la Toma Violeta Parra, en el sector nuestro, que era el de Elena Chaín, un Aniversario que duró una semana, donde uno de los días era la gastronomía propia de los pueblos extranjeros, de los pueblos migrantes. Los haitianos, los peruanos, los venezolanos, los bolivianos, pudieron hacer alimentos para la comunidad, de sus orígenes. Eso para nosotros fue tremendo porque  imagínate cocinar todos los días para 200, 300 personas, y que estas personas decidieran entregar el favor es decir nosotros vamos a cocinar, pero vamos a cocinar nuestra comida, para que hubiera una interacción entre los distintos pueblos.

En la época de la Toma Nueva La Habana que efectivamente fueron varias tomas que se juntaron para ese terreno, no había tanto migrante como ahora. Era difícil encontrar una familia afro descendiente, por ejemplo, se podría encontrar tal vez peruanos, nortinos, o mapuche propiamente tal, pero no tanto extranjero, y eso tiene que ver con la contingencia actual.

La crisis que hoy día se vive en el gran capital no parte por la pandemia, parte por la crisis económica que obligó a cientos, miles, millones de familias a trasladarse de unos países a otros buscando un mejor vivir, porque en sus propios países no habían oportunidades. Entre esos está el pueblo haitiano que se viene a Chile, algunos pueblos árabes que se vinieron a Chile, hoy día la crisis en Siria; anteriormente los pueblos ecuatorianos, peruanos, bolivianos, frente a distintas expresiones y crisis en sus propios países. Entonces Chile ya no son chilenos a la vieja escuela de la década del sesenta o setenta, es una gama impresionante de diversidad cultural que nosotros acogimos en la toma y decidimos transformarla en su legítima expresión política, como pueblos migrantes que tenían derechos. Ellos igual están atravesando por un tremendo conflicto porque el Estado dicta leyes en contra de los migrantes para poder regimentarlos aún más.

Todo eso era lo que nosotras discutíamos dentro de la Casona María Loreto Castillo. En ese transcurso decidimos de una u otra forma trabajar la propuesta de género, o sea la posición de género del feminismo de clase. Nos costó asumirla, no porque no estuviéramos convencidas.

No sé si ustedes lo han vivido, pero hablar de emancipación hacia la mujeres en territorios postergados, periféricos, donde la escolaridad es muy baja, donde las oportunidades hacia las mujeres son casi nulas, a decirles sabe que vecina, compañera, hermana, usted puede decir que no, puede decir que no quiere tener un hijo, puede decir que no quiere la violencia que le ejercen dentro del hogar, que lo que usted está viviendo son violaciones, que en realidad no es el derecho del compañero, del marido, del proxeneta que tiene al lado de agredirla de la forma en lo que lo está haciendo. O por el contrario decirle vecina usted no puede agredir a los niños de esa forma, no los puede violentar de esa forma.

Se ha deteriorado profundamente la vida familiar en los territorios producto de la intervención del narcotráfico, instalado desde la dictadura. O sea, todo lo que las compañeras han vivido, vivieron y presentaron a largo plazo, hoy día nosotras lo vivimos a carne viva en las poblaciones. La resistencia a lo que ellas no querían llegar y le metieron la dictadura, y les intervinieron sus procesos políticos, de autodeterminación, tanto como clase, como pueblo y como género, si bien en esa época no se hablaba de feminismo, las mujeres eran las que hacían la organización. Sin ellas no había proceso dentro ni de Nueva La Habana, ni de los Comandos Comunales, ni de los Cordones Industriales. El protagonismo lo tenían ellas, pero la vocería la tenían ellos. Había una invisibilización.

Hay un compañero, Juan Caripan, que nos dice a través del Facebook “la derrota de la Toma Violeta Parra se traduce en que el proceso quedó en manos de la derecha, el lumpen, el narco, se perdió la organización de autogestión, autodeterminación, como expresiones del Poder Popular. El proyecto habitacional quedó en manos de la Constructora Oval, quienes decidieron quienes quedaron en la postulación de las viviendas”.

Ese concepto  de quiénes deciden de quienes entran a la postulación de las viviendas antes lo hacía SERVIU y estaba en manos de los Comités de Vivienda, hoy día con la nueva ley lo decide la constructora, todo queda en manos de la constructora, entonces los filtros son de menos oportunidades que antes. Ese es un cuidado que tenemos que tener hoy día en las tomas  o los Comités de Vivienda.

“Todo esto que a nosotros nos pasó, dice el compañero, es producto de la intervención de la Municipalidad, el SERVIU, el PC, mientras estuvimos ahí. No fuimos capaces de contener la ofensiva privada.”

En el momento que nosotros salimos de la toma todo el mecanismo de la nueva ley de integración social que se estaba regimentando en ese período, se instaló para los Comités de Vivienda acá en Cerro Navia y se definieron quiénes tenían que tener el acceso a la vivienda. Eso que nos pasó a nosotros en la toma está pasando a nivel nacional. Hoy día no son los Comités de Vivienda quienes deciden de quiénes tienen derecho o no a una vivienda dentro del Comité, son las constructoras. O sea, estamos siendo absolutamente filtrados por el capital financiero privado a través de la expresión de las constructoras.

Eso quedó decretado hace por lo menos 20 años atrás cuando empezaron las reformas a las decisiones que se tomaban respecto a cuáles eran los mecanismos de obtención de la vivienda. Por eso nosotros en aquella época llamábamos a un encuentro nacional por el derecho a la vivienda.

Hoy día la Ley Anti Tomas no es más ni menos que una expresión de criminalización para quienes hoy día tienen como única opción la toma de terrenos o la recuperación de tierras. O sea tiene dos aristas, primero te instalan una ley para contener, criminalizar y encarcelar a los dirigentes sociales que impulsan la toma de terrenos como presión para obtener vivienda, y por otro lado justifican la detención e incluso la muerte de los dirigentes mapuche o de los pueblos originarios que están en proceso de recuperación de tierras. O sea, tienen el chancho tirado, como diríamos. Tienen la respuesta política para poder intervenir, de la misma forma en que lo hicieron en la época de la Unidad Popular con la Ley de Control de Armas. Este es el símil. La Ley de Control de Armas desarticuló y desarmó al pueblo, y hoy día la Ley Anti Tomas lo que hace es criminalizar la lucha. Estamos en peores condiciones.

Por último, antes de la pandemia, igual producto de la crisis, había cuarenta mil familias en situación de tomas, hoy día hay más de ochenta mil familias que no tienen solución habitacional y tienen que ir, porque no pueden pagar arriendo, organizarse y tomarse un terreno. Estamos en una situación similar a lo que pasaba en los 80.

Si esto no da para explicar cuál es la necesidad de organizarse por los derechos sociales que parten de la vivienda y terminan por el sistema y el Estado, entonces ya no sabría que podría motivar a la población a movilizarse.

PILAR:

En base a la síntesis que tú estás dando, no sé como movilizar ahora a las personas, pero sí creo que la experiencia que ustedes están contando son parte para la construcción de lo que nosotras y nosotros queremos y que sirven también para rescatar, uno la memoria, dos conocer nuestro proceso que queremos llevar o cuáles son las aristas que podemos tomar, y tres que no estamos solas y que siempre podemos acceder a otros espacios donde nos encontramos articulándonos constantemente.

Para continuar me gustaría abordar la siguiente pregunta, que es para todas. ¿De acuerdo a las memorias expuestas sobre las experiencias de lucha y resistencia del pasado reciente y presente, el Poder Popular y su perspectiva estratégica sigue teniendo validez en el escenario actual de luchas políticas; qué reflexiones proponemos desde los feminismos populares?

BARBARA:

Desde el feminismo no se arroga la voz de todo el feminismo, por ejemplo nosotras como Círculo de Mujeres  Resistentes María Loreto Castillo, si bien somos un grupo de mujeres y entendemos el feminismo, nosotras nos decimos mujeres organizadas y resistentes, en nuestro nombre no dice feminismo revolucionario ni nada por el estilo, porque para nosotros la lucha de clases es la lucha tanto de las mujeres como de los compañeros, entonces nos organizamos como mujeres, hacemos el ejercicio, reivindicamos las demandas de nuestras compañeras,  de nuestros compañeres, principalmente desde una posición descolonizante y todo lo que eso implica, pero  no nos arrogamos la historia del feminismo, porque en realidad no adherimos a él desde la perspectiva del feminismo burgués o del feminismo radical, somos más amigas del feminismo radical que del feminismo burgués eso sí, lo entendemos así, pero también entendemos que está la lucha de clases y no por ser mujeres nos representamos.

¿Cuánto tiempo estuvo en el gobierno Michelle Bachelet? Yo recuerdo las marchas de las mujeres de blanco, pero no movió ni un pie por las mujeres que habían perdido sus hijos, que habían perdido a sus nietos, que habían perdido a sus familias en época de dictadura y el pacto de silencio jamás lo hizo retroceder, hoy día la impunidad sigue tan latente como aquella época y esa mujer a mí no me representa, de la misma forma que no me representa ninguna mujer que hoy día esté dentro del sistema negociando por nuestro pueblo y nuestra clase.

Frente a eso el feminismo tiene  demasiado de prostitución política y se rinden al mercado para seguir garantizando tasas de ganancia.

Ahora, sí somos revolucionarias, sí entendemos que queremos hacer una revolución y a partir de eso nos organizamos frente a ese principio.

Entiendo que son fuertes declaraciones y que lo que nos vamos a encontrar es misoginia, posiciones reaccionarias, probablemente comentarios machistoides, micro machismo y todo lo que pueda darse, pero como dijo Patricia al comienzo, las mujeres siempre hemos estado presentes, pero la historia la cuentan hombres, entonces no hay un relato desde la perspectiva de clase de una mujer contando de cómo fue que presionaron a los compañeros, porque primero dejaron de cocinar para las movilizaciones por el derecho a mejores condiciones laborales, en la minería por ejemplo, a finales de 1800 a principios del 1900, y después el derecho a cama; cómo podían ellos  decir abiertamente que la razón por la que se habían movilizado  era porque no les habían cocinado y no habían tenido relaciones sexuales por un buen tiempo. Eso no se debería decir.

Por qué  deberíamos decir que las movilizaciones de la lucha de la carne habían sido impulsadas por las mujeres. El tema del alza del precio de los arriendos en los cités. Las matanzas que se dieron fueron hombres y mujeres las que cayeron, niños, niñas, jóvenes, adolescentes y migrantes, que lucharon codo a codo con nosotros porque se posicionaban desde una perspectiva de clase en contra de lo que estaba en ese momento rigiendo cada uno de los representantes del gobierno en el Estado.

En última instancia siempre es un Estado aplastando la movilización social, y quiénes son las que sentimos en primera instancia la carencia social, nosotras, porque somos las que no tenemos qué cocinar, nosotras somos las que criamos, nosotras somos las que mantenemos el hogar y sabemos  y nos duele cuando no hay dinero para poder parar la olla. Por eso la importancia de la experiencia del Comprando Juntos, por ejemplo, o de las distintas expresiones para tener acceso a la alimentación, el acceso a la educación, el acceso al transporte, el acceso al vestir, a la  mantención del estudiante de cualquier estadio de la educación, y la importancia de que se reconociera toda esa experiencia o todo ese protagonismo de las mujeres en la lucha de clases, la lucha reivindicativa y popular en la historia de nuestro país y en la historia mundial.

ELBA:

Bárbara se ubica principalmente desde una posición del feminismo de clase, lo que compartimos, por el mismo hecho de dónde militamos y la experiencia que tenemos; hace un recuento de lo que ha sido la lucha de la mujer y su protagonismo, y de alguna manera sostenemos la reproducción del capital desde las instancias más íntimas, en el sentido de reconvertir aquello en la alimentación, en la salud, en los cuidados, todo eso, y sin embargo ese protagonismo no siempre es visualizado, sino que generalmente han sido los varones.

Pero también nosotros como mujeres lo vivimos al interior de nuestras organizaciones políticas, pero dada la urgencia de la lucha de clases que vivíamos quizás no fue tan antagónico como lo que se puede ver hoy día, por lo menos desde mi experiencia.

Yo no me sentí tan discriminada como mujer dentro del MIR. Quiero decir que el MIR en sí como tal, quizás como otra orgánica había cierto autoritarismo con algunas decisiones, pero eso nos cruzaba a todos, hombres y mujeres y nosotros con mayor razón por nuestra propia condición, no por una condición que el MIR impusiera, sino por una condición social en la que estábamos.

Hoy día reconozco la lucha que se ha dado en ese sentido y creo que hay pasos importantes respecto de los derechos, pero también reconozco lo que dice Bárbara, que tenemos que hacer claridad respecto de ese feminismo, de qué lado nos situamos, y la lucha de clases es con hombres y con mujeres.

Entonces la pregunta es qué hacemos, cómo es, a propósito del Poder Popular, como hoy día está la posibilidad de ir generando mayores expresiones de Poder Popular, entendidas desde esta posición, desde una posición de clase, desde una posición revolucionaria en términos de los cambios estructurales que queremos.

Cómo nos situamos para ir generando, a pesar de la tremenda adversidad, porque si bien Bárbara hablaba de la Ley de Control de Amas poco antes del golpe militar, que evidentemente desarmó en parte a nuestro pueblo. De alguna manera existía la esperanza, la posibilidad de que el gobierno apoyaría más esa autonomía y se preparase para la defensa de las conquistas que se habían logrado, viene esta Ley de Control de Armas en función casi de claudicar, de sentir la amenaza del golpe y en vez de apoyarse más en el pueblo, en las masas, el gobierno busca más una salida por ese otro lado, aunque la Ley de Control de Armas la apoyó la derecha y la oposición, pero Allende pudiera haberla vetado, haber llamado en contra de aquello que estaba ocurriendo.

Si bien esa ley desarma, creo que hoy día la condición del desarrollo de ese sujeto que está llamado a hacer los cambios, las transformaciones, siento que hoy los niveles de politización y de conciencia son muy inferiores a los sujetos históricos de ese momento.

Creo que ese es el gran desafío ¿cómo hacemos?, y en eso incluyo a las propia mujeres. La Bárbara lo decía, lo difícil que es decirle a la vecina que hoy es posible decir que no a esto, es posible decir que no a esto otro, no tenemos por qué someternos hasta ese punto, no estamos solas, somos un grupo, como decía Bárbara el Poder Popular dentro del Poder Popular, con una cosa más cercana, más segura para que las mujeres se atrevan a desarrollar aquello, pero sumando hombres y mujeres, cuál es el sujeto histórico que hoy día debiera ser.

Cómo hacemos para lograr ese desarrollo de ese sujeto que no sea capaz de claudicar, de subordinarse a toda esta maquinaria que acaba de describir Bárbara respecto de la institucionalidad, de cómo las empresas constructoras, los municipios manejan todo aquello, etcétera. Cómo hacemos para generar ese espacio nuestro, autónomo y desarrollar aquel sujeto histórico, hombres y mujeres, que sea capaz de encabezar esa lucha, esa transformación y que eso para mí sería Poder Popular.

PATRICIA:

De alguna manera conozco la realidad que describe Bárbara, porque he trabajado mucho, no en este momento porque trabajo en una Escuela, pero trabajé muchos años en Santiago en la José María Caro, en La Legua Emergencia, en la población Yungay en La Granja, en varias poblaciones en el tema de prevención y tratamiento del consumo de drogas de adolescentes, y trabajé desde antes de la vuelta a este sistema supuestamente democrático.

Desde el 89 comencé a trabajar con los niños neopreneros, los que consumían neoprén y vimos todo el proceso de ingreso de drogas que no se producían en Chile y como esto comenzó a copar las poblaciones, el nacimiento del narcotráfico, que no existía antes, a pesar de que había sustancias adictivas presentes, y no existía narcotráfico porque esas sustancias eran producidas en Chile. Había mariguana, había plantaciones de cannabis, recuerden que estaba la industria del cáñamo que dependía de  eso; había pegamento, que lamentablemente los chicos consumían porque lo vendían as ferreterías; había fármacos que vendían en las farmacias, y no estaba concentrado en monopolio de las farmacias como ahora, entonces había muchas farmacias de barrio. Por lo tanto no era necesario el narcotráfico como organización. Había drogadicción pero no había narcotráfico, y había todavía tejido social en las poblaciones, en La Pintana, en todas las poblaciones antiguas, Pablo de Rockha, 21 de Mayo, San Rafael, había organización social.

Cuando empieza a morir la organización social es cuando se instala primero la pasta base y luego las redes de narcotráfico y entonces termina de morir un tejido social que había permanecido, a pesar de que políticamente se había tratado de neutralizar.

Lo que ustedes viven ahora, lo que ustedes están enfrentando para levantar organización social, levantar movimiento social, levantar expresiones de Poder Popular, se enfrenta a un enemigo que es terrible, y que además la presencia de ese enemigo en Chile es culpa del Estado chileno.

Nosotros en aquellos años decíamos si tuvieron un poderío enorme durante la dictadura, en términos de inteligencia, en términos de fuerzas de seguridad, en términos de fuerzas represivas para perseguir al pueblo chileno que estaba organizado políticamente, por qué ahora no lo tienen para perseguir el narcotráfico que está entrando.

No lo tienen porque no quisieron tenerlo y la responsabilidad de la situación que tenemos hoy día es responsabilidad del Estado, con todos los gobiernos que lo administraron durante todo este tiempo. Por eso yo las felicito y las admiro porque es de verdad estar luchando contra una corriente que es súper fuerte, y que pretende seguir avanzando, porque en los países que viven situaciones mucho más dramáticas como México, la realidad de Colombia, es porque esta fuerza ya está  coludida con los políticos, la clase política y la clase empresarial se han tomado el país, se han tomado el Estado.

El riesgo que tenemos hoy día es mucho, mil veces mayor  que el que vivimos en  nuestra época, es mucho más peligroso y creo que los sectores que desarrollan un mayor nivel de conciencia y de compromiso, tenemos que ir generando lazos, unidades, más allá de que estemos de acuerdo en todo, y estemos de acuerdo en lo fundamental.

Porque todos disgregados, eso es lo que yo veo, no por quienes componen este conversatorio, sino lo que veo en lugares donde participo y estoy relacionada, que nos falta mucha unidad, de ponernos de acuerdo en cosas fundamentales para poder ir acumulando una fuerza que permita, algo que es fundamental para este momento, el desarrollo de mayor conciencia.

Es verdad que no podemos decirle a la compañera que le diga que no a su pareja, si ella no tiene conciencia para comprender aquello si ella cree fehacientemente, cree realmente, que eso que vive es justo; para que ella descubre que es injusto tiene que hacer un proceso que también es propio, pero eso se facilita cuando el entorno, cuando el contexto, como decíamos antes, va favoreciendo el desarrollo de la conciencia. La tarea es bastante grande.

Creo de todas maneras, lo que dije al comienzo, que estamos en un mejor momento. Desde el 18 de octubre del 2019 estamos en un mejor momento, más allá de las adversidades que cada uno viva en su propio lugar de participación, de lucha. Tampoco apostando todo a lo que está pasando ni con la constituyente, pero sí estamos en un mejor momento porque el pueblo se movilizó de todas maneras. Cómo continuar con eso es una tarea también.

BÁRBARA:

Que terrible es tener la sensación de que estamos en un mejor momento, porque efectivamente el 18 octubre es un mejor momento, que es la síntesis de un período histórico, que es un antes y un después, pero que desemboca en una mesa negociadora donde se pacta una salida que en realidad no era lo que nosotros queríamos cuando nos movilizamos.

Si bien estaba centralizada la movilización, se logró articular a nivel nacional y el resultado de eso fue el terror de la derecha, el terror de la centro- izquierda y terminaron negociando en una mesa que hoy día levanta, independiente de las voluntades y de las esperanzas y de todo lo que eso implica, una constituyente que ya está negociada.

Insisto, creo que el que pertenezcas, que seas parte de algo, no necesariamente eso te garantiza que estás luchando desde una perspectiva de clase y de carácter revolucionario.

Creo que toda esa fuerza motriz, igual que en una olla a presión, se le sacó el pituto con la mesa y ahí tenemos al Boric metido en la cabeza, negociado por el PPD, tanto en la mesa por la constituyente a través de la lamngen, mano derecha de Bachelet, tanto como en la Lista del Pueblo o el escándalo vergonzoso que podría ser cada una de las candidaturas que se han estado dando.

Nada que muera o nazca en el sistema para mi es una salida que pudiera darle cierta oportunidad a nuestra clase y a los sectores populares, porque mientras nos dan con la mano, nos borran con el codo.

PATRICIA:

Sí, pero ellos no son el pueblo, y el pueblo se movilizó igual y dijo lo que quiso expresar, lo vimos durante días y días. La pregunta es cómo hacer para que no se desmovilice. Yo digo que es un mejor momento porque se logró aquello, desde el noventa estábamos esperando que eso pasara. Después de las protestas, en los últimos años de dictadura, la clase política hizo todo lo posible por desmovilizar, y eso pasó, lo lograron.

ELBA:

Comparto lo que señala Bárbara y lo que señalas tú también, pero  yo agregaría también que si bien ese despertar, hubo este acuerdo que salvó el sistema, pero al mismo tiempo creo que el repliegue que ha habido posterior a eso, porque claramente ha habido una desmovilización, y eso nos da cuenta de este acuerdo.

¿Por qué un acuerdo como este provoca esa desmovilización en los territorios, en las localidades, qué significa eso, que todo este pueblo estaba conducido por estos señores?, no, estamos claros que no.

Entonces, ¿qué ocurre? Por ejemplo yo participo en la Coordinadora No+AFP hasta ahora, pero de las cien o ciento cincuenta personas que nos juntábamos de la coordinadora durante estos años, hoy vamos como seis o siete; de la Asamblea Comunal de Valdivia, que hicimos un encuentro de doscientas personas en la Universidad Austral, y con todas las expresiones en los cabildos, etcétera, ¿hoy día cuántos somos?, tres, cuatro personas.

¿Qué sectores son?, a propósito de lo que dice Bárbara. Sigo pensando que un sector importante de la gente que se ha movilizado no es propiamente clase trabajadora, es una gama más amplia, y no estoy en contra de eso, todo lo contrario, creo que ha habido un desplazamiento en términos que hoy día la contradicción no es solo y exclusivamente capital-trabajo, sino que hay un desplazamiento en que el neoliberalismo ha llegado a los lugares más íntimos del ser humano, ha invadido todo aquello que genera la vida y por lo tanto, también a nivel de frustración, de desánimo, de malestar, en otros sectores que no necesariamente han estado en la precariedad, en todo lo que podemos describir de nuestras clases más marginales, el pobre del campo y la ciudad, entonces eso ha ampliado el espectro de un sector que no comparte, en alguna medida, lo que está viviendo, el endeudamiento, etcétera, pero no sé si está dispuesto a aquellas transformaciones.

Nosotros en algún momento podemos caracterizarlas como transformaciones más profundas, más revolucionarias, pero principalmente no son esos sectores. Nosotros como un grupo pequeño dentro de la Asamblea Comunal que hemos trabajado, todos nosotros, seguramente estuviste, nosotros estuvimos después de la revuelta o rebelión popular en los campamentos, en las poblaciones, con ollas comunes, nos movilizamos, pero ¿qué quedó ahí, qué hay hoy día en esos lugares?

 Todavía seguimos sosteniendo nuestro trabajo en un campamento, que está en un sector de Las Mulatas, el campamento se dividió, por dificultades como las que Bárbara ha descrito, que tienen que ver con el narcotráfico, pero no solo con el narcotráfico, sino que también con esa falta de vivir en comunidad, de la solidaridad, de la militancia que nosotros vivimos, de ese compromiso, de esa conciencia de que necesito del otro, no estoy aquí solamente  para conseguir una casa y después me encierro en mi lugar y chao, porque conseguí lo que quería. En eso creo que hay todo un trabajo por hacer y creo que las organizaciones territoriales, que surgieron antes, no solamente en el momento de la rebelión popular, sino que desde antes venían haciendo un trabajo, muchas organizaciones, por la vivienda, por la salud, que llevaban un tiempo en este trayecto, la lucha no comenzó solo el 19 de octubre.

Ahí hace falta más trabajo en territorio, estar más ahí de distinta manera. De hecho, en este lugar de Las Mulatas se está haciendo una Escuelita Popular, incluso está la idea de conseguir un ómnibus como tú planteabas en Nueva La Habana para tener, porque hay una sede y la sede la ocupan los pescadores, pro lo fundamental es el trabajo ahí, en los territorios, en las localidades, y creo que eso está muy débil, realmente muy débil.

Lo otro, eso es por arriba solamente, eso se desinfla siempre, a los cabildos vamos todos, había cientos de cabildos, por la educación, por la salud, pero se desinflaron todos. Ahora volverán a estar, no lo sé, pero la localidad permanece, los territorios creo que tienen la mayor posibilidad de permanecer y el trabajo en los territorios, desde las organizaciones que hoy día podrían estar por esa creación del Poder Popular, creo que hoy día es débil.

PATRICIA:

Estaba pensando en los primeros años del golpe de Estado lo que fue ese repliegue a nivel general. Hubo muchos años en que la presencia de una expresión política antidictatorial era mínima.

Primero, una vez más las mujeres fueron las primeras que levantaron la cabeza después del golpe, ante un pueblo aterrorizado, porque eso es lo que pasó. No fue solo un golpe de Estado, fueron las fuerzas armadas con todas sus ramas ocupando un territorio como si fuese un ejército extranjero, nosotros éramos enemigos en este territorio y ese ejército ocupó el territorio.

Imaginémonos como todos estábamos. Quiénes levantaron la cabeza primero, las mujeres. En qué, en buscar a su gente, en agruparse en los lugares donde iban a buscar a la gente, en las afueras del Estadio Nacional, en los distintos lugares que se suponía que los tenían; en las primeras huelgas de hambre, en la agrupaciones; en las poblaciones en los comedores populares, en los comités de salud, y durante un largo tiempo fueron las mujeres.

Pero fue en unas condiciones y circunstancias de un aplastamiento de la población chilena por parte del ejército y todas las fuerzas armadas. Con el terror de la prisión política, el desaparecimiento, la tortura, que todo eso era vivido, porque todos teníamos algún familiar, algún conocido o lo habíamos vivido personalmente.

Llegó el 83 y la primera Protesta Nacional a todos nos  dejó atónitos. Yo habría jurado de guata que eso no era posible, no era posible hasta que vi pasar la marcha.

Con esto quiero decir que el trabajo no es fácil, es lento, es largo, pero hay condiciones que lo pueden favorecer hoy día más que hace unos años atrás. Es cierto lo que dice Elba que el neoliberalismo se metió en todo nuestro ser y tenemos que luchar contra eso. El punto de la resistencia incluso primero está en cada uno, en cada una. En qué me estoy cayendo en esto, en qué me están succionando, esa cultura que se instaló. Creo que los procesos son así, que son difíciles, de repente uno cree que no es posible nada, que de repente todo desaparece del universo que estamos mirando, pero se acumulan fuerzas. Es verdad lo que dices Elba, es en los territorios, ahí es donde. Es súper importante en los territorios porque también hay un proceso de defensa que otra vez levantan las mujeres, ya sea en los territorios comunitarios de la ciudad, o en los territorios rurales por la defensa del agua, de la naturaleza, del buen vivir, hay otros movimientos u otras expresiones que se están poniendo sobre la mesa en las luchas sociales, y seguramente ese es un buen camino, el de la lucha en los territorios.

ELBA:

Quiero recomendar algunos libros escritos por mujeres, como “Mujeres en Rojo y Negro” y  este otro libro “Mujeres en el MIR”, escrito por Patricia Flores junto a otras tres compañeras más; aquí está este otro libro “El ABC del Poder Popular”;  también “De la Brigada Secundaria al Cordón Cerrillos”, que también habla del Poder Popular, son dos tomos; “El Poder Popular y los Cordones Industriales”, porque tenemos que leer, recuperar memoria; está “De Carranco a Carrán”, de José Bravo, del Poder Popular expresado en el Complejo Forestal y Maderero Panguipulli

BÁRBARA:

Después de la tremenda ofensiva en nuestra contra como mujeres organizadas dentro de un proceso de resistencia, como lo es una toma de terreno, en donde se agudizan aún más las contradicciones y siempre es tierra de nadie. Si con el régimen del Estado nos pasan a llevar diariamente, en cada momento, imagínense encerrados en una toma de terreno en donde el Estado es totalmente ausente, y nuestra propia organización en un estadio de descomposición social profundo en el que nos encontramos, descrito ampliamente por las compañeras, se agudiza, es difícil, pero no imposible. Eso quisiera rescatar.

Somos parte y resultado de aquellas mujeres que no pudieron matar, que no pudieron hacer desaparecer y no pudieron acallar. Somos hijas, nietas y bisnietas de luchadores que, y de luchadoras que resistieron hasta morir.

Yo vengo de una familia  resistente, militantes miristas, socialistas, lamentablemente mi familia ha sufrido mucho por esta situación porque la descomposición ética dentro de las organizaciones de la izquierda también es responsable de todo esto. Si no estás de acuerdo, si no eres parte de lo que ellos imponen, eres descompuesta, vendida, traficante, delatora, se usan esos argumentos y fueron acuñados en la época del 80 por los aparatos de inteligencia del Estado y del Imperio.

El liberalismo político, el liberalismo burgués, las capas medias no hace nada más ni nada menos que sostenerse para no perder sus privilegios, y son capaces de movilizarse, en grandes movilizaciones históricas para sostener esa calidad de vida a la que a nosotros nos niegan como parte de una clase y de un sector postergado. Entonces no me extraña que sean capaces  por ejemplo de cuestionar la educación pública. Años atrás decían arancel diferenciado y ahí me quiero detener un poco.

Me parece que la memoria histórica es bastante frágil, las movilizaciones sociales no pararon durante la época del 80, no pararon durante el 90, el sector subcontratado, las movilizaciones estudiantiles, en el 99 mataron a Daniel Menco, y desde el período del pacto entre el 80 y el 90 hasta el dos mil y tantos cuántos luchadores sociales fueron asesinados por los distintos gobiernos.

El pueblo mapuche ha sido vejado constantemente, intervenido en su territorio, la última gran expresión que nosotros reivindicamos es la muerte de Macarena Valdés en un feminicidio empresarial que hasta el día de hoy ha sido impune, no ha habido justicia ni se ha develado.

Cuántos niños, jóvenes y hombres de trabajo han sido asesinados en sus obras y se les ha acusado de cualquier otra cosa, menos de lo que realmente está pasando, futuros líderes de sus propios pueblos.

También la muerte de Bau, la compañera Emilia, que fue asesinada en período de protesta, y cuántos hoy día están en cárcel para poder seguir sosteniendo esta paz social y sostener sus tasas de ganancia.

Entonces desde donde yo lo veo no lo veo con muy buenos ojos, porque nos contuvieron, nos regimentaron y nos criminalizan, y frente a eso solo puedo decir organizarse, organizarse, organizarse, no solamente en el territorio, sino que desde dentro.

Reubicarte políticamente, reconocerte parte de una clase y de una resistencia, y ahí concuerdo con Elba cuando dice las contradicciones fundamentales no han cambiado, pero hoy día hay otros ejes, otras aristas que están interviniendo.

Sin embargo, retrocedo y digo, las contradicciones fundamentales no han cambiado, hoy día sigue operando la misma lógica, el mismo principio, capital-trabajo, por lo tanto las clases antagónicas siguen siendo las mismas.

El problema es el atraso de la conciencia, la descomposición social y la precarización en todo su orden y en toda su dinámica, y frente a eso no solamente nos organizamos en el territorio.

Fuera de paso les cuento que soy presidenta del sindicato inter empresas de trabajadores del combustible, transporte, electricidad y relaciones anexas, y estamos en una lucha para que se reconozca el sindicato y la dirigencia de quien les está hablando.

Entonces no solamente nos organizamos como mujeres, nos organizamos en el territorio y también como dirigencia sindical, porque si no paramos las fábricas, no paramos la producción, el retail, las áreas estratégicas de nuestro país no nos van a escuchar.

Los estudiantes se han movilizado por años y hasta ahora no han conseguido  nada más que criminalización y leyes en sus contras. El pueblo mapuche la misma realidad.

La misma experiencia que vivieron los trabajadores de Neltume es una escuela en sí misma para comprender hasta qué punto puede llegar un Estado para detener los procesos revolucionarios, en donde los trabajadores y las trabajadoras son sus  propios protagonistas, se autodeterminan.

Por último, contarles que como Círculo de Mujeres Resistentes trabajamos en el territorio en una biblioteca popular que se llama “Los Nadie”, que la estamos recuperando en el territorio, y desde ahí nosotras hacemos campañas territoriales, entonces quedamos muy agradecidas por los libros que menciona Elba, porque dentro de lo que nosotros queremos es tener un ítem solamente de expositoras mujeres, no para dejar fuera a los compañeros, sino para que se sepa que las mujeres también escribimos, también relatamos y podemos contar la historia.

El Círculo de Mujeres Resistentes siempre está en una campaña permanente por el caso de Nabila Rifo y Ximena Cortés, dos casos de femicidio en donde uno está en manos de la justicia, y en los dos hay impunidad. En el norte Ximena Cortés fue asesinada, torturada en un recinto militar de la Aviación y la madre busca justicia, pero como la justicia no llega, imagínate si no llega a las poblaciones  cuánto más no va a llegar a las mujeres de las fuerzas armadas. Siempre estamos divulgando esta información. Y en última instancia, Nabila Rifo, ayer tiramos una rifa, logramos vender todos los números; la compañera está abandonada por el feminismo liberal, dejó de ser un caso mediático y hoy día necesita apoyo económico y nosotros siempre estamos ahí vigentes para poder hacer ese acompañamiento y la compañera siempre ha tenido la acogida de la Red Terapéutica Tierra y Territorio, pero hoy día necesita también otras cosas, por ejemplo su cocina a leña ya no funciona, vive en el sur de Chile, necesita un recambio, yo dejo ahí abierta esta posibilidad para ver si se puede hacer las redes para poder apoyarla de mejor forma.

EL OTOÑO DE PIÑERA

Las políticas públicas del gobierno de Piñera han sido un desacierto, por otra parte, sus asesores políticos y sus ministros (que viven en casas de 5000 metros cuadrados, con remuneraciones de millones de pesos) no logran ver la cruda realidad de Chile, en donde las y los ciudadanos intentan sobrevivir con remuneraciones de $300.000, o a través de seguros de cesantía (que ya se acabaron), 10% de la AFP que ya se comieron y uno que otro bono de 100.000 que quizás, solo quizás recibieron o recibirán.


También se asoman los parlamentarios (aquellos que no se quisieron bajar el sueldo) y los partidos políticos que durante 30 años solo se han llenado los bolsillos y que ven la oportunidad de autonombrarse como los salvadores del pueblo…


Los invitadxs de este Conversatorio realizarán el análisis político de la situación actual de este Otoño de Piñera, que no tiene retorno.