Con una extensa y variada jornada se conmemoró en Valparaíso el Día Internacional de los Derechos Humanos, ocupando distintos espacios públicos en los cerros y en el plan de la ciudad puerto.
Las actividades se iniciaron con la instalación, a partir de las 10 de la mañana, de diferentes stands y el montaje de exposiciones por parte de las distintas organizaciones y colectivos de derechos humanos de la V Región en la Plaza Cívica.
En el cerro Cárcel, a las 11 de la mañana se realizó un acto artístico cultural en la explanada ubicada frente a la fachada de la ex cárcel pública (Parque Cultural de Valparaíso) para inaugurar una Placa que lo identifica y señala como un Sitio de Memoria y Monumento Histórico.
El estallido social trajo consigo el encuentro de las comunidades, la conversación, la re-construcción de tejido social, la posibilidad del cambio de abajo hacia arriba. Resistir, transformar y darse cuenta que el poder está en los territorios que se habitan y que el sistema neoliberal puede ser derrumbado si las personas de a pie así lo deciden.
Se invita a una conversación distendida con tres mujeres, de tres generaciones distintas, pero que tienen en común la ciudad de Valparaíso y el trabajo territorial. Ellas nos contarán acerca de sus problemáticas, sus sueños y su lucha por el cambio.
Efervescencia electoral para una campaña sin pueblo, como lo advirtió de forma brillante nuestro gobernador Rodrigo Mundaca. Una campaña dirigida por asesores que provienen de la Concertación, y que hacen ver ridículo al candidato imponiéndole, de la noche a la mañana, una narrativa mercurial.
Bajar del árbol, en efecto, significa «dejar de soñar». Pasar de la metáfora al pragmatismo que reproduce las gramáticas del orden. La mitología de la seguridad del pastor Carlos Peña. Entonces ¿qué fue octubre? ¿Una turba de saqueadores? ¿Un grupo de vándalos que dañaron la infraestructura crítica?
La revuelta del 2019 generó análisis afiebrados capitalizados por la «izquierda» convencional y la izquierda dura, nadie profundizó en dilucidar si las multitudes movilizadas realmente eran críticas al modelo neoliberal, si es que querían romper con los cerrojos de la dictadura, o bien si se trataba de un ramillete de demandas parciales, de anhelos particulares, frustraciones o aspiraciones personales que se encontraban en lo colectivo con tantas otras que desde lo sintomático tenían similitud, pero que no necesariamente lograban convocarse en un relato ideológico en común. En un país donde el ritmo del movimiento social no logró traducirse en un referente de representatividad política dentro de los plazos electorales, donde los niveles de abstención dan cuenta de la desvinculación con los bloques que han sido parte de las disputas de poder, donde los medios de comunicación instalan percepciones y opiniones, donde la derecha dura sigue estando al mando de los grandes conglomerados económicos, la aparición de un Kast era previsible. Lo evidente es que tendremos un país con una convención Constitucional protagonizada por actores de los movimientos sociales y representantes de la izquierda, un Parlamento vario pinto que por lo pronto no define un desbalance de fuerzas y una segunda vuelta que establece matices absolutamente polarizados, pero que logró dar rostro electoral a quienes adhieren al legado de la dictadura y el sectarismo social. Este país indefinido, lleno de ambigüedades, donde al parecer es más relevante quien ofrece garantías de satisfactores personales por sobre un proyecto país tendrá un desafío mayúsculo en la segunda vuelta. Si me lo permiten, KAST POR NINGÚN MOTIVO!!!
Somos una organización sin fines de lucro que busca democratizar el acceso a la cultura y a la información, apoyando a diversas Bibliotecas Populares de la Región de Valparaíso, Chile.
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